adaptándose al mercado laboral

Los trabajos temporales de verano son para mayores de 45 años

El pasado mes de junio se batió el récord de 'seniors' con un contrato temporal. Los mayores entran en la campaña estival por desesperación y para ver si después se quedan

Foto: Un camarero 'senior'. (iStock)
Un camarero 'senior'. (iStock)

La campaña de verano ya ha comenzado. El sector servicios revoluciona la bolsa de trabajo estival y los contratos temporales se multiplican. Sin embargo, ese viejo panorama presenta algunas novedades en los últimos años. El perfil del trabajador estival ha cambiado sustancialmente. “Ya no son los jóvenes que se quieren sacar unas perrillas cuando acaba el curso, de hecho, el grueso de la gente es mayor y lo que quieren es volver a meterse en la rueda del trabajo”, sentencia Marisol Cota, responsable de Adecco en la zona centro de España.

Las empresas, desde hace ya algunos años, han cambiado sus agendas veraniegas. Ahora, en estos meses, planifican sus plantillas y las “redimensionan” de cara al curso siguiente, revela Cota. Precisamente por eso, estas personas mayores de 45 años (el límite establecido por las estadísticas oficiales para considerarse un ‘senior’) buscan “colarse” en los huecos, aumentos estacionales de plantilla o cobertura de bajas para “dejar una buena impresión y después aprovechar cuando haya un hueco”. "En ocasiones esos puestos que parecen temporales son pruebas para ver si luego merece la pena seguir con ese trabajador ya todo el año", añade.

Ya son 400.000 los mayores con contrato temporal, un aumento que ha acabado por cambiar sustancialmente el mapa de la campaña de verano

Las cifras del pasado mes de junio del SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal) revelan que más de 400.000 personas con contrato temporal tienen ya esa etiqueta de “seniors”. Un aumento gradual desde los años de la crisis que ha acabado por cambiar sustancialmente el mapa de la campaña de verano. Incluso hay más de un millar en esa franja de edad que tienen contratos "en prácticas".

Miguel, sevillano de 49 años, se pasa el año en “parito-paro”. Pero en verano siempre encuentra trabajo de socorrista, una labor que hasta muy poco era propia de gente muy joven. “Ahora las empresas nos prefieren a los veteranos porque les somos más útiles”, explica misterioso. Cuando se le cuestiona el por qué, replica raudo: “¡A nosotros nos usan para mantenimiento, para limpiar la piscina o incluso para arreglar los jardines!”. Además, prosigue Miguel, “los mayores somos muy útiles los días que está nublado y no viene casi nadie, porque los jóvenes aprovechan para mirar el móvil tumbados y a nosotros nos ponen a echar los líquidos al agua”. Este sevillano, que siempre ha trabajado en “mantenimiento empresas”, ahora solo cubre la campaña estival en un camping.

Aceptar cualquier cosa

Luis Capella, del portal Empleo Senior, afirma que el grueso de las personas no contempla contratar a las personas mayores en sus puestos de “antes de quedarse en el paro” porque saben que les ofrecerían sueldos muy inferiores a los que están acostumbrados y prefieren “decírselo a jóvenes que creen que luego prosperarán”. Se da así la curiosa paradoja de que muchos de esos mayores con formación, sí aceptan puestos modestos y temporales. “Algunos acaban aceptando por la desesperación”, concluye Capella. Pero también cada vez más porque es la oportunidad de reclamar esa idea que todos repiten: "La edad no es importante, sino que vean de lo que eres capaz de hacer".

Es el caso de Rosa, economista de 51 años. Desde el pasado mes de junio trabaja en una empresa que prepara comida en catering. “Hace ya años que decidí aceptar cualquier trabajo y no esperar a nada de lo mío”, resume. Pero aun así, durante el año tiene dificultades y solo encuentra cosas “temporales y con los peores horarios posibles, nocturnos y fines de semana”. Por supuesto, el verano es una oportunidad que nunca desaprovecha.

Cogen al joven, pero este luego se larga y los deja tirados. Yo tengo un hijo de ocho años y le tengo que dar de comer

Juan Carlos, camarero vallisoletano de 55 años, no necesita adaptarse a un nuevo sector. “Llevo en hostelería desde los 13 años, así que el problema de la falta de experiencia no lo tengo”, bromea. Su problema es que “no me quieren coger porque no me dejo mangonear fácil y tampoco acepto abusos”. En su currículo se vende como “joven de 55 años” porque sabe cuál es su flanco débil. “Están muy equivocados. Cogen al joven, pero este vive en casa de sus padres y luego se larga y los deja tirados. Yo tengo un hijo de ocho años y le tengo que dar de comer”, insiste.

En España, el incremento con respecto al año pasado de la campaña veraniega ha sido del 12%. “Casi ninguna empresa pone ya el foco en la edad. Lo que piden es compromiso e implicación”, asegura Cota. “A veces hay más reticencias de los trabajadores en estas campañas, pero los mayores suelen aceptar porque ya están a lo que les salga porque necesitan el dinero”, afirma esta especialista de Adecco.

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