CONSUMEN MENOS DROGAS, MENOS EL CANNABIS

Gimnasio, copas caras y Tinder: por qué los jóvenes beben menos que hace 20 años

Los cambios en el ocio, los hábitos saludables, internet o la crisis son algunos de los motivos que encuentran los expertos para explicar que esta generación beba menos que nunca

Foto: La práctica del botellón no disminuye porque los jóvenes siguen sin poder pagarse las copas de las discotecas (EFE)
La práctica del botellón no disminuye porque los jóvenes siguen sin poder pagarse las copas de las discotecas (EFE)

Eduardo tiene 23 años y el alcohol nunca le ha llamado la atención. Las pocas veces que sale se toma un vaso de agua y sus amigos ya no le insisten para introducirle en sus rutinas de borracheras: “Lo normal y lo lógico para la sociedad es que una persona beba y el que no lo hace es el raro”.

Yolanda, con 19, sí ha sido consumidora de alcohol. Hace un año y tres meses que tomó sus últimas copas, que le provocaron un lago en su memoria. “Cuando me levanté y me miré al espejo me sentí fatal. Ni si quiera me gustaba el alcohol y lo único que me aportaba era resaca porque no lo necesito para divertirme”. Ella sí se encuentra con comentarios incrédulos cuando no pide un cubata o una cerveza. “Que por qué no bebo, que si tomo medicación, que si trabajo mañana…. Cuesta que lo entiendan, porque si bebes eres guay y cuanto más bebas, más guay”.

No sólo en España, también en Alemania, EEUU o Australia los jóvenes beben menos que otras generaciones

Pero Eduardo y Yolanda son casos cada vez más comunes. Aunque no lo parezca, los jóvenes españoles beben cada vez menos comparado con generaciones anteriores. Para muchos, sus pautas de ocio no necesitan la ingesta de cubatas o cerveza, para desconcierto de las discotecas, que están viendo cómo en los últimos años su público envejece y disminuye cada vez más. “Es un hecho que los jóvenes ya no beben tanto, sus hábitos han cambiado y nos está tocando reinventarnos”, señala Dionisio Lara, presidente de la asociación de empresarios Noche Madrid.

No es sólo una percepción. Lo demuestran los datos del ministerio de Sanidad, que cada año recoge el consumo de alcohol entre los 14 y 18 años. En 2016, el 67% de adolescentes declaró haber bebido en los últimos 30 días, comparado con el 75% que afirmaron lo mismo en 1994, aunque el descenso se ha empezado a notar sobre todo desde 2010, después de unos años de repunte.

También tardan cada vez más en tomar su primera copa; en 2017 la edad de primera ingesta de alcohol alcanzó por primera vez en dos décadas los 14 años. Y no es una tendencia genuina de España. Estados Unidos, Australia o Alemania registran curvas similares porque las razones de la abstinencia son compartidas por toda una generación.

Tinder desbanca a las discotecas

“Es una confluencia de varios factores”, explica el sociólogo especializado en adolescencia Juan M. González-Anleo y profesor de la ESIC. “La primera de ellas es el cambio de ocio de los jóvenes. En 1999, el 65% decía salir todos los fines de semana, pero en 2017 esta cifra es sólo del 26%”.

Las nuevas tecnologías son clave para entender la transformación en los hobbies de los jóvenes: les permiten entretenerse y socializar con su entorno sin tener que quedar en persona. “La generación de los que salíamos en los 80 y 90 lo hacíamos todos los fines de semana. Íbamos a la discoteca porque era la plaza del pueblo, el lugar de encuentro. Pero ahora las redes sociales han sustituido eso y salir ya no es una rutina, es una celebración. Se sale por un cumpleaños, por San Valentín, por un concierto… pero no por sistema como antes”, señalan desde Noche Madrid.

Los que salíamos en los 80 y 90 lo hacíamos todos los fines de semana. Íbamos a la discoteca porque era la plaza del pueblo

Las salas de fiesta se han reducido de las 7.000 que hubo en su mejor momento, hace dos décadas, a 2.500, concentradas sobre todo en las capitales. El motivo es que han perdido dos de sus valores añadidos. El primero; ya no son los únicos lugares donde los jóvenes pueden descubrir y escuchar música. Spotify y los festivales han acabado con el monopolio de este tipo de diversión y de hecho estos últimos se multiplican cada verano. El segundo, es que ya no son el espacio exclusivo para ligar. “Antiguamente ibas a la discoteca a conocer chicos o chicas y consumías alcohol porque te desinhibía, pero eso ya no hace falta. Ahora pueden ligar desde casa con Tinder”, explica González-Anleo.

Por eso las discotecas están viviendo una etapa de reconversión, ofreciendo opciones más culturales o reinventándose en restaurantes con espectáculo. “Ahora la gente, también quiere viajar, hacer deporte, salir a cenar, tomar cócteles… Y muchos locales para gente joven están incorporando lo mismo que con los mayores, porque quieren hacer las mismas cosas: ellos también quieren salir a picar algo, en función de sus capacidades adquisitivas”.

Además de más inquietudes culturales, los jóvenes están más concienciados con un tipo de vida saludable. En el informe 'Jóvenes españoles entre dos mundos' que elabora cada dos años la Fundación SM “la salud” es desde 2005 lo más importante para los adolescentes entrevistados, por encima de la familia, el ocio o los amigos. “Están influidos sobre todo por sus hermanos mayores y buscan cuidarse porque es la nueva religión de sustitución: el culto al cuerpo y a la salud”, explica González-Anleo.

Desde la asociación Controla Club coinciden con esta idea, aunque la relacionan más bien con una obsesión con la propia imagen, influenciada por programas de televisión como Mujeres y hombres y viceversa. "Cuando preguntamos en los institutos a qué dedican tu tiempo libre el deporte es uno de los principales hobbies que comentan. Ves a muchos que van al gimnasio a ciclarse, que es algo que al menos en mi generación no se daba, y tengo 43 años", señala su director de proyectos, Juan Barcala.

Menos nivel adquisitivo

La pérdida de nivel adquisitivo de los jóvenes por la crisis también ha variado sus pautas de consumo, como apuntan desde el Injuve para explicar la disminución del gasto en los adolescentes en bebidas alcohólicas: “La crisis económica, especialmente grave entre los jóvenes, junto a una recuperación económica de la que no son partícipes como colectivo, ha mermado severamente sus posibilidades de estabilidad e independencia económica y, en consecuencia, su poder adquisitivo”. De hecho, según datos de la asociación Controla Club, las dos copas de media que se tomaban por persona en la década de los 2000 se han reducido a 1,2 en la actualidad, y la cerveza ha ganado popularidad respecto a otras bebidas más caras.

La subida del precio de las copas ha influido en que beban menos frecuentemente en locales, pero no en que beban menos cantidad cuando salen de fiesta: “Si el adolescente se encuentra con que los locales que frecuenta suben el precio de las copas de manera que no dispone de los recursos económicos para consumir lo que considera óptimo, no deja de beber: se organiza con el grupo de amigos y consume fuera de esos locales, normalmente de forma más abusiva y más enfocada al atracón que si lo hicieran en el interior de los mismos”, apunta Cristian Suárez, profesor de Psicología Social en la universidad Pablo de Olavide de Sevilla.

Las dos copas de media que se tomaban por persona en la década de los 2000 se han reducido a 1,2

Es lo que se conoce como borrachera por atracón o el 'binge-drinking' -consumir más de cinco copas en un intervalo de dos horas- . “Es un fenómeno que se ha importado, porque la cultura mediterránea siempre ha sido de un beber más socialmente, y ahora hay touroperadores que lo que están trayendo es el emborracharte hasta vomitar”, explica Barcala.

De hecho, lejos de desaparecer, los botellones siguen siendo una estampa habitual en las principales ciudades por la falta de dinero para consumir en los locales y la permisividad de las autoridades, a pesar de las distintas políticas que se han tomado desde la 'ley botellón' de 2002, que prohibía beber en la calle en comunidad de Madrid. Eso sí, cada vez un porcentaje más amplio acude a estos encuentros al aire libre sin beber: "Es algo que nos ha sorprendido, en los estudios que hacemos sobre el terreno nos encontramos que cada vez más adolescentes van al botellón y no consumen alcohol, pero acuden porque es donde está la gente", apunta Barcala.

González-Anleo apunta también a la forma de ser de los jóvenes actuales para justificar el atracón por borrachera: “Viven en una vida terriblemente domesticadas. Están obsesionados con ser diferentes porque cada vez son más iguales todos y por vivir experiencias intensas. Ahora mismo un joven no tiene grandes aventuras o riesgos. Sobre todo por la familia que les genera una burbuja rosa que les protege. Intentan vivir riesgos. Es lo que vemos con los desafíos virales de internet: es un intento de recrear un mundo con emoción y por eso beben más compulsivamente, si te tomas cinco cervezas y tres chupitos es más emocionante”.

Bajan las drogas, sube el cannabis

El consumo de alcohol no es el único que ha bajado en los últimos años, según los datos del ministerio de Sanidad. La mayoría de las drogas también experimentan una menor popularidad entre los rangos de edad más bajos, debido de nuevo a la pérdida de nivel adquisitivo y a una mejor percepción de los riesgos que la de sus predecesores. Todas menos una: el cannabis, que se consume más ahora que entre los adolescentes de los 90.

“El caso del cannabis está muy influido por la promoción de las creencias sobre su inocuidad e incluso de sus beneficios. Son ideas que no se corresponden con la realidad sanitaria pero que se han extendido en los últimos años, junto a la autoproducción y el crecimiento de una subcultura relacionada con el cannabis ha propiciado que haya aumentado su consumo”, señala José Pedro Espada, catedrático de Tratamientos Piscológicos de la Universidad Miguel Hernández de Alicante.

Además, según Barcala, el consumo de porros no está tan relacionado con la fiesta como el alcohol, sino con “la cotidianeidad” a la vez que se realizan otras rutinas o actividades como ver una serie de televisión.

Desde la organización Proyecto Hombre señalan que si bien la tendencia a la baja en el consumo de alcohol y drogas es positiva, los índices son todavía preocupantes y el número de menores y jóvenes en sus programas de atención a las adicciones sigue siendo notable. “Cada vez hay más prevención en los centros educativos. Si no se hiciera esa prevención la situación todavía sería mucho peor”, señala Luis Bononato, el presidente de la organización.

Ves los anuncios de la tele en plan joven+alcohol=muerte. Es mentira, no son realistas. Yo no conozco a nadie a mi alrededor que haya muerto por beber

Sin embargo, las campañas de coincienciación no han resultado tan efectivas como otros factores, según señalan varios expertos. Un estudio de la universidad de Sevilla analiza precisamente esta influencia y los resultados no son optimistas: “Los adolescentes consideran ineficaces la mayoría de las principales medidas utilizadas actualmente para prevenir el consumo de alcohol”, explica Cristian Suárez, uno de los autores del estudio. “[Sobre los anuncios de televisión] opinan que se usan lenguajes y mensajes demasiado dramáticos que aportan una apariencia irreal, que conecta poco con ellos”. De las charlas escolares, consideran que es una manera “perder clase”, y sólo creen que sean realmente disuasorias las restricciones en la venta del alcohol.

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