ESTUDIO DE LA California State University

La teoría que explica el significado de los misteriosos moai de la isla de Pascua

La isla de Pascua puede presumir de ser, en pleno siglo XXI, uno de los lugares más desconocidos del mundo. En pleno océano Pacífico, a 3.700

Foto: No era un misterio, era colonialismo. (iStock)
No era un misterio, era colonialismo. (iStock)

La isla de Pascua puede presumir de ser, en pleno siglo XXI, uno de los lugares más desconocidos del mundo. En pleno océano Pacífico, a 3.700 kilómetros de Chile -país al que realmente pertenece-, se trata de una de las zonas más misteriosas del planeta gracias, en buena parte, a su ancestral y desconocida cultura, cuya expresión artística máxima fueron los famosos moais. Ahora, un nuevo estudio arroja luz sobre la que podría ser la verdadera razón de su existencia.

Descubierta en el siglo XVIII, la isla de Pascua dejó una sorpesa para Jacob Roggeween, el navegante que encontró las islas en 1722. ¿Quién había construido más de 1.000 estatuas gigantes de piedra? Y mucho más impresionante: ¿cómo se habían puesto en pie estos moais de 80 toneladas de peso y 10 metros de altura con la tecnología conocida en aquella fecha? Ahora, parece claro que su ubicación no fue ni mucho menos casual sino, más bien, una cuestión vital.

Es evidente que comprobando la ubicación de las tremendas estructuras pétreas que se encuentran por toda la isla, no parece que sigan un patrón claro a simple vista. Sin embargo, un estudio realizado por la California State University Long Beach, publicado en el 'Hydreogeology Journal', parece haber encontrado un elemento común en todos los moais: ¿y si no se tratara de un elemento ceremonial o que sirviera para asustar al invasor sino que, simplemente, diera una clave vital a sus habitantes?

"Dado el desarrollo tecnológico de esa civilización, podrían haber construido estas estructuras en cualquier lugar que les gustara. En cualquier civilización las estatuas eran monumentos visibles que debían imponer a los forasteros, por lo que se colocaban en lugares de máxima visibilidad. Sin embargo, los moais están ubicados en huecos poco profundos y en lugares que, desde una perspectiva exterior, no tienen sentido", explica a 'BBC Mundo', Carl Lipo, uno de los responsables del estudio.

Por tanto, si no tienen una función defensiva, ni ritual, ni tan siquiera decorativa, ¿qué sentido tienen en realidad? Un elemento común es el que los une: el agua. Según este último estudio, los moais están colocados estratégicamente en los únicos lugares de la isla en los que había agua potable. Estas enormes esculturas de piedra servirían para indicar a los habitantes de las diferentes comunidades la existencia de acuíferos de agua dulce, un bien complicado de hallar en una isla volcánica.

"Una verdadera sorpresa"

"Descubrimos que se trata de un patrón consistente: en los lugares donde no hay moais, no hay tampoco agua dulce; y en los lugares donde encontramos moais, incluso en el interior de la isla, hay fuentes cercanas de agua potable. Eso fue una verdadera sorpresa. Por supuesto, esto tiene sentido: el agua es esencial para la supervivencia. Por lo tanto, los asentamientos se enfocaron en áreas donde los recursos hídricos eran más abundantes", confiesa Lipo.

El hecho de localizar las zonas de la isla en las que se encontraba agua potable sirvió para conseguir que se formaran comunidades a su alrededor, por lo que el moai pasó a ser una pieza básica de los habitantes: "Sirvieron como un centro de actividad para comunidades dispersas, que se reunieron para compartir alimentos, información y otros recursos". El moai, por tanto, como elemento vertebrador de los diferentes pueblos que crecieron alrededor del agua dulce.

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