una instagramer nos da una lección

Estaba a dieta, pero comí una 'cookie' cada día como capricho. Esto es lo que aprendí

Privarnos de consumir ciertos alimentos nos hace sentir que hemos acatado las reglas y, por lo tanto, que si seguimos así alcanzaremos nuestro objetivo. Y esa es la razón por la que fracasamos

Foto: Shannon Eng.
Shannon Eng.

Privarse nunca es bueno, y mucho menos en lo que a cuestiones fisiológicas se refiere, como comer, practicar sexo o dormir. Hoy nos centramos en la dieta. Aunque hay que alimentarse con cabeza, y poner límites si lo que queremos es adelgazar, al final resultará contraproducente si nos contreñimos demasiado a un plan.

La nutricionista Whitney Stuart asegura que las dietas se basan ante todo en la idea de recortar, ya sea en cantidades o en grupos de alimentos contemplando “reglas estrictas y específicas”. Algo que, como señala en 'Business Insider', resulta “insostenible por largos períodos de tiempo”. Los regímenes suelan fracasar porque consideramos que estamos realizando una excepción en nuestra forma de alimentación de la que pronto nos podremos olvidar, y no que estamos cambiando nuestras costumbres a largo plazo.

¿Estoy defendiendo que te comas una galleta todos los días? Tal vez. Si ingeriste algo se percibe como no saludable, ¡no te preocupes!

Privarnos de consumir, por ejemplo, pizza o galletas, nos hace sentir que hemos acatado las reglas y, por lo tanto, que si seguimos así alcanzaremos nuestro objetivo. Y esa es en realidad la razón por la que fracasamos: porque lo que es simplemente un cambio de costumbres no se transforma un hábito.

“La dieta en el corto plazo no se convierte en una costumbre”, señala la autora. “Y diez días, o dos semanas más tarde, somos víctimas del rebote cuando el autocontrol finalmente se desvanece”. ¿El principal problema? Que nuestro autocontrol es limitado. Y una vez desaparece, llega el momento del atracón y la pérdida de toda motivación por haber pecado.

Esta es la valiosa lección que aprendió la influencer Shannon Eng.

"Me comí una cookie al día y..."

La joven californiana, que tiene más de 350.000 seguidores, ha comentado en una de sus publicaciones que se comió una galleta con trozos de chocolate cada día y que no engordó nada. "Lo único que sucedió es que estaba tan entusiasmada con comerme una al día que la disfrutaba mucho".

Eng es una amante de la vida sana y del deporte. "¿Estoy defendiendo que te comas una galleta todos los días? Tal vez, si te gustan... Si comiste algo que se percibe como no saludable, ¡no te preocupes! Una galleta no cambia tanto tu plan", escribe.

No hay alimentos buenos ni malos, y estar sano significa lograr un equilibrio entre lo nutritivo y lo que te hace feliz

Eng también dio su opinión sobre las dietas restrictivas y lo difícil que es mantenerlas, ya que tienen muchas limitaciones. "No son sostenibles", dijo. "Digamos que las galletas son mi 'guarrería' favorita. Decidí restringirme de comerlas. Y un día cualquiera un amigo me va a ofrecer cookies y voy a comer en exceso", dice, lo que cuadra con lo que decíamos al comienzo del artículo.

No hay alimentos buenos ni malos. Hay alimentos nutritivos y otros que lo son menos, y estar sano significa lograr un equilibrio entre los alimentos nutritivos que anhela su cuerpo y las delicias que te hacen feliz.

Lo suyo es, por tanto, olvidarse de objetivos a corto plazo y pensar en un cambio de hábitos más general que no se base tanto en la privación como en la reducción paulatina de alimentos que nos pueden perjudicar, como el alcohol, las grasas o los carbohidratos, pero, ojo, no eliminarlos. La clave está en hacer cambios pequeños pero sostenibles, que te ayuden a mantenerte lejos de los extremos, y que supongan una diferencia a largo plazo.

Alma, Corazón, Vida

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