La falsa historia de Qajar, la princesa con 13 pretendientes que se suicidaron por amor
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La falsa historia de Qajar, la princesa con 13 pretendientes que se suicidaron por amor

De las 'fake news' a las mentiras históricas. Varias publicaciones de internet aseguran que esta mujer de la dinastía persa fue un ideal de belleza y tuvo más de 100 pretendientes. Todo falso.

Foto: La (no) princesa Qajar.
La (no) princesa Qajar.

De las 'fake news' a las mentiras históricas. Una porción falseada de la historia se ha colado en las redes sociales e internet asegurando que una mujer de la dinastía persa que dista mucho del ideal de belleza actual era una especie de Claudia Schiffer de la primera década de 1900 en lo que hoy día es Irán.​ Se trata de la falsa princesa Qajar, una mujer a la que erróneamente se le adjudica haber tenido más de 100 pretendientes y haber provocado que 13 hombres se suicidaran porque los rechazó. Todo falso.

La historia es atractiva para el que la lee: "La princesa Qajar fue considerada el último símbolo de la belleza en Persia durante la década de 1900. De hecho, 13 jóvenes se suicidaron porque ella rechazó su amor". Sin embargo, las imágenes que acompañan a esta historia que cada poco tiempo se viraliza a través de las redes sociales pertenecen en realidad a dos personas diferentes.

La realidad tras estas imágenes manipuladas es, como todo en la historia, compleja y enmarcada en un periodo de grandes cambios. La foto la componen dos princesas persas definidas —y desafiadas— por los estándares y expectativas de las mujeres en su época. La primera figura en esta historia es la princesa Fatemeh Khanum ‘Esmat al-Dowleh (1855-1905) y la segunda su hermanastra Zahra Khanum (1884-1936), también conocida como Taj al-Saltaneh. Ambas eran hijas de Nasar al-Din Shah Qajar (1831-1896), rey de Persia entre 1848 y 1896.

Qajar fue una dinastía que gobernó Persia entre 1789 y 1925. Las dos princesas que protagonizan esta historia pertenecían a esta dinastía y nunca fueron conocidas como princesa Qajar, sino que tenían nombres y títulos propios. Sin embargo, el nombre de "princesa Qajar resulta muy interesante para viralizar una historia", explica a este diario Victoria Martínez, historiadora especializada en mujeres que ha desmontado este 'fake' histórico en su blog.

Tres generaciones de la dinastía Qajar: ‘Esmat (c), su madre y una de sus hijas. (Instituto iraní de estudios contemporáneos)
Tres generaciones de la dinastía Qajar: ‘Esmat (c), su madre y una de sus hijas. (Instituto iraní de estudios contemporáneos)

Solo hay una parte de esta historia que puede acercarse a la realidad y es uno de los ideales de belleza que supuestamente popularizaron a la princesa Qajar. Se trata del bigote que tienen las mujeres en estas imágenes y que eran considerados estéticos en aquella época. "Varios escritos de la época, así como fotografías, confirman que las mujeres de la dinastía Qajar dejaban crecer un fino bigote como símbolo de belleza", explica Martínez. Este hecho aparece descrito en varios libros, como en 'Mujeres con bigote y hombres sin barbas: el género y la sexualidad en la modernidad iraní', en el que aparece relatado un encuentro de una mujer belga con 'Esmat en 1877 en el que describe este bigote sobre sus labios superiores.

Pero este ideal de belleza que tratan de popularizar no es el único hecho que convierte en tan atractiva la historia. Lo hacen todavía más esos 13 misteriosos hombres que se suicidaron después de que la princesa persa los rechazara. De todas las fuentes consultadas por esta historiadora, no ha encontrado una sola que pruebe que esto ocurrió de verdad, "sale de la nada", explica Martínez.

Dos feministas en la dinastía persa

Además, no solo la falta de pruebas hace desconfiar de esto, sino que 'Esmat "estaba casada cuando ya tenía uno ocho o nueve años y, en segundo lugar, su matrimonio fue acordado mientras vivía con el resto de mujeres del harén de su padre y es bastante improbable que tuviera la posibilidad de conocer a cualquier hombre con el que no estuviera emparentada. De esta manera, haber tenido 100 pretendientes se vuelve bastante inverosímil en una sociedad patriarcal como lo era la persa".

Taj al-Saltaneh. (Instituto iraní de estudios contemporáneos)
Taj al-Saltaneh. (Instituto iraní de estudios contemporáneos)

La verdadera historia de 'Esmat es la de una mujer que como la segunda hija de las 12 que tuvo Nasar al-Din Shah Qajar, recibió la confianza de su padre para que se le otorgara la responsabilidad de servir como anfitriona para las invitadas extranjeras a la corte. Contra la tradición, aprendió a tocar el piano y se convirtió en fotógrafa con un estudio privado en su casa.

En el caso de Taj, explica Martínez, esta era la decimosegunda hija de Nasar al-Din Shah Qajar. "Taj fue una feminista y nacionalista que apoyó la revolución cultural y constitucional en Persia". De hecho, en el libro 'Memorias de una princesa persa; del harén a la modernidad', se recogen algunos de sus pensamientos: "Cuando llegue el día en que vea mi sexo emancipado y mi país en el camino del progreso, me sacrificaré en el campo de batalla de la libertad y derramaré mi sangre libremente bajo los pies de mis cohortes amantes de la libertad que buscan sus derechos".

En su propio tiempo, 'Esmat y Taj no se definieron por su apariencia, tal y como aseguran las publicaciones que se han viralizado. "Sus logros no fueron el resultado de establecer o copiar estándares culturales de belleza. Eran mujeres de mérito y sustancia cuyas historias merecen ser contadas y perpetuadas de una manera respetuosa y significativa, no disminuidas y ridiculizadas", critica Martínez.

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