un razonamiento respetable

Nunca pensé tener hijos. Por qué hago bien en no cambiar de opinión

Tener una vida plena no tiene porqué significar lo mismo que acabar ser padres. Tener una carrera duradera o disfrutar de otras cosas debería ser una opción igual de buena

Foto: Fotograma de 'Tully'.
Fotograma de 'Tully'.

"Existe una presión sobre todas las mujeres para que seamos madres y si no lo somos, nos llaman mercancía defectuosa. Quizás mi propósito en este planeta no es procrear. Quizás hay otras cosas que quiero hacer", aseguraba hace unos meses Jennifer Aniston en una entrevista para 'Instyle'. Es lo mismo que piensa Rebecca Sloane, una periodista americana que se ha dado cuenta que desde muy joven comenzó a sentir que las expectativas tradicionales sobre la maternidad no le interesaban.

"Miraba a otras madres con sus hijos, incluida la mía, y no sentía ningún tipo de conexión ni anhelo de recrear esa experiencia. Desde luego me parece gratificante, pero también creo que requiere demasiado tiempo para todas las cosas que se pueden hacer en la vida", asegura a 'Business Insider'.

Otra opción de vida

A medida que pasó el tiempo mientras ella pensaba que ser madre no era algo que le encajara con su plan de vida y con lo que se sentía bastante bien, a medida que fue creciendo se dio cuenta que otras personas no estaban tan de acuerdo con esa idea. "La gente pasaba mucho tiempo tratando de cambiar mi opinión o convencerme de que estaba equivocada, pero francamente, sabía que no lo conseguirían", explica.

Parece que solo hay dos opciones: dedicarse solo a los hijos o tener trabajo y compatibilizarlos. No tenerlos también es válido

"Hay muchas cosas que quiero hacer, y tener hijos simplemente no es uno de ellas por muchas razones. Algunos entendieron que el hecho de quedarme embarazada haría que tuviera que pasar toda la vida con ellos o que se interrumpiría mi carrera, pero otros no, e intentaron hacerme sentir que estaba equivocada", añade.

No tenerlos también es una opción. (iStock)
No tenerlos también es una opción. (iStock)

Para la mayoría de la gente su razonamiento no tiene sentido. Lo primero en lo que hace hincapié Rebeca es en los vómitos, sobre todo matutinos, y otras incomodidades durante el periodo de gestación que debe sufrir cada madre. "Muchos insisten en hacerme pensar que no importa lo enfermo que te pongas porque al final todo vale la pena al dar a luz, pero eso no es para mi", continúa.

"Me gustan los niños"

Hay diferencia de opiniones, pero la mayoría piensa que a Rebeca no le gustan los niños. "Es como todo en la vida, hay cosas que te agradan y otras que no, pero en mi caso los niños me gustan, simplemente no quiero criarlos. Muchos asumen que los odio, pero no es así. Se me dan bien y tenerlos cerca me hace sentir genial. Solo es que no tengo la necesidad de tener los míos propios. No tengo deseo irrefrenable", explica.

Lo cierto es que Rebeca confiesa que también siente miedo cuando piensa en la crianza. Sabe que hay algo muy puro y hermoso en la maternidad y en todo lo que implica experimentarla, pero también cree que hay otros casos que lamentablemente salen mal. "No creo que necesariamente sea una mala madre, pero me preocuparía que el estrés y los recursos emocionales que se necesitan para serlo en última instancia dañarían potencialmente a mis hijos, a quienes amaría profundamente, simplemente porque podría no saber cómo criarlos de la manera correcta".

Desde luego me parece gratificante, pero creo que requiere demasiado tiempo para todas las cosas que se pueden hacer

Aunque muchos no entiendan su posición, otros comparten su decisión. En general, siempre se ha sentido motivada para trabajar hacia un objetivo específico, lo que le ha resultado gratificante. Cree personalmente que sería desafiante equilibrar el hecho de ser madre y continuar con una carrera laboral. "Parece que solo hay dos caminos: o quedarse en casa para la mantener la vida familiar o intentar tener éxito en el trabajo y a la vez atender las necesidades de los niños. Lo siento pero a mi no me gustaría dejar las cosas a medias. No tenerlos también es válido", continúa.

"No me malinterpreten, hay muchas mujeres que lo manejan todo muy bien y no sienten que tengan que elegir entre las dos. Pero como me conozco y sé mis propias limitaciones, estoy segura de que no tengo tanto tiempo para ambas cosas. Terminaría por elegir poner toda mi energía solo en una de ellas.

Se puede ser feliz

Rebeca se considera una mujer independiente y no cree que necesite niños para ser feliz en la vida. Como joven ha aprendido mucho sobre ella misma los últimos años y se encuentra muy cómoda con la etiqueta de persona libre y autosuficiente en la que se ha convertido.

"Realmente no creo que necesite más que eso en esta vida. No quiere decir que no quiera conocer el amor o tener una relación con alguien. Ya lo he tenido antes y por eso no quiero estar sola a largo plazo. Pero para mí, no creo que la necesidad de tener compañía tenga que cumplirse al tener niños. Cuando les digo a los demás que son racionales, muchos intentan convencerme que con los años mi pensamiento cambiará y que cuando 'crezca' y me case, seré diferente. Incluso sin sentir la maternidad, sé que seguiré buscando maneras de hacer del mundo un lugar mejor y ayudar a los demás", concluye.

Alma, Corazón, Vida

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