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Este hombre perdió 10 kilos y se puso cachas en dos meses: así lo hizo
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Este hombre perdió 10 kilos y se puso cachas en dos meses: así lo hizo

Al deshacerse del alcohol, reducir sus porciones y dar hasta cuatro sesiones de gimnasio a la semana, Lipsey pudo perder 10 kilos de grasa

Foto: Jon Lipsey, antes y después.
Jon Lipsey, antes y después.

De tener sobrepeso a ser la portada de la revista 'Men's Fitness' en tan solo ocho semanas. Y todo sin la ayuda de un entrenador personal. Jon Lipsey, editor en jefe de la mencionada publicación, comenzó un plan de adelgazamiento de 56 días después de prometer que se iba a poner en forma antes del nacimiento de su primer hijo, a finales de este año.

Al deshacerse del alcohol, reducir sus porciones y dar hasta cuatro sesiones de gimnasio a la semana, Lipsey pudo perder 10 kilos de grasa, y cambiar su barriga por un abdomen tonificado. Ahora Lipsey comparte sus consejos en un nuevo libro, 'New Body Plan', en el que explica cómo se puso en forma.

Decidí que no contrataría a un entrenador personal. Sería solo yo, las pesas y una determinación inquebrantable

El editor jefe siempre fue una persona delgada y esbelta. Con 30 años pesaba 69 kg, con una altura de 1,75 metros. "Luego, a medida que mis responsabilidades crecieron, comencé mi propio negocio y además voy a tener un hijo. Todo ello hizo mella en mi cintura", confiesa. A los 37, pesaba 80,5 kg.

"Lo que tenía que aceptar era que si mi aumento de peso continuaba al mismo ritmo, en otros siete años, cuando mi hijo quisiera correr y jugar a la pelota en el parque, estaría con un IMC de 30, lo que ya se considera obesidad", comenta.

Un plan coherente y relajado

Aunque trabaja para una revista de fitness, nunca se había planteado seriamente ponerse en forma. "El objetivo personal de este proyecto fue transformar mi propio físico. Decidí que no contrataría a un entrenador personal y no usaría un lujoso servicio de preparación de comidas. Sería solo yo, las pesas y una determinación inquebrantable para alejarme del pasillo de helados en el supermercado", cuenta, recoge 'The Daily Mail'.

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El régimen que creó consistía en cuatro sesiones de gimnasio a la semana dentro de un programa compuesto por cuatro bloques de dos semanas y un plan de nutrición que era grande en proteínas y verduras de alta calidad, sin eliminar ni prohibir ningún alimento. "Así que la cerveza y las patatas fritas no están estrictamente prohibidas en este plan, pero las consumes sabiendo que obstaculizarán tu progreso en lugar de lanzarlo".

El otro concepto importante fue aumentar gradualmente la intensidad del entrenamiento y la rigurosidad de la dieta. "A medida que tu estado físico y compromiso aumentan, también lo hacen las exigencias del plan", cuenta.

Una dieta no restrictiva

"Una vez que te comprometes a comenzar el programa, la primera semana es relativamente fácil", dice. El primer gran cambio que hizo fue deshacerse del alcohol. La razón fue bastante convincente: dos pintas de lager contienen aproximadamente 400 calorías, y si uno está tratando de gastar más energía de la que está consumiendo, la cerveza se vuelve menos atractiva.

"Al final del primer bloque de entrenamiento ya estaba viendo cambios positivos. Parecía menos hinchado e incluso tuve que hacer un nuevo agujero en el cinturón. También descubrí que el yogur y el plátano congelado en rodajas son una alternativa aceptable a los helados (en realidad no, pero bueno)", asegura.

Los entrenadores personales del gimnasio al que iba me preguntaban sobre mi plan de entrenamiento

La dieta, cuenta, fue un poco más complicada: "Antes de comenzar el plan, nunca había prestado mucha atención a lo que comía. Me engañé a mí mismo porque consumí mucha carne, pescado, huevos, verduras y frutas. El problema es que realmente comía mucho. Me di cuenta de que usaba fruta para controlar mis niveles de azúcar en la sangre constantemente y, como resultado, si pasaba mucho tiempo sin comer (estoy hablando de tres horas), me sentía fatal. También fui incapaz de estar durante unas horas sin comer carbohidratos".

Cuando trataba de comer de una manera diferente, su cerebro y su cuerpo eran superados por el espíritu de un niño maleducado, el típico que tiene berrinches cuando no obtiene de inmediato lo que quiere. "Me sentía confundido y tenía problemas para concentrarme".

Se siente diez años más joven

Tras ocho semanas, todo eran mejoras: "Estás en forma, concentrado y tu cuerpo se ha adaptado a tu nueva forma de comer. Ya no me sentía exhausto por las tardes y dormía muy bien. También recibía elogios. Las personas que no me habían visto durante unas semanas notaron que parecía más delgado y más saludable. Incluso los entrenadores personales en el gimnasio al que iba me preguntaban sobre mi plan de entrenamiento".

"Me sentí genial. Durante la última semana, parecía que cada día marcaba una diferencia notable en mi apariencia y, por primera vez desde que comenzó el proyecto, sentí que iba a obtener el resultado que esperaba. Cuando me miré en el espejo, no podía creer lo que estaba viendo. Cuando vi mis anteriores fotos me pareció que estaba mirando el cuerpo de otra persona", afirma.

Las instantáneas del antes y el después reflejan su cambio físico. "Pero también transformé mi vida. Me siento diez años más joven. Tengo mucha más energía. Estoy calmado. Estoy feliz. He logrado más de lo que creía posible en las últimas ocho semanas y siento que si puedo hacer esto, puedo hacer cualquier cosa. Hice lo que pensé que era imposible y, si puedo hacerlo, te aseguro que tú también puedes. ¿Mi único arrepentimiento? No haberlo hecho mucho antes".

De tener sobrepeso a ser la portada de la revista 'Men's Fitness' en tan solo ocho semanas. Y todo sin la ayuda de un entrenador personal. Jon Lipsey, editor en jefe de la mencionada publicación, comenzó un plan de adelgazamiento de 56 días después de prometer que se iba a poner en forma antes del nacimiento de su primer hijo, a finales de este año.

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