y vas a estar muy de acuerdo

Esta es la razón por la que nos cuesta conciliar rápido el sueño

Nuestros estilos de vida "siempre activos", como creen algunos expertos, hacen que no podamos desconectar a la hora de ir a la cama

Foto: Fotograma de 'Insomnio'.
Fotograma de 'Insomnio'.

Si te sientes identificado con los más de 4 millones de españoles que sufren insomnio crónico, o formas parte del 25-35% de la población adulta que duerme mal de forma transitoria, según los datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), presta atención a lo que te vamos a contar.

Erina Ramlakhan, psicóloga del sueño, recuerda en 'The Guardian' cuando su hija era pequeña. "Estaba agotada pero era incapaz de desconectar y dormir. Hay que tener un nivel saludable de cansancio. Si la cosa iba más allá, acababa sintiendo una especie de energía falsa y entonces no podía irse a la cama", asegura sobre la niña.

Estar demasiado cansado es fácil de reconocer en el comportamiento de los más pequeños, pero parece ser cada vez más común en los adultos. Un 73% de la población española reconoce sentirse así con frecuencia. Esta es una de las conclusiones del Estudio Vytal, una encuesta realizada por SEMERGEN (Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria), y las investigaciones de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades muestran que uno de cada tres adultos no descansa lo suficiente.

No estás aprovechando el tiempo

Existe la ironía de que en nuestro mundo sofisticado, en el que ya no sabemos vivir sin la alta tecnología y en el que estamos constantemente ocupados, parecemos estar volviendo a un comportamiento que sabemos reconocer y tratar en los niños, pero que no somos capaces de tratar como adultos. El agotamiento, los expertos del sueño están de acuerdo, depende de nosotros mismos.

Hemos decidido prescindir de algo tan importante como es el sueño y eso trae consecuencias

Antes nuestros días tenían ciertos tiempos de inactividad y eso nos saba algunos ratos de descanso. Hoy, en muchos casos, eso ha desaparecido. "Nos hemos vuelto inquietos como sociedad y eso nos exige más cuando nos acostamos por la noche. Hemos perdido los rituales y las prácticas que nos brindaban pequeños respiros durante el día. En el pasado, ibas al supermercado y, mientras esperabas en la cola, soñabas despierto, te aburrías un poco y mirabas a tu alrededor. Ahora, en cualquiera de esos espacios estarás mirando tu teléfono, contestando a tus redes sociales, respondiendo algunos correos electrónicos o clasificando el último paquete que hayas recibido", dice la experta.

Puedes pensar que estás aprovechando el tiempo, pero no es así como tu cerebro lo interpreta. Existe una neurofisiología compleja que requiere interrupciones en las tareas y la concentración; si estás bombardeándote con información constantemente, tu cabeza se sobrecarga. El resultado, explica Ramlakhan, es que entras en lo que podríamos llamar el modo de supervivencia: asume que algo malo va a suceder, aumenta la adrenalina y emite una llamada urgente para que tomes azúcar, le proporciones energía rápidamente y te olvides, durante poco tiempo, de ese agotamiento.

Hábitos nocivos

Eso no es todo: si tu cerebro se ha acostumbrado y sintonizado para la siguiente cosa que vas a hacer y ya no se toma un momento para hacer una pausa y descansar, le será cada vez más difícil apagarse por la noche. Es casi como si estuviéramos perdiendo la habilidad de desconectar; por lo que estás abandonando el mayor acto de confianza que tenemos con nosotros mismos. "Hay una tendencia creciente a continuar y eso también se manifiesta en nuestros patrones de sueño. La gente me dice que siente que están todo la noche como en un precipicio y luego se levantan por la mañana sintiéndose muy cansados. Dicen que siguen despertándose por la noche y no pueden volver a desconectar. No es anormal levantarse porque volvemos a dormir, lo raro y malo es no poder volver a conseguirlo", comenta.

¿Cuáles son las señales de advertencia de que no puedes más? Si te acuestas en la cama y crees que tu mente aún está dándole vueltas a lo que ha estado sucediendo a lo largo del día, el cansancio puede tener la culpa. Durante el día, la concentración será difícil de conseguir y tu vida profesional y personal estará colapsada. Tal vez cojas muchos resfriados, especialmente cuando te vas de vacaciones y estés relajado. Estás irascible continuamente y necesitas snacks azucarados para mantenerte en movimiento.

Estás en riesgo

Vik Veer es otorrinolaringologo especializado en apnea del sueño porque muchas personas van a su consulta con las mismas dudas. "Se trata de luchar para sobrevivir con menos horas de las que realmente necesitas. Estamos hablando de personas que normalmente toman café por la mañana para despertarse y luego alcohol por la noche para tratar de descansar. Son aquellas que luchan a cada momento convirtiéndolo en un hábito terrible", comenta.

Este experto asegura que los que más en riesgo están son los treinta y cuarentañeros. "Son especialmente vulnerables: a menudo tienen muchas cosas en su día a día y sienten que tienen que seguir adelante por muy duro que sea el terreno. Además, tienen altas expectativas de su vida social, así como la profesional, por lo que un día ajetreado en la oficina continúa con una cita en un bar reuniéndose con amigos. También acaban pensando en su programa favorito cuando llegan a la cama y cuando apagan la luz, cogen el teléfono para mirar sus perfiles", dice.

Más de cuatro millones de españoles sufre insomnio crónico y el 25-35% de la población adulta duerme mal de forma transitoria

No es de extrañar que todo haya ido a peor cuando se trata del descanso. Hemos decidido prescindir de algo tan importante como es el sueño y eso trae consecuencias. El cansancio es uno de los signos de que lo estamos haciendo mal. Paradójicamente, otro síntoma de toda la sociedad, dice Ramlakhan, es nuestra obsesión con el sueño. "Dormimos en mejores condiciones que nunca; sabemos más sobre el tema; tenemos mejores edredones, almohadas más cómodas. Entonces no son los mecanismos los que nos están fallando sino nuestra incapacidad para controlar nuestro día y comprender que algunos de los asuntos relacionados con el descanso nocturno se deben realizar durante el día y especialmente durante la noche".

Si quieres solucionarlo debes poner los mismos remedios que con tus hijos. Limita las horas delante de la pantalla (no es necesario que sea la tele, también móvil, tablet u ordenador), no tomes café después del medio día y acuéstate siempre a la misma hora. La experta también recomienda beber más agua, irnos antes a la cama (tipo 21:30) y, sobre todo, cultivar una relación más sana con la tecnología.

Alma, Corazón, Vida

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