no todos sufrimos igual

Por qué les cuesta tanto a los médicos entender el dolor ajeno

Aunque es parte natural del proceso de curación, puedn ser muy distinto según la persona que lo padezca. Eso explica por qué los galenos en ocasiones se equivocan

Foto: Una mujer, dolorida en el hospital. (iStock)
Una mujer, dolorida en el hospital. (iStock)
Autor
Tiempo de lectura4 min

Cada uno experimentamos el dolor de modo distinto. Tanto desde el punto de vista físico, como el emocional. Ese es la tesis fundamental que desarrolla Karen Sibert, profesora de Anestesiología en la Universidad de California, en 'The Conversation'. Eso implica que cada profesional tiene que evaluar a los pacientes de modo individual, sin aplicar baremos generales, para encontrar la mejor manera de paliar ese dolor.

Sin embargo, a día de hoy, los médicos actúan bajo presión para reducir costes y prescribir tratamientos basados en protocolos. Eso creo una gran distancia entre la manera en la que experimenta el dolor el paciente y las posibilidades del doctor al aplicarle una receta general que debe ajustarse a cada caso individual. Es decir, que mientras más evidencias científicas demuestran que la percepción y resistencia al dolor es dificilmente categorizable, los doctores cada vez aplican recursos más generales y tratan de meter el zapato en la horma, en lugar de adaptarla.

Los especialistas cada día son menos proclives a recetar opiáceos para el dolor, adelantándose a una denuncia por malas prácticas


El miedo al uso de los opiáceos, incluidos la heroína y el fentanilo, ha empeorado el problema. Estas sustancias han matado a más de 42.000 personas en Estados Unidos solo en 2016. Cuatro de cada diez de estos casos incluían medicamentos prescritos contra el dolor. Los especialistas cada día son menos proclives a recetar opiáceos para el dolor, adelantándose a una posible denuncia gubernamental por malas prácticas. Una vez situado el foco en esta clase de fármacos, los profesionales se muestran cada vez más refractarios a manejarlos.

Hay dolores que son parte natural del proceso de curación. Pero ese dolor puede ser muy distinto según el sujeto que lo padezca. Hay una cuestión que ha dejado perplejos a los especialistas durante años: ¿los pelirrojos necesitan más anestesia que otros pacientes? De modo anecdótico, muchos anestesistas lo creen, pero muy pocos se toman el tema en serio. Finalmente, un estudio examinó lo que les sucedía bajo la anestesia general a mujeres pelirrojas y las comparaba con otras con el pelo negro. De manera fehaciente, se demostró que las pelirrojas necesitaban una dosis significativamente más alta que las morenas para llegar a un punto en el que no sintieran el dolor. Los análisis de ADN muestran que muchos pelirrojos tienen mutaciones significativas del gen receptor de la melanocortina, que es una de las fuentes del dolor.

A las mujeres les afecta más

Hábitos culturales también pueden hacer que varíe la reacción al dolor. Por ejemplo, en Estados Unidos, los chicos que hacen deporte y los jóvenes que han pasado por un entrenamiento militar son más estoicos que las mujeres. De ese modo, los médicos, aunque sea de un modo inconsciente, se toman más en serio las quejas de los hombres, dando por bueno que si un hombre se lamenta es porque el dolor es muy fuerte.

Mucha gente cree que el dolor de las mujeres, con frecuencia, no se trata adecuadamente y muchas veces achacan sus quejas a "las hormonas" o los "nervios". Es mucho más frecuente que sean las mujeres quienes padezcan fibromialgia, trastornos autoinmunes incluido lupus, artritis inflamatoria y migrañas. La prescripción de opiáceos afecta más a las mujeres que a los hombres. Sin embargo, las mujeres mueren con menos frecuencia de sobredosis de estos fármacos.

Lo mejor que los especialistas pueden hacer ahora es estudiar las peculiaridades de cada paciente y tener en consideración las diferencias

La etnia y las condiciones raciales también pueden alterar la experiencia del dolor. En UCLA se obtiene una muestra sanguínea de cada paciente que ingresa en el hospital. A través del estudio genético de esos datos se espera avanzar en este y otros campos considerablemente. El tratamiento desigual de estas dolencias, incluso entre afectados por cáncer, es parte del legado de discriminación racial en Estados Unidos. Por ejemplo, los pacientes provinientes de minorías étnicas con dolor abdominal recibieron analgésicos en un porcentaje sensiblemente menor que los blancos con los mismos síntomas

A largo plazo, los avances técnicos serán capitales para paliar el dolor. Pero lo mejor que los especialistas pueden hacer ahora es estudiar las peculiaridades de cada paciente y tener en consideración las diferencias que se han expresado antes (y otras muchas) para abordar de la mejor manera posible su trabajo.

Alma, Corazón, Vida

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
5 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios