Los precarios del ajedrez
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EL OLIMPO Y EL INFIERNO

Los precarios del ajedrez

Si Alfonso X El Sabio, Lucena o Ruy López levantaran la cabeza, es probable que alabaran muchas de las iniciativas relativas a la promoción del ajedrez en curso en este país

Foto: Foto:  EFE/Mohammed Badra.
Foto: EFE/Mohammed Badra.

"Cuando el fanatismo ha gangrenado el cerebro, la enfermedad es casi incurable".

–Voltaire

Hace más de 500 años, hacia 1497, un joven leguleyo salmantino, enviaría a la imprenta de Sanz y Hütz (Gutenberg la había creado en 1452) dos libros muy diferenciados en sus contenidos e ideas, pero que a la postre, por avatares del destino, quedarían fusionados en uno solo por un malentendido imputable solo al editor.

El libro en cuestión acabaría llamándose 'Repetición de amores y Arte de ajedrez' con CV (sic) 150 juegos de partido'. Lo cierto es que el título en sí se pegaba un poco y estaba encajado con calzador, pero los resultados sin embargo fueron extraordinarios por la divulgación que alcanzó en su momento. Este tratado contiene las primeras noticias de ajedrez, así como reglas, desarrollos de aperturas y algunos Mansubat árabes a modo de diagramas tácticos, siendo sin duda el primer libro que trata sobre el ajedrez moderno a la par que documento fehaciente, pues habla de las nuevas funciones de la Dama, alfil, peón (que puede coronar y convertirse en dama) y rey, que incorporan nuevos movimientos.

Foto: Álvaro Van den Brule enseñando ajedrez en la India. (Ajedrez Sin Fronteras)

Asimismo, trasformaba el enroque, que antes se hacía en dos movimientos y no de manera simultánea como en la actualidad. Este famosísimo libro procedente del ajedrez arábigo medieval es el precedente del ajedrez llamado nuevo o “español”, y todas estas novedosas diferencias posteriormente serían irradiadas a toda Europa.

Aunque, si algo le elevó al olimpo del ajedrez –si es que ya no estaba en él–, sería sin duda alguna el famoso mate de Lucena (actualmente llamado de la coz por ejecutar el caballo el último acto en su tramo final). Otro de sus estudios o miniaturas es el famoso puente o cortina de Lucena en la que una situación agónica se traduce mediante una ingeniosa maniobra, en victoria inapelable para el bando que la padece.

Pero al igual que al ilustre rey Alfonso X El Sabio, probablemente el mayor mecenas que haya conocido este país; Lucena –otro Grande de España sin título– fue un huracán que alteró el orden de las dunas arábigas y creó una nueva dimensión para la eterna y milenaria rueda de este arte ciencia.

Pero la inercia de aquella fuerza imparable de creadores y amantes apasionados del ajedrez se iba disipando en el tiempo, algo menos de 65 años después aparecería en escena otra fuerza de la naturaleza, esta vez extremeña, como no podía ser de otra manera.

La historia siguió, aunque no impregnada por aquella alegría ni por el prestigio tan rotundo e inapelable de aquellos vibrantes siglos de antaño

Este talento extremo y niño prodigio del ajedrez, erudito y poliglota cultivado en extremo, antes de ir en ayuda del virrey de Perú para crear una nueva universidad allá en aquellos pagos, se batiría en Sevilla en duelo cortés contra los mejores jugadores del momento, tales como Cesare Polerio, Paolo Boi y Giovanni Leonardo. El resultado según las crónicas dejó a los afectados italianos con cara de duelo y el ego algo perjudicado.

Élite mundial

Y la historia siguió, aunque no impregnada por aquella alegría exultante ni por el prestigio tan rotundo e inapelable de aquellos vibrantes siglos de antaño. Aunque en la actualidad hay un elenco de jugadores y jugadoras de ajedrez españoles en la elite mundial, de trayectoria casi heroica por la escasez de recursos con los que se han desarrollado y el casi carente apoyo de sus respectivas federaciones autonómicas (no por falta de voluntad de estas sino por su limitada capacidad financiera), cabe destacar una pléyade de ellos y ellas situados en el ránking mundial entre los cien primeros jugadores.

Grandes Maestros de la categoría de Paco Vallejo Pons (nº 33 en el ranking FIDE con 2718 ELO) o David Antón Guijarro (2.666 ELO) o el maestro extremeño Manuel Pérez Candelario (2.611 ELO), probablemente el jugador español con más proyección de futuro, Sabrina Gutiérrez Vega (2.425 ELO) o Ana Matnadze (2.387 ELO), se las ven y se las desean para compatibilizar sus carreras ajedrecísticas con empleos precarios, clases particulares y mini jobs que les penalizan duramente a la hora de competir en condiciones óptimas.

Solo con el 1% del presupuesto que España dedica al fútbol podríamos tener cien ajedrecistas compitiendo por el campeonato del mundo

En el 99.9% de los países de Europa occidental, estos jugadores y jugadoras estarían amparados por sus respectivas federaciones al 100x100 y el estado estaría detrás implicado en un apoyo mucho más comprometido manteniendo a estos jugadores en zonas de confort donde no tuvieran que pasar por tribulaciones. Pero hay una grieta en todo y es así como penetra la luz, que decía el ilustre y tristemente desaparecido poeta canadiense Leonard Cohen.

Falta de financiación

Es esencial la actitud que estos hombres y mujeres oponen a la cruda realidad, y eso es el 50% de una batalla. Solo con el 1% del presupuesto que España dedica al fútbol podríamos tener un centenar de ajedrecistas compitiendo en excelentes condiciones por el campeonato del mundo, pero este gesto por parte de las autoridades ¿competentes?, parece estar lastrado por un estrabismo crónico.

Afortunadamente, el esfuerzo de iniciativas como la del Club de Ajedrez Magic Extremadura en la antiquísima Mérida dirigido por el audaz emprendedor Juan Antonio Montero Aleu, acciones como las del respetado y múltiple heptacampeón español Miguel Illescas, fundador de la reconocida escuela Edami en Cataluña, la preciosista y elaborada divulgación de la revista especializada en ajedrez Capakhine, una obra de arte por sus contenidos y presentación cuya dirección lleva el maestro Luís Fernández Siles, la apuesta por un ajedrez social de la Escola Xadrez de Pontevedra bajo la dirección del humanista Daniel Rivera Kuzawka, la divulgación sostenida a través de los años del periodista Leontxo García, el enorme esfuerzo realizado en la Federación Madrileña de Ajedrez por el infatigable presidente Agustín Horcajo, y las acciones desarrolladas tanto en territorio nacional como en las más de quince escuelas inauguradas por la ONG española Ajedrez sin Fronteras en el extranjero con el apoyo de ACNUR y UNICEF, han dado un vuelco espectacular a través de diferentes iniciativas privadas en las que la ayuda o cooperación del estado por favorecer y dar grandeza a este arte ciencia, brillan por su ausencia.

Si Alfonso X El Sabio, Lucena o Ruy López levantaran la cabeza, es probable que alabaran muchas de las iniciativas relativas a la promoción del ajedrez en curso en este país y también que de paso visitaran algún ministerio para repartir collejas.

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