EL RETORNO DE UNA ESPAÑA ANACRÓNICA

El regreso de la Reconquista y a quién le conviene que nos fascine siglos después

Después de la Transición, y tras ser utilizada por el franquismo como estandarte del nacionalcatolicismo, parecería que se revisaría dicho concepto. Pero no ha sido así

Foto: Estatua del Cid Campeador en Burgos. (iStock)
Estatua del Cid Campeador en Burgos. (iStock)

Una funda para iPhone con la imagen de un caballero templario. Una camiseta con la cruz de Santiago (¡“Santiago y cierra España”!). Una pegatina para el coche de don Pelayo, el monarca asturiano. Llaveros del Cid Campeador. Estos son algunos de los productos que pueden adquirirse 'online', englobados bajo la difusa y algo inocente categoría de “Reconquista”. Un concepto utilizado popularmente en los libros de historia para referirse al largo proceso histórico que tuvo lugar entre 722 y 1492 y por el cual los reinos cristianos de la Península Ibérica recuperaron el control de los territorios que se encontraban en poder de los musulmanes.

Un proceso tan largo que hizo que Ortega y Gasset se preguntase irónicamente “cómo puede llamarse Reconquista a una cosa que dura ocho siglos”. Se trata de un concepto tan difundido que, bajo uso corriente, desvela una faceta secreta, ideológica y conservadora de los dos últimos siglos de historia de nuestro país. Una idea nacida a principios en el siglo XIX, cuando un pegamento ideológico era necesario, explotada hasta la sociedad durante el franquismo y que ahora, en el siglo XXI, ha experimentado un sorprendente 'comeback'. Como recuerda a El Confidencial el historiador de la Universidad de Huelva Alejandro García-Sanjuán, “se está produciendo una auténtica resurrección de la Reconquista al calor del auge del nacionalismo y la xenofobia”.

Era lógico que el término cayese en desgracia tras la Transición, pero no era tan previsible que volviese con fuerza en el siglo XXI

García-Sanjuán es el autor de 'Conquista islámica de la península ibérica y la tergiversación del pasado' y de 'Rejecting al-Andalus, exalting the Reconquista', un trabajo académico en el que detalla el rol que ha jugado la Reconquista en la memoria histórica española español. En primer lugar, como cohesionador de la nación moderna surgida a lo largo del siglo XIX, desde una perspectiva nacionalcatólica. “La idea de Reconquista es muy anterior al franquismo, surge durante el siglo XIX, en la época de apogeo de los nacionalismos”, explica García-Sanjuán. La Reconquista sustituye la anterior noción de “restauración”, y representa a como una nación unida frente al islam.

“La idea tradicional de Reconquista consiste fundamentalmente en una lectura españolista de la historia medieval de la península ibérica”, recuerda el historiador, especializado en dicho período. “Todo nacionalismo exige un enemigo, y en España ese papel lo han desempeñado tradicionalmente los musulmanes”. Una visión recogida y amplificada durante el franquismo. Si Franco era “el caudillo de la nueva Reconquista”, según escribió Manuel Machado, y “durante la Edad Media la Reconquista había servido para limpiar España de los moros, en 1936 la nueva Reconquista encabezada por Franco serviría para limpiarla de rojos, ateos y masones”. Era lógico, por lo tanto, que el término cayese en desgracia durante la Transición. Pero no tanto que haya vuelto por todo lo alto en el siglo XXI.

Ni España ni terrorismo en 711

El 22 de septiembre de 2004, el expresidente José María Aznar dio su primera clase en la Universidad de Georgetown con un discurso sobre terrorismo. “El problema que España tiene con Al Qaeda y el terrorismo islámico no empezó con la crisis de Irak”, dijo ante los cientos de personas que abarrotaban el Gaston Hall. “Hay que remontarse a 1.300 años atrás, a principios del siglo VIII, cuando una España recientemente invadida por los moros renunció a convertirse en otra pieza del mundo islámico y empezó una larga batalla para recuperar su identidad. Este proceso fue muy largo, duró 800 años. Sin embargo, terminó con éxito”.

El típico 'outfit' históricofestivo.
El típico 'outfit' históricofestivo.

Esta intervención resume a la perfección, para el historiador, el rol que la Reconquista juega en la España contemporánea. “En España, el nacionalismo españolista ha sido una ideología vinculada a los sectores conservadores”, explica. “Por lo tanto, la Reconquista, como parte del relato españolista de la historia de España, sirve fundamentalmente a los intereses ideológicos conservadores”. Aznar, apenas seis meses después de los atentados del 11M, se personaba ante el mundo académico estadounidense para reivindicar la idea de España como nación antiislamista. “Es evidente que ni España ni Al Qaeda existían en ese momento”, matiza García-Sanjuán.

Pero es posible que en la mente del expresidente, la visión de una España “matamoros” pudiese elevar a nuestro país a referencia internacional en un contexto de creciente terrorismo. “La recuperación reciente de la Reconquista obedece al ascenso del Islam a la categoría de nuevo enemigo de Occidente a partir de la caída del Muro de Berlín, y sobre todo, a raíz de la intensificación del terrorismo islamita”, añade el profesor. En el siglo XXI, paradójicamente, se vuelve a presentar a España reinterpretando su papel antediluviano de “centinela de Occidente” o “martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio”, según la célebre descripción de Menéndez Pelayo.

No se habla de una simple conquista, sino de re-conquista, de la recuperación de algo que se considera una propiedad ilegítimamente arrebatada

Una voluntad aparentemente anacrónica pero muy querida por historiadores y populares novelistas conservadores. Es el caso de José Javier Esparza, que ha publicado un puñado de novelas ambientadas en la Reconquista, un período que define como “una gran aventura popular en busca de la la libertad” (en una entrevista publicada en 'El Comercio' matizaba que “con Rajoy hubiésemos perdido la Reconquista”). También César Vidal, que en 'España frente al islam' defendía que la relación entre España y el islam “ha venido caracterizada históricamente por una enorme tensión salpicada de guerras y violencia”.

¿Quién habla realmente de “Reconquista”?

Siguiendo la repetida máxima de que el lenguaje crea realidades, el análisis de García-Sanjuán concluye que la utilización del término Reconquista no es ni neutra ni desinteresada. “Reconquista implica un evidente sentido legitimador”, concluye. “No se habla de una simple conquista, sino de re-conquista, es decir, de la recuperación de algo que se considera una propiedad ilegítimamente arrebatada”. Como sugiere, es sospechoso que se hable continuamente de la invasión árabe de España (“con una clara intención peyorativa y deslegitimadora”), pero no de la invasión cristiana de Al-Ándalus. Ya se sabe quién suele escribir la historia…

La silueta de Pelayo, recortada ante el atardecer de Gijón. (iStock)
La silueta de Pelayo, recortada ante el atardecer de Gijón. (iStock)

“En su lugar, se habla de Reconquista, con ese claro sentido legitimador, de la misma forma que, respecto a la historia de América, se habla de 'descubrimiento', mientras que, en cambio, nunca se dirá 'la invasión española de América'”, añade el escritor. ¿De qué deberíamos hablar, por lo tanto, para evitar caer en la visión parcial, sesgada e ideologizadamente españolista de la historia? En su opinión, “lo lógico sería hablar, simplemente, de la conquista de al-Ándalus, sin ningún matiz de justificación o legitimación”. Algo semejante propone Javier Peña, catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Burgos, cuando recuerda que nunca se habló de la Reconquista hasta 1800.

Es parte de una creciente preocupación por convertir la vieja visión de la Reconquista como mito fundacional en la aceptación de Al-Ándalus como parte fundamental de la historia de la Península. García-Sanjuán cita varios hitos con sus más y sus menos –el reconocimiento legal de la memoria histórica de los moriscos, la propuesta de estos para el Príncipe de Asturias de la Concordia–, en un movimiento pendular respecto a las visiones más conservadoras. Verbigracia, la columna de Esteban González Pons en la que, de forma maniquea según el historiador, presenta “una España unida contra un peligro común”.

¿La alternativa? Olvidarse de la re-conquista y hablar de “conquista”, “expansión militar”… o “restauración de la organización escolástica”

Una tendencia que también se refleja en el mundo académico. “Es necesario reconocer que el término 'reconquista' es un vocablo que define a la vez un mito identitario y una categoría historiográfica, y que la simbiosis entre una y otra es difícil de deshacer”, escribe el historiador mexicano Martín F. Ríos Saloma, autor de 'La Reconquista en la historiografía española contemporánea'. “Es un término provisto de una fuerte carga ideológica cuyo empleo se potenció con el objetivo de englobar los distintos factores que conformaron las realidades históricas del enfrentamiento de los reinos hispano-cristianos y Al-Andalus, integrándolas dentro del proceso histórico 'nacional' español”. ¿La alternativa? Una vez más, olvidarse de la re-conquista y hablar de “conquista”, “expansión militar”… o “restauración de la organización escolástica”.

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