los problemas sanitarios

El caos de Urgencias en verano: más pacientes y menos recursos

Las vacaciones llenan los lugares de costa de pacientes que a veces desbordan unos servicios que no pueden atender el aumento estival

Foto: La entrada de Urgencias del Hospital Insular de Gran Canaria. (Google Maps)
La entrada de Urgencias del Hospital Insular de Gran Canaria. (Google Maps)

Las Urgencias de los hospitales tienen dos picos en los que sufren una gran alteración de su rutina. El primero ocurre entre noviembre y febrero. En ese momento, las consultas se abarrotan de personas con problemas respiratorios e insuficiencias cardíacas. Generalmente, se desbordan y se forman grandes aglomeraciones. Es el momento de las fotografías con camas en los pasillos. Los centros más afectados son los de las ciudades más pobladas, especialmente Madrid y Barcelona. El segundo está pasando ahora mismo: son los meses de verano. El tipo de dolencias son distintas, más traumatismos y contusiones, y los centros más afectados son los de las zonas de costa. ¿Cómo se organiza la sanidad española ante estos desbordamientos?

“Como buenamente podemos y de manera caótica al 100%”, revela Pedro Geres, un doctor de Málaga. Lo cierto es que no solo cada organización asistencial está transferida a cada comunidad, sino que además cada centro concreto tiene bastante autonomía. “A fin de cuentas, las nóminas te las paga tu hospital y los distintos 'fregaos' los organizas como puedes”, dice un jefe de servicio de un gran hospital madrileño. Esos 'fregaos' tienen que ver, fundamentalmente, con dos asuntos: “Los contratos de sustitución y que se cierran plantas en verano para pintar o hacer otras mejoras”, confiesa ese mismo responsable. “En Madrid baja un poco, pero no demasiado”, explica, pero al tiempo reconoce que aunque hay menos usuarios, hay “más problemas de camas porque aunque somos los mismos en número, se cierran boxes”.

La cultura de la inmediatez ha llegado a todos los aspectos de la vida, incluidos el hospitalario y las Urgencias

Javier Millán, presidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias y responsable de esta área en el Hospital de la Fe, en Valencia, considera que los aumentos de enfermos en verano en las zonas de costa se intentan planificar. “Se hace un plan de vacaciones y cada jefe de servicio organiza las plantillas para hacer frente al trabajo lo mejor posible”, asegura. Los usuarios veraniegos están, sobre todo, en la franja de edad entre 15 y 45 años, aunque se ha observado un aumento de los mayores de 65, que ya “son casi el 20%”.

“La cultura de la inmediatez ha llegado a todos los aspectos de la vida, incluido el hospitalario. La gente está acostumbrada a pedir y recibir servicios en un clic y eso se traslada a todo”, reflexiona Millán, que sin embargo cree que “el sistema tiene la obligación de atender al paciente”, aunque aboga “por una mayor educación de lo que supone usar un servicio como el de Urgencias”.

"Lo que sucede en Urgencias no es estacional, sino cronificado. Es lo que nosotros llamamos el 'drenaje', que consiste en que nos meten a gente que no es de nuestro servicio y no queden camas para los nuevos ingresos", se lamenta el doctor Manuel J. Vázquez, jefe de Urgencias en el Hospital de Pontevedra. "¡Es un problema de puro espacio!", clama el doctor, que cree que el problema se agudiza en verano en las zonas de costa muy notablemente. "Ya en 2015, el Defensor del Pueblo hizo un informe en el que se cuestionaban las condiciones de intimidad y dignidad en que estaban los pacientes cuando se dan estas aglomeraciones", concluye Vázquez.

Personal inexperto

Aunque las plantillas se mantienen en cuanto a número en verano, lo cierto es que mucho del personal contratado lo es de manera temporal y “necesita un tiempo de adaptación”, según Geres. “Esto se pone tremendo de gente y los que no están acostumbrados hacen más lento el servicio”, opina este médico, que revela que su centro está “en una zona de playas y chiringuitos y vistas muy bonitas, pero que en verano se pone tremendo de gente”. Las zonas del interior, sin embargo, sí ven rebajada su carga de trabajo. "En Castilla y León sí baja en agosto, porque la gente se va de vacaciones y no viene tanta gente, sobre todo a las ciudades, como para que se mantenga el ritmo de un servicio como Urgencias", explica Carlos Martínez, veterano doctor abulense.

Según la plataforma de médicos privada Topdoctors, en verano aumentan los servicios de Urgencias un 50%, algo que los “urgenciólogos”, como ellos se hacen llamar, no corroboran: “Hay más en las zonas donde hay más gente en verano, como la costa, pero tampoco muchos más, porque durante el año están los crónicos, que en los meses más fríos acuden con mayor frecuencia”. En resumen, según los expertos, aunque en algunos sitios muy determinados de la costa "aumenta en torno al 30% la afluencia de personas", en el conjunto del país ese incremento es mucho menor.

Algunos otros médicos han sugerido que a los hiperfrecuentadores de urgencias se los incluyera en "listas negras"

De hecho, durante el verano hay menos casos de esos pacientes que los especialistas llaman “hiperfrecuentadores”. Esto es, gente que va más de cinco veces al año a los servicios de Urgencias. Varios de estos hiperfrecuentadores lo son por “procesos menos graves”, según precisa Millán, que sin embargo no es partidario de reprender a estos pacientes sino de “educarlos”. Algunos otros médicos han sugerido que a estos hiperfrecuentadores se los incluyera en "listas negras" y se dificultase "su abuso", algo que desde Semes consideran contrario a la lógica de los derechos de los ciudadanos en España.

Las dolencias más características de los meses estivales en las Urgencias son las fracturas y esguinces. Asimismo, las infecciones vaginales y urinarias. También las otitis y los vértigos por los cambios bruscos de temperatura y por el contacto con el agua.

Alma, Corazón, Vida

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
3 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios