historia de una luchadora

Tiene 106 años y varios consejos para los que quieran llegar a su edad

Louise Jean Signore vive en el Bronx desde comienzos del siglo pasado, solo toma una pastilla al día y sigue practicando su hobby favorito: el baile de salón

Foto: La que seguramente sea una de las personas más ancianas del mundo. (ABC7 Nueva York)
La que seguramente sea una de las personas más ancianas del mundo. (ABC7 Nueva York)

¿El secreto para disfrutar de una vida larga y placentera? No tener pareja. A Louise Jean Signore parece que le ha funcionado. Después de cumplir 106 años, aún recuerda los sábados por la noche en la década de los años 40, cuando daba vueltas por la pista de baile del Roseland Ballroom de Midtown, Nueva York. Como entonces, todavía saca fuerzas para mover el cuerpo e ir a bailar, su gran pasión.

"Siempre me encantó bailar", confirma en una entrevista para 'The New York Post'. Hasta tal punto se ha extendido su fama de ser una de las mujeres más ancianas del mundo que una banda local se animó a tocar en su honor en Bartow Senior Center, la residencia en la que vive desde que se jubiló en 1977, cuando aún tan solo tenía 65 años. Signore lleva en la Tierra desde el comienzo de la I Guerra Mundial, por sus ojos han pasado un montón de acontecimientos: la Alemania nazi, el desembarco de Normandía, el asesinato a John Fitzgerald Kennedy, el hombre pisando la Luna por primera vez, el avance en los derechos raciales con Martin Luther King a la cabeza, la modernidad estadounidense y la revolución de la música pop y rock, el movimiento hippie, la guerra de las galaxias de Reagan, y el atentado del 11 de septiembre de 2001 contra el World Trade Center.

Siempre tienes que mantenerte activo. Nunca he dejado de caminar ni de dar paseos

Todo un siglo de historia. "Nunca pensé que llegaría a este punto de la vida", reconoce. "Cuando comencé a venir a esta residencia conocí a una señora que tenía 100 años. Yo por aquel entonces solo tenía 65, y dije: '¡Dios mío, 100 años, qué barbaridad! Y mírame ahora, con 106". ¿Cómo ha aguantado en tan buena forma física hasta ahora? "Con solo nueve años comencé a nadar, cuando amigos de mi familia alquilaron un bungalow en Orchard Beach", relata. Ya en la edad adulta, asegura que nunca dejó de andar y caminar "por todas partes", y también siguió una rutina estricta de ejercicio físico.

Su secreto para mantenerse siempre en forma es claro: siempre se levanta a las ocho de la mañana, todos los días, sin excepción: "Me acostumbré porque esa era la hora exacta a la que iba a trabajar". Después de un desayuno abundante a base de agua, café o té, pan de centeno y cereales con fruta fresca, se dirige todas las mañanas al centro de la tercera edad para realizar una sesión de ejercicio, asistir a conferencias o socializarse con los demás asistentes (lamentablemente, asegura que ha sobrevivido a la gran mayoría de sus amigos).

Las personas toman muchos medicamentos. Yo solo para la tensión arterial, porque el médico me dijo que era muy importante

"Siempre tienes que mantenerte activo", aconseja. Aunque también, según reconoce, compatibiliza su apretada agenda con buenas y largas horas de descanso. Al vivir en una ciudad tan monumental como Nueva York, tardaba muchísimo en ir a trabajar, por lo que dormía en el metro. "Solía dormir allí porque era muy seguro en aquel entonces", afirma. "Me acostumbré a echarme la siesta allí, horas antes de ir al trabajo". Signore cree que una dieta equilibrada y el ejercicio físico regular, nada de pastillas, es la mejor medicina para el cuerpo.

"Las personas toman demasiados medicamentos", opina. "Yo solo para la tensión arterial porque el médico dijo que era muy importante. Pero eso es todo, no tomo nada más". Hace tres años, se llevó un susto que nada tenía que ver con su salud. Mientras regresaba a casa después de su actividad de baile diaria en el centro comunitario, fue asaltada antes de entrar a su apartamento por un ladrón que la hurtó 35 dólares, unas gafas y un paquete de tarjetas de jugar al bingo. Además, recibió un golpe fuerte en la cabeza, pero en vez de recluirse en casa, no permitió que este suceso de pesadilla la amedrentara o la detuviera en sus quehaceres diarios.

A lo largo de su vida, Signore se mantuvo siempre cerca de su familia, con la que también compartía esta genética tan espectacular: su madre vivió hasta los 97, y sus tres hermanos, incluido un grupo de gemelos, murieron a los 90 años. Su padre solo llegó a 79, pero como Signore explica, le gustaba mucho el whiskey. "Creo que eso fue lo que le mató", reconoce. A pesar de los buenos recuerdos de su vida en familia, admite que nunca se casó ni tuvo hijos: el amor de su vida fue asesinado en el extranjero, durante la II Guerra Mundial. "Sigo soltera", concluye. "Ese también es uno de mis secretos para ser tan longeva".

Alma, Corazón, Vida

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