este año ha sido el 23

Por qué la entrada del otoño no cae siempre el mismo día

Depende de la zona donde vivas habrá sido en un momento u otro entre el 21 y el 24 de septiembre. Te explicamos las razones

Foto: Palacio de Cristal del Retiro. (iStock)
Palacio de Cristal del Retiro. (iStock)

Vuelta a la rutina laboral, adiós a las vacaciones, hola a las temperaturas más bajas (se supone), caída de las hojas de los árboles... Así despedimos al verano y damos la bienvenida al otoño. El cambio de estación y la aparición de los nuevos colores ha comenzado este 23 de septiembre en todo el hemisferio norte, al tiempo en que la primavera ha empezado en el sur.

Dependiendo de la parte del mundo en la que vivas, cambió en un momento u otro. Esto se debe a que no es un evento de solo un día. Este se define por la posición de la Tierra y el Sol en un momento particular en el tiempo. Las zonas horarias no son la única fuente de confusión con respecto a la fecha del equinoccio. Para complicar aún más nuestros calendarios, puede ocurrir en cualquier instante entre el 21 y el 24 de septiembre.

En España ha sucedido el pasado 23 a las 03:54 hora peninsular. El Sol cruzó el ecuador celeste, una línea imaginaria que proyecta el ecuador de la Tierra hacia el espacio. En este momento exacto, ambos hemisferios recibieron la misma cantidad de luz solar, y la duración del día y la noche fue aproximadamente igual en todo el mundo (a excepción de las regiones polares); de ahí el término "equinoccio". Esta palabra procede del latín, concretamente del vocablo aequinoctium, que etimológicamente significaría "noche igual".

No es por la distancia

Sobra decir que nuestro planeta rota sobre sí mismo durante aproximadamente 24 horas. El detalle clave es que lo hace ligeramente inclinado, más o menos con un ángulo de unos 23 grados y medio, de forma que recorre su camino alrededor de nuestra estrella en orientaciones diferentes. Así que eso de que las estaciones tienen que ver con la proximidad o lejanía es incorrecto, es la orientación quien las genera.

Si nuestro eje estuviera más o menos inclinado, las estaciones no existirían o serían más drásticas

Que ocurra un día u otro sucede porque la duración de un año (365 días) no es exactamente igual al tiempo que la Tierra viaja alrededor del Sol (365.25 días). Para compensar esta incoherencia, se crearon los años bisiestos. Al agregar ese día que "arregla" el calendario (29 de febrero) cada cuatro años hemos logrado mantener nuestras estaciones más o menos constantes de año en año.

Sin embargo, esta solución no garantiza que siempre caigan en la misma fecha. "Los años bisiestos tampoco nos llevan a la perfección, las fechas de estaciones pueden seguir estando en un día u otro, lo que provoca que el inicio de solsticios y equinoccios también cambie", según The Old Farmer's Almanac.

Tus hijos lo verán

La última vez que el otoño cayó el 21 de septiembre fue hace más de mil años (aunque ha pasado mucho tiempo desde que se produjo, podremos verlo dos veces en este siglo, primero en 2092 y después en 2096) y que fuese el 24 (el siguiente será en el año 2303) en 1931, según 'timeanddate'. Ten en cuenta que estas fechas se basan en el tiempo universal, por lo que algunas zonas horarias pueden no experimentarlos en los días que se expresan aquí.

¿ Y si el eje terrestre no estuviera inclinado? Muy sencillo. No tendríamos estaciones porque ambos hemisferios recibirían la misma cantidad de radiación sin importar la posición de la Tierra respecto al Sol (algo parecido pasa en Mercurio). Si por el contrario, tuvieramos una orientación de más grados, las diferencias entre estaciones serían más drásticas.

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