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Las dudas sobre sexo que la gente pregunta a Google, resueltas
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Las dudas sobre sexo que la gente pregunta a Google, resueltas

El mayor emblema del capitalismo global parece conocer nuestras más privadas fantasías mucho mejor que nosotros mismos

Foto: Foto: iStock.
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"Mi pareja no quiere tener sexo conmigo". "Matrimonio sin sexo". "¿Mi marido es gay?". Son algunas de las consultas más realizadas dentro del que es el mayor emblema del capitalismo global. Como curiosidad, si tecleas "Tengo X años y...", la sugerencia que siempre aparece, sea la edad que sea, es "soy virgen". De algún modo, Google se ha convertido en el mayor consultorio sobre todo lo relacionado con la vida sexual de los individuos del mundo contemporáneo o, directamente, todo lo que les da vergüenza reconocer de ellos mismos y que son incapaces de admitir en público o delante de otra persona.

De esto trata el nuevo libro de uno de los científicos de datos más prestigiosos del mundo, Seth Stephen-Davidowitz, quien durante cuatro años ha estado recopilando y estudiando datos anónimos de búsquedas realizadas en Google por los ciudadanos estadounidenses. La obra, titulada 'Everybody Lies. Big data, new data and what the Internet can tell us about who we really are' ("Todo el mundo miente. Big data, new data y todo lo que Internet puede contarnos sobre quiénes somos en realidad"), es un análisis certero y exhaustivo con tintes psicológicos sobre todo lo que nos preocupa de nosotros mismos y de nuestro entorno pero que nos negamos a admitir, al fin y al cabo, todo lo que Internet puede decirnos sobre cómo somos y cómo nos comportamos.

Se tratan de datos por los que Freud, Schopenhauer, Nietzsche o Foucault habrían babeado

Precisamente, todo gira en torno a la falsa idea de anonimato que tiene un individuo a la hora de 'hacer search' en una pantalla. Para elaborar tan ingente y pretenciosa colección de datos, la primera fuente a la que recurrió el autor fue Google Trends, la herramienta de Google Labs que muestra los términos de búsqueda más populares del pasado reciente. Más tarde, añadió Google Adwords, que registra el número real de búsquedas para pasar a otras inmensidades del mundo del Big Data: Wikipedia, Facebook y, por fin, Pornhub, la página de pornografía más visitada de todo el globo.

Para un científico social como Stephens-Davidowitz, el Big Data tiene tres virtudes principales: la primera, es un "suero de verdad digital", como él mismo reconoce en 'The Guardian', es decir, proporciona información honesta sobre asuntos sobre los que la gente miente en las encuestas; en segundo lugar, ofrece los medios para ejecutar experimentos controlados aleatorios a gran escala, que generalmente son extremadamente costosos y laboriosos; y por último, la gran cantidad de datos nos permite acercarnos con precisión a pequeños subconjuntos de personas de una manera que antes era impensable.

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Stephens-Davidowitz cree que las búsquedas en páginas pornográficas de Internet son probablemente "el desarrollo más importante que haya existido alguna vez en el afán por comprenden la sexualidad humana". Páginas como Pornhub difunden datos por los que filósofos como "Schopenhauer, Nietzsche, Freud o Foucault habrían babeado". Algunos de estos datos sobre sexo son deprimentes, otros más bien divertidos y sí, también los hay conmovedores.

Mejor por detrás

En general, hay algo cada vez más claro: cada vez más hombres jóvenes se sienten atraídos por mujeres mayores. El término "mom" o "MILF" copa todas las visitas, solo superada por "lesbian", un género que parece integrar a mucho tipo de públicos de uno y otro género. Este dato coincide con los de Stephens-Davidowitz, quien también se atreve a realizar la predicción de que el sexo anal está en camino de superar al vaginal en la pornografía para antes de este fin de década.

placeholder ¿Y tú? ¿Qué tipo de porno prefieres? (iStock).
¿Y tú? ¿Qué tipo de porno prefieres? (iStock).

Nada es lo que parece

Aunque parezca mentira, otro de los datos curiosos que arroja el libro es la pregunta que quizá todo hombre se ha hecho alguna vez o aspiraría a hacerse: la posibilidad de realizarse a sí mismo una felación. Los datos de los sitios web pornográficos desvelaron que los hombres buscan diversas formas de practicarse sexo oral a sí mismos con la misma frecuencia que preguntan sobre cómo lograr que una mujer tenga un orgasmo. En el lado femenino triunfa la pornografía "en la que se penetra con violencia a una mujer". Por otro lado, más del 75% de las búsquedas del formulario son incestuosas y comienzan con "Deseo tener sexo con mi...".

El órgano más buscado

¿Cuál va a ser? Por supuesto, el pene. Le gana a cualquier otro: corazón, pulmones, músculos, hígado e, incluso, el cerebro. En cuanto a búsquedas, el pene no tiene rival. Como es lógico, debido a su tamaño. Los hombres quieren saber cuáles son las dimensiones adecuadas o ideales, y sobre todo, de posibles y milagrosos métodos para hacerlo crecer exponencialmente.

Cuanto más tiempo dedicamos a la adquisición de medios para consumir, más tiempo le restamos a disfrutar de la vida y de la sexualidad

Aunque a ellos les preocupa mucho o demasiado, a ellas en absoluto: por cada 170 búsquedas de los hombres sobre su propio miembro, solo una viene de una mujer. Más del 40% de las quejas femeninas en relación a este órgano tiene que ver con que es muy grande y el dolor o posibles irritaciones que puede producir. La segunda consulta sexual más frecuente en el caso masculino es la forma de conseguir prolongar el coito, mientras que la del femenino tiene que ver con llegar al clímax más rápido o las razones de por qué su pareja no llega al orgasmo.

Sexo sin emoción

En fin, que como decía el poeta francés Charles Baudelaire, "todos estamos un poco locos". De puertas para dentro somos unos auténticos desconocidos, hasta el punto de que una máquina algorítmica tan gigantesca como Google sabe más de nosotros que nosotros mismos. La lectura que podríamos sacar de todo esto es que los hombres heterosexuales viven al margen de sus más profundos deseos y tampoco saben satisfacer correctamente los de sus parejas. Según el libro de Stephens-Davidowitz, es 16 veces más frecuente encontrar quejas sobre la falta de deseo sexual en la pareja que la falta de diálogo. De hecho, "matrimonio sin sexo" es una búsqueda más frecuente que "matrimonio sin amor" o "matrimonio infeliz".

Sería bueno que los hábitos pornográficos de todo el mundo salieran a la luz para ser más abiertos a la hora de hablar de sexo

"Se trata de una sociedad que nos genera demasiadas obligaciones, una sociedad que nos obliga y que nos demanda producir y consumir", admite Mónica Cruppi, psicóloga de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) para el diario 'Infobae'. "Cuanto más tiempo le dedicamos a la adquisición de medios para poder consumir, más tiempo le restamos a disfrutar de la vida y de la sexualidad: invertir más en adquirir cosas es invertir menos en placer", sentencia.

Lo más oscuro de nosotros mismos

Sin embargo, habría que hacer una serie de matizaciones al trabajo del científico de datos. El 30% de las personas, hombres y mujeres, solo ve pornografía del tipo más feo. Sí, mujeres que buscan hombres gordos con penes pequeños y hombres que demandan vídeos de mujeres con pezones gigantescos. "Muchos de nosotros no somos tan extraños como nuestro comportamiento en línea pueda sugerir", analiza correctamente el periodista Galen Strawson en 'The Guardian'. "La distorsión en los datos aparece en el momento en que cierto tipo de búsquedas de Google se vuelvan hacia lo prohibido y existen numerosas sutilezas y trampas en lo que respecta a la interpretación de los datos".

Esto parece indicar que muchas búsquedas realizadas no nacen de un expreso deseo sobre lo que se quiere visualizar, sino por mera curiosidad. "A veces pienso que sería bueno que los hábitos pornográficos de todo el mundo salieran a la luz", expresaba el Stephens-Dadowitz en una reciente entrevista para 'The Guardian'. "Seguramente sería vergonzoso durante 30 segundos... luego lo superaríamos y seríamos mucho más abiertos a la hora de hablar de sexo".

"Mi pareja no quiere tener sexo conmigo". "Matrimonio sin sexo". "¿Mi marido es gay?". Son algunas de las consultas más realizadas dentro del que es el mayor emblema del capitalismo global. Como curiosidad, si tecleas "Tengo X años y...", la sugerencia que siempre aparece, sea la edad que sea, es "soy virgen". De algún modo, Google se ha convertido en el mayor consultorio sobre todo lo relacionado con la vida sexual de los individuos del mundo contemporáneo o, directamente, todo lo que les da vergüenza reconocer de ellos mismos y que son incapaces de admitir en público o delante de otra persona.

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