UNO DE LOS GRANDES MISTERIOS DEL MUNDO

La lección que debemos aprender de los mayas si no queremos desaparecer pronto

Un nuevo estudio de la Universidad de St. Andrew en Escocia sugiere que el final llegó con una gran sequía que arrasó los campos y produjo guerras por los recursos entre la población

Foto: Cientos de personas reciben la primavera en el castillo de Chichén Itzá, en México. (EFE)
Cientos de personas reciben la primavera en el castillo de Chichén Itzá, en México. (EFE)

La sequía. Según un nuevo estudio, la falta de lluvias y el calor extremo fue lo que propició el ocaso de uno de los pueblos más avanzados de la historia: la civilización maya. El consenso general entre la comunidad científica es que el colapso fue originado por una serie de causas: enfermedades, guerras o conflictos sociopolíticos. El hecho de que abandonaran las ciudades de un día para otro y sin dejar ni rastro permanece siendo un misterio a d´ña . De ahí que se haya especulado hasta con teorías alienígenas.

Ahora, este nuevo estudio, publicado en en la revista 'Science' ha cuantificado cómo de duras y graves fueron las sequías mayas. Este fenómeno pudo haber provocado que hubiera más dificultad a la hora de recolectar agua potable con la que regar los cultivos, así como la propagación de enfermedades y el aumento de la tensión entre los líderes mayas y el pueblo, dando orígenes a revueltas populares que precipitaron a su final.

En plena ola de calor, cabe preguntarse si nuestra civilización estaría preparada para afrontar los devastadores efectos del cambio climático

"Las etapas finales del período maya del Clásico Termina se caracterizaban por intensas y severas sequías. Eso ya lo sabíamos", reconoce Fernando Gázquez-Sánchez, autor del estudio y expreto geoquímico de la Universidad de St. Andrew en Escocia, a 'Gizmodo'. "Lo que estamos estudiando es el grado de intensidad de estos períodos secos". Como perfectamente podría tratarse de la nuestra, la civilización maya fue una adelantada a su tiempo: construyeron ciudades intrincadas en la zona baja de la Península de Yucatán, se comunicaron con una de las primeras lenguas escritas del mundo (lo que su homólogo del presente podría ser Internet) y crearon dos sistemas de calendario a partir del estudio de las estrellas. Pero a pesar de todos estos logros, la prosperidad terminó de forma desconocida y misteriosa en algún momento entre los siglos VIII y IX.

En plena ola de calor, como la que hemos vivido estos días, cabe preguntarse si nuestra civilización estaría preparada para afrontar los devastadores efectos del cambio climático, así como la sequía o la superpoblación. Tal vez no nos demos cuenta, pero la situación pinta verdaderamente mal. "Las olas de calor y las sequías tienen un impacto verdaderamente significativo por sí mismas, pero cuando ocurren simultáneamente, sus efectos negativos se agravan", analizaba hace tan solo unos días Amir Aghakouchank, profesor asociado de la Universidad de California en Irvine para 'Europa Press'. "Se espera que ambos fenómenos, que se intensifican debido al cambio climático, tengan consecuencias cada vez más dañinas para la agricultura y la salud humana".

Celebración del fuego en Teotihuacán. (EFE)
Celebración del fuego en Teotihuacán. (EFE)

Volviendo a la investigación, Gázquez-Sánchez y sus compañeros analizaron los sedimentos de lago Chichancanab en la Península del Yucatán y encontraron que, en comparación con el presente, las precipitaciones anuales disminuyeron hasta entre un 41% y 54% durante la sequía. Cuando se agudizó, las precipitaciones cayeron en picado hasta en un 70%. "Esto básicamente es el siguiente paso para comprender cómo la sequía afectó a los mayas", asegura Peter Douglas, un geoquímico de la Universidad McGill, quien no participó en la investigación, a 'Gizmodo'. "Los autores están utilizando técnicas analíticas muy precisas y refinadas, y el resultado es que las sequías debían haber sido gravísimas".

El equipo también halló que la humedad relativa en la región bajó entre un 2 y un 7% en comparación con el clima actual de la península. La clave está en un sedimento del lago, el yeso. Dicho mineral se forma en el fondo de los grandes lagos durante las sequías. Al hacerlo, atrapa las moléculas de agua en su estructura y las preserva de manera efectiva, como si fuera un "fósil acuático".

Los científicos climáticos podrán empezar a trabajar con los arqueólogos para comprender el modo en que la sequía acabó con los mayas

De esta forma, los científicos desarrollaron un método para extraerlo y estudiar los isótopos de hidrógeno y oxígeno de su interior. Durante las épocas más secas, los isótopos de agua se evaporan primero, y los isótopos más pesados quedan atrapados en el yeso. Al ver que había muchos más isótopos pesados, los investigadores pudieron establecer estimaciones relativas a la lluvia y la humedad.

Este método no solo es útil para traer al presente aspectos del pasado remoto. También para descubrir el historial climático más allá de nuestro planeta, como por ejemplo de Marte, que cuenta con abundantes depósitos de yeso. Pero aún es relativamente pronto para dar con la solución definitiva del ocaso maya. "Para avanzar, necesitamos mejor información sobre cuándo y dónde ocurrió la sequía", reconoce Douglas. "Si podemos repetir estas técnicas en más lugares y conocer el tiempo exacto de estas señales geoLos científicos climáticos podrán empezar a trabajar estrechamente con los arqueólogos para comprender el modo en que la sequía acabó con los mayas".

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