80 kilos menos

Cómo mantener el peso después de adelgazar: ella lleva ya diez años

Quitarse los kilos que te sobran se convierte en un camino difícil en el que pocos llegan al final. Stacey Morris ha logrado ser una persona nueva gracias a estos cambios

Foto: Stacey Morris. (Instagram)
Stacey Morris. (Instagram)

Stacey Morris ha sido adicta a la dieta durante toda su vida. Cuando tenía 29 años llegó a pesar 140 kilos y confiesa haberse sentido horrorizada y resignada al mismo tiempo. Se cansó de contar las calorías, medir todo lo que ingería, eliminar los carbohidratos y comer ensaladas a diario, pero jamás se le pasó por la cabeza tirar la toalla.

"Cualquiera que alguna vez haya intentado hacer un régimen conoce el dilema y la frustración de fijar todas las esperanzas en conseguir algo que es tan difícil. Así que decidí que no hubiera más reglas en mi vida. Era mi tiempo. Era yo quien quería escribir mi propio destino", explica en su blog.

Autoaceptación

El cinco de enero de 2009 cambió su vida. Sucedieron dos cosas inolvidables: primero, una visita al médico reveló que había alcanzado un máximo histórico de 145 kilos; y segunda, mientras devoraba en el sofá una bolsa de patatas fritas con salsa y escuchaba a Oprah Winfrey, apareció en el programa la cantante Carnie Wilson, según Morris, "su hermana gemela genética". "Cuando me sentía mal podía estar ahí durante horas. La comida era mi droga y así me sedaba muchas veces", confiesa.

"Ella irradiaba serenidad y felicidad. Se la veía increíble aunque solo se la mostró de cintura para arriba. En la entrevista mencionó que un hombre llamado Dallas le ayudo a alcanzar el estado de equilibrio del que ahora disfrutaba. Así que decidí buscarlo en internet y comenzar con una nueva vida", continúa.

Ser mi mejor animadora y mi mejor amiga ha sido la clave para tener una vida equilibrada y saludable y mantener mi peso

Paso a paso comenzó a reconstruir su vida: no buscaba resultados rápidos que no duraran. En cambio, desarrolló algunos hábitos con los que poder vivir a largo plazo. Comenzó a escuchar a su cuerpo en vez de reprenderlo. También supo que era hora de escuchar a otros, específicamente, a expertos en acondicionamiento físico y nutricionistas. Con un poco de orientación profesional junto con sus instintos, forjó un camino hacia el bienestar y perdió 80 kilos. Y con esa estabilidad se ha mantenido durante casi 10 años. Es una prueba viviente de que es posible.

No hay una respuesta fácil y mágica para mantener el peso; es un cambio general de estilo de vida. Pero aquí están algunas de las principales estrategias que utilizó para hacer permanentes todos esos cambios positivos.

El fracaso no existe

Puedes perder una batalla, pero hay que aprender a levantarse. El fracaso no existe, solo el aprendizaje. Con esto en tu cabeza, verás que es muy útil echar un vistazo atrás para evaluar las cosas que obstaculizan el progreso permanente. En la parte superior de la lista: las dietas, especialmente las restrictivas. "Todo lo que hicieron fue prepararme para comer en exceso a la larga. Esta vez, sabía que tendría que depender de mí, no del régimen y establecer pautas con los tamaños de las porciones y opciones de alimentos más sanos con los que pudiera vivir a largo plazo y disfrutarlos", comenta.

Valora el movimiento

"Mi lema con respecto a esto es: 'No tiene que gustarte, solo tienes que hacerlo'. Solía ​​pasar ocho horas en la oficina, luego me iba a casa a pasar la noche en el sofá con el mando a distancia y una bolsa de papas fritas. Sí, es más fácil tomar asiento que dar un paseo o participar en una clase de yoga, pero, francamente, el precio es demasiado alto: el ejercicio no solo quema grasa y tonifica los músculos, ¡es un gran destructor del estrés!", explica.

Deja de culparte a ti mismo y sobre todo no escuches los comentarios negativos del resto de la gente. Sé positivo

Dejar la grasa a un lado no es fácil, pero es posible deshacerse de ella. "Mantenerse activo es la mejor manera que conozco para detener la ingesta innecesaria. Conozco a muchas personas mayores que entrenan regularmente y que poseen un brillo juvenil que otros no tienen gracias a eso. Hacer deporte regularmente es crucial para mantener el peso y sentirse enérgico, ¡y es un gran seguro para no utilizar bastón cuando estás en tus años dorados!", continúa.

Negocia contigo mismo

"Solía ​​decirme a mí misma que podía comer lo que quisiera mientras supiera bien y después de décadas de privaciones y dietas yo-yo, este concepto se fortaleció. Pero en mi punto más pesado, mi falta de límites con las ingestas me habían llevado a una prisión no completamente metafórica: la lista de cosas que no podía hacer debido a mi tamaño estaba creciendo tan grande como yo y mis niveles de energía eran inexistentes", explica Morris.

Ella sabía que ser demasiado estricta terminaría ser siendo un desastre. Comenzó un proceso de negociación pequeño entre la parte que quería dar rienda suelta a la comida basura y la parte que quería recuperar su vida. Eligió algo simple en lo que trabajar desde el principio: eliminar sus comidas más peligrosas. Una vez se sintió consolidada en el cambio, comenzó a incorporar más alimentos integrales en su día a día: frutas y verduras; carbohidratos saludables, como el arroz integral y la quinua; y proteínas limpias como los huevos, el pescado y las nueces.

"Cuando realmente ansiaba una hamburguesa con queso, me la comía, pero sin pan, patatas fritas y bebidas azucaradas. Cuanto más tiempo estuve de esta manera, más lo disfruté. Y aprendí una gran lección: ¡no necesitaba alimentos procesados ​​cargados de grasa para hacerme feliz!", asegura.

Sé consciente de tus elecciones

"Nadie llega a tener un sobrepeso de 45 kilos sin algún problema emocional serio. Era la devoradora de sentimientos por excelencia, guardándolos en lugar de expresarlos, o incluso no admitiendo lo que tenía en mi interior. Ser emocionalmente honesto consigo mismo puede parecer una perspectiva aterradora, pero lo prometo, se vuelve más fácil con la práctica. Y es una herramienta invaluable para mantener el peso", explica.

Puedes perder una batalla, pero hay que aprender a levantarse. El fracaso no existe, solo el aprendizaje

Durante el apogeo de sus peores días de alimentación, comió para distraerse del estrés y otras emociones desagradables. Los atracones pueden calmarla temporalmente, pero no sirvió para resolver los problemas de los que estaba huyendo. Cuanto más se enfrentaba a ellos en lugar de evitarlos, disminuía el impulso de ser destructiva con la comida. Este proceso significó volverse menos complaciente con las personas y establecer límites con los demás.

Trátate con amabilidad

"Ser mi mejor animadora y mi mejor amiga ha sido la clave para tener una vida equilibrada y saludable y mantener mi peso. La forma en que me trataron mientras estudiaba afectó mi autoestima porque se metían mucho con mi peso, tanto que interioricé los mensajes negativos y comencé a reprenderme", comenta.

Pero culparse a sí misma no le llevó a ninguna parte. Un día, simplemente se cansó de todas las palmadas verbales, así que cambió la corriente al empaparse con mensajes de amabilidad y aprecio. "Realmente creo que esto sentó las bases para estar lista para cambiar. Es una práctica que continúo y recomiendo a mis clientes, la mayoría de los cuales han sufrido abuso emocional debido a su peso. En mis años de experiencia luchando desde la infancia, puedo decir con confianza que, en lo que respecta a la pérdida de peso y el mantenimiento, la bondad es tan importante como las calorías", concluye.

Alma, Corazón, Vida

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