A POR ELLO Y MUCHA SUERTE

Las respuestas que nunca debes dar a las preguntas típicas en una entrevista

Ni se te ocurra contestar con clichés del tipo "soy muy perfeccionista". Diversos expertos en el sector de Recursos Humanos informan sobre todo eso que nunca debes decir

Foto: Foto: iStock.
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Es algo natural. No hay forma de evitarlo: las entrevistas de trabajo siempre son estresantes. Esto es algo que saben perfectamente los técnicos de Recursos Humanos, por supuesto. En general, son indulgentes con uno o dos errores. Pero quizás al tercero ya estás fuera del proceso de contratación. Lo peor es que a veces obtienen respuestas realmente malas o salidas de tono, ya sea repetir clichés o ser demasiado honesto. Lo que está claro es que hay respuestas que los candidatos nunca deberían pronunciar.

El portal 'Fast Company' contactó con personas del ámbito de los Recursos Humanos para concer de cerca las peores respuestas que han salido a reducir en un despacho durante una entrevista de trabajo. La próxima vez que te entrevisten, nunca digas esto que viene a continuación. Asegúrate de no meter la pata con esta serie de contestaciones.

"Háblame de ti"

La pregunta clásica con la que empiezan la mayoría de entrevistas. Es una señal clara para que el candidato efectúe un discurso de presentación. Lo que no se pretende en ningún caso es que relate una historia detallada de su vida como si fuera una novela. "Al ser una pregunta muy abierta, los candidatos son propensos a divagar, hablando sobre su yo profesional en términos muy generales, y básicamente reafirmando su currículum", afirma Michelle Mavi, directora de desarrollo de contenido de una conocida agencia de contratación.

Sé claro y transparente. Si eres sincero, no hará falta que pienses dos veces tu respuesta

Por supuesto, si te piden que te explayes, hazlo. Kathleen Steffey, CEO y agente de Recursos Humanos, asegura que una vez tuvo un candidato que le dijo: "Estoy tratando de descubrir lo que realmente quiero hacer y tu oferta me llamó la atención". A su vez, merece la pena ser sincero: "No soy una persona muy puntual, así que si estás buscando a alguien que esté aquí exactamente a las ocho y media todos los días, probablemente no sea la persona adecuada".

"Por qué quieres el puesto"

Sé claro y transparente. Si eres sincero, no hará falta que pienses que dos veces tu respuesta. Annie Boneta, cazadora de talentos, entrevistó a un candidato que respondió así: "Después de graduarme, decidí hacerme mochilero por Europa durante un par de meses. Estaba en el quinto mes cuadno mis padres me obligaron a volver y me dijeron que tenía que conseguir trabajo. Por eso te he llamado." Más sincero que eso, imposible. Algunos de ellos consiguen salir por la tangente y afirman que no conocen mucho sobre la empresa. Aquellos que intentan esto diciendo algo como: "No sé, dime por qué debería trabajar aquí", son, como es obvio, candidatos a no ser llamados para ese puesto ni ningún otro en el futuro.

"¿Dónde te ves dentro de cinco años?"

Sin duda, una de las preguntas más confusas y difíciles de responder. Tawanda Johnson, presidente de una firma de consultoría de Recursos Humanos, dejó claro que la peor respuesta que había escuchado en este sentido fue: "Realmente no he pensado en ello hasta ahora". Pero no es la peor. Para Katie Sanders, directora de contenido y comunicación, relata que una vez un candidato le respondió que esperaba "dirigir esta empresa o una similar". Los entrevistadores no salían de su asombro y se quedaron en silencio. Para mitigarlo, el solicitante de empleo recalcó: "Me hace pensar, ¿los jefes se irán dentro de poco?". Por supuesto, ni se te ocurra responder algo así. En vez de eso, focalízate en hacer bien el trabajo y crecer con la empresa.

"¿Cuál es tu mayor debilidad?"

Esta pregunta, también clásica, siempre viene seguida de clichés demasiado oídos en entrevistas de trabajo. El típico "ser demasiado perfeccionista" ya queda obsoleto. Pero algunas de las respuestas que más molestaron a los técnicos fueron tapar sus debilidades por sus fortalezas tal que así: "Mi mayor debilidad es que tengo demasiadas fortalezas". Por ahí ni se te ocurra salir. Otra cosa que no puedes hacer es negar que no haces nada mal. O quedarte en silencio. De nuevo, ser sincero será lo mejor que puedas hacer a la hora de contestar.

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