SE PUBLICA 'SQUEEZED' DE ALISSA QUART

'Exprimidos': así es la vida de la clase media alta que apenas llega a fin de mes

El último trabajo de la periodista saca a la luz decenas de casos de profesionales con buena formación que, de repente, se han encontrado con una mano delante y otra detrás

Foto: La autora, Alissa Quart.
La autora, Alissa Quart.

Hace unos años, la periodista Alissa Quart (nacida en 1972) se quedó embarazada. En principio, y aunque tanto ella como su marido eran 'freelance', no parecía que fuesen a tener muchos problemas para sacar adelante a su hija. Disponían de ciertos ahorros y buena reputación. Quart, que colaboraba con 'The New York Times', había publicado 'Branded', un retrato sobre el efecto del marketing en los adolescentes de la generación Y. En cuestión de semanas, gran parte de esos ahorros habían sido engullidos por facturas inesperadas. Durante años, vivieron sumidos en una espiral de “vértigo fiscal”, como ella misma lo define. También de culpa, por no haber sido previsores y dedicarse a “lo que amaban”. La única solución posible era encontrar un trabajo con horario fijo, sueldo mensual y cobertura sanitaria. No era tan fácil.

Pronto Quart se daría cuenta de que su situación no era excepcional, sino una constante entre sus compañeros de generación. Así que decidió lanzarse a entrevistar a todas esas personas a las que tanto les costaba admitir que lo estaban pasando mal. El resultado es 'Squeezed' (“Exprimidos”), uno de los libros que más está dando de hablar durante las últimas semanas, quizá porque, aunque se centre en EEUU, realiza un retrato con el que se sentirá identificada gran parte de la clase media-alta (la verdadera 'middle class' del inglés) de otros países desarrollados como España, que ha pasado a conformar una nueva clase de precariado.

El “precariado medio” es esa parte de la clase media que aún tiene altos ingresos pero cuya vida diaria está marcada por la inestabilidad y el estrés

Por sus páginas circulan personajes como Michelle Belmont, una mujer ahogada en miles de dólares de deuda ocasionadas por las facturas médicas de su hijo. También, un profesor de Chicago que sobrevive gracias al Programa de Cupones de Alimentos; otro docente que compagina su labor cotidiana con el sobresueldo que obtiene como conductor de Uber; trabajadores que piden que no les suban el sueldo porque pierden su derecho a una guardería; familias que tienen que dejar a sus hijos en guarderías 24 horas porque no saben cuándo van a volver a casa o farmacéuticos que perdieron su trabajo por la automatización. Todos ellos tienen algo en común: las dificultades para aceptar que les va mal, a pesar de haber hecho lo que debían. También, su incapacidad para articular políticamente esa decepción.

Si bien gran parte del diagnóstico de Quart puede resultar conocido –la rebaja de expectativas, la sensación continua de no tener tiempo, el alto peaje que hay que pagar por ser padres–, resulta llamativo que la autora recuerde una y otra vez que le gustaría que se considerase un libro de “autoayuda” en el que lo más importante que ha de entender el lector es que su situación no es culpa suya. Lo explicaba en una entrevista con 'The Baffler': “Lo veo como una toma de conciencia, entender realmente todos los mecanismos del sistema que han hecho imposible que te sobrepongas a las dificultades financieras, para que no te puedas seguir culpando”.

Adiós al sueño americano. (iStock)
Adiós al sueño americano. (iStock)

Más allá del análisis de las condiciones materiales, el libro de Quart intenta ser ante todo un alivio mental para el “medio precariado”, el nombre que da a ese grupo social de ingresos altos pero vida precaria. “Para la clase media americana, los signos que representaban esa vida son cada vez menos comunes”, explica. Ni la parejita de niños a los que se mandaba a un buen colegio, ni comprar una casa con parcela y garaje ni poder cenar todos juntos cada día. Mucho menos ahorrar, ni aunque sea un poco. “Este declive ha conducido a una degradación de la autoimagen”. Al contrario de lo que ocurre en España, donde la mayoría de la gente sigue creyendo que pertenece a la clase media, en EEUU el 40% se considera clase baja, un 15% más que hace una década.

La televisión del 1% y el reloj infinito

El libro ha sido aplaudido por la escritora Barbara Ehrenreich como “un certero retrato de la familia americana hoy”. Al fin y al cabo, Quart es la editora ejecutiva de Economic Hardship Reporting Project, fundada por Ehrenreich y donde se recogen testimonios de las víctimas que ha dejado el aumento del coste de la vida desde finales de los años 80. Un 30% en los últimos 20 años, dice la autora basándose en una encuesta de Pew. 'Squeezed' puede verse como una segunda parte de 'Por cuatro duros. Cómo (no) apañárselas en Estados Unidos', el libro que lanzó a Ehrenrich a la fama, tan solo que adaptado a la clase media-alta.

Cada vez hay más programas de TV que nos hacen simpatizar con la élite de los súperricos, como una forma de escapismo ante la incertidumbre

Quart no engaña a nadie. Sus protagonistas no son clase trabajadora, y ganan entre 45.000 y 125.000 dólares anuales. Sin embargo, sus vidas están definidas por la precariedad. Para la autora, el “precariado medio” (inspirado por el término acuñado por Guy Standing) es la parte superior en cuanto a ingresos de la clase trabajadora y cuyo número de miembros se está expandiendo “hacia lo que tradicionalmente se conocía como burguesía consolidada”. Eran aquellos que, por formación y experiencia, no esperaban encontrarse con esa clase de problemas. Y sin embargo, es lo que les ha ocurrido a profesiones como los profesores adjuntos, que tienen reunir el máximo de horas de clase posibles para llegar a fin de mes. En eso sí se parece tremendamente a España.

Squeezed
Squeezed

“La clase media solía ser sólida, estable, inamovible”, recordaba la autora en la entrevista con 'The Baffler'. “Temporalmente, se trataba de esperar una gratificación tardía, pero tu vida no era tan mala mientras la esperabas”. La portada de su libro es un resumen de su idea: aunque el concepto “clase media” suele traer a la cabeza la imagen de esas casas blancas rodeadas por una valla, bañadas por el sol, hoy en día se parece más al camión que se encuentra entre ambas y en la cual “la identidad no es fija, sino difícil de conseguir, fácil de perder y en la que casi imposible ascender”.

Como su mentora Ehrenreich, Quart tiene talento a la hora de dar un nombre fácilmente recordable a realidades complejas. Es lo que ocurre con el reloj infinito ('the forever clock'), esos horarios laborales de 24 horas diarias que han hecho que cuidar a los hijos sea cada vez más difícil. Especialmente, claro, para las mujeres como la propia Quart. “Hay gente que trabaja en una tecnológica, y lo hacen a horas poco habituales porque tienen la esperanza de que les pagarán más”, recuerda. Muchos de los temas que el libro aborda están relacionados con el tiempo y cómo lo gestionamos. O cómo nos obligan a manejarlo.

Quart también habla de la televisión del 1% en la entrevista que ha concedido a 'The Guardian'. Se trata de narraciones más o menos ficticias sobre la vida de los súperricos que dan una sensación de estabilidad al espectador de clase media en momentos de incertidumbre. La autora reconoce que, mientras escribía el libro, se dio cuenta de que consumía gran parte de esos programas como una vía de escape. Se trata de series como 'Billions' que, al revés de lo que ocurría con la televisión tradicional –en la que el espectador solía simpatizar con el personaje más vulnerable–, se humaniza a la élite.

¿La solución? Como en una reunión de Alcohólicos Anónimos, compartirlo. Hace falta volver a hablar abiertamente de dinero

¿Más? La industria del segundo acto, cuyo guiño a Francis Scott Fitzgerald hace referencia a la gran cantidad de libros, cursos y programas dirigidos por 'coaches' que prometen dar una nueva oportunidad a aquellos adultos que planean dar un vuelco a su situación. Como es previsible, esta industria expende promesas que no puede cumplir, porque al contrario de lo que sugiere (la solución es tuya porque la culpa también lo fue), se trata de un problema sistémico. El mensaje final es que nadie, por avergonzado que se encuentre, está solo. Cada vez hay más personas en su situación, en todos los países. ¿La solución? Como en una reunión de Alcohólicos Anónimos, compartirlo; hay que volver a hablar de dinero, sugiere Quart.

Alma, Corazón, Vida

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
15 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios