todo el mundo puede lograrlo

Los dos cambios que consiguieron que esta mujer perdiese 50 kilos

Kat recuerda haber estado a dieta desde muy pequeña y no notar ningún cambio. Es un ejemplo de superación para todo aquel que quiera transformar su relación con la comida

Foto: Kat Stibley. (facebook)
Kat Stibley. (facebook)

La primera vez que Katherine Stibley recuerda haber estado a régimen fue a los 12 años. Su peso siguió aumentando y fluctuando, y las dietas nunca funcionaron. Si esto te suena familiar y quieres saber cómo finalmente adelgazó y perdió 50 kilos pon atención a lo que hizo.

Kat llegó a pesar 125 kilos, un peso que la tenía muy acomplejada. Descubrió en un viaje de negocios que ya no podía abrocharse el cinturón de seguridad del avión. "Estaba demasiado avergonzada como para pedir un extensor así que pasé el resto del vuelo ocultando que no podía conectarlo", explicaba a 'PopSugar'.

"Hay que querer cambiar"

Después de admitir que se sentía miserable por la falta de energía y por los daños que le causaba cada día al levantarse de la cama, sabía que "algo tenía que cambiar". Primero habló con su médico y decidieron realizar una cirugía de manga gástrica, que tuvo lugar el 28 de abril de 2016. Perdió 13 kilos en los primeros tres meses, 22 más en los siguientes siete y lo restante durante 2017.

Bajar de peso es un proceso minucioso hecho de pequeñas decisiones diarias cuyos resultados no siempre son inmediatamente obvios

Al igual que con muchos pacientes que utilizan esta operación para bajar de peso, al principio, la dieta es muy restrictiva, formada principalmente por líquidos y alimentos blandos para darle tiempo al cuerpo a que cicatrice bien. Después de que completase la cura, dado que el estómago es más pequeño, no podía ingerir una gran cantidad de alimentos voluminosos como pan o cereales integrales, por lo que se centró en una alimentación que consistía principalmente en proteínas y verduras magras. Ahora está siguiendo una dieta principalmente cetogénica.

Para el desayuno toma dos huevos y dos lonchas de bacon. Para comer, una ensalada de espinacas y un par de hamburguesas sin pan. A media tarde toma un puñado de nueces y queso o un batido de proteínas. Por último, para cenar ingiere salmón o un bistec con ensalada, espárragos o brócoli.

Entrenamientos

Tras seguir las recomendaciones de su médico, tres meses después de la cirugía, Kat también comenzó a incorporar ejercicio. Vio anuncios de un programa de 'fitness' en Facebook y decidió probarlo. "Entré por aquella puerta pesando unos 108, absolutamente convencida de que nunca encajaría entre todas aquellas personas atléticas que me rodeaban. Cuando llevaba un par de entrenamientos, me enganché. Los entrenadores fueron increíblemente comprensivos y nunca me sentí fuera de lugar, incluso si no podía hacer los ejercicios como los estaban describiendo", explicaba.

Katherine Stibley. (Facebook)
Katherine Stibley. (Facebook)

Los entrenamientos de su programa son una combinación de cardio, intervalos de remo y ejercicios de fuerza. Usa un dispositivo de rastreo de actividad física para ayudarle a alcanzar el ritmo cardíaco. Va a clases unas tres a cuatro veces por semana, y después de cada entrenamiento, recibe un correo electrónico con los resultados del día, que registra una aplicación. A ella le encanta ver su progreso en el tiempo. "Empecé como una principiante y a veces ni eso, y ahora puedo correr kilómetro y medio en 12 minutos sin parar", explicó.

Aunque no veas cambios rápidos, nunca dejes de intentarlo. Sigue motivado y lo conseguirás

Katherine ha logrado grandes avances al dedicarse a un estilo de vida más saludable tanto en la cocina como en el deporte, tanto que participa competitivamente en maratones, triatlones y carreras de obstáculos.

No todo es bueno

¡Cabe en una sola pierna! (Facebook)
¡Cabe en una sola pierna! (Facebook)

Su consejo para aquellos que estén en sus propios caminos de adelgazamiento es encontrar algo que funcione para cada uno de ellos. Si odias correr, no lo hagas. Si tienes las rodillas mal, intenta ir en bicicleta. "Busca una forma de aumentar tu ritmo cardíaco, y no importa de qué se trate. Lo importante es tener algo con lo que disfrutes, porque entonces seguirás haciéndolo", aseguraba.

También sugiere que te tomes medidas y te hagas fotos para realizar un seguimiento y puedes ver toda tu evolución. "Si no quieres saber cuánto pesas, está bien, usa un trozo de cinta métrica en su lugar. Consigue algo con lo que puedas saber tu tamaño. Si no quieres ver las imágenes, guárdalas o haz que alguien más las tenga. Conserva una de tus prendas más grandes que tengas, después te gustará ver el cambio", explicaba.

Los días que los números de la báscula no se movían, siempre consiguió estar motivada para seguir adelante: "He tenido crisis donde no paraba de llorar. Me iba el baño cuando sabía que había comido exactamente como debía hacerlo y había hecho toda la rutina del gimnasio y los estúpidos kilos no bajaban. Pero luego agarraba la cinta métrica y la forma de mi cuerpo había cambiado, incluso si el marcador no cooperaba ".

Kat dice que cambiar de peso es un proceso minucioso hecho de pequeñas decisiones diarias cuyos resultados no siempre son inmediatamente obvios. Ya sea por tu decisión de quitar las salsas de tus platos, no comer en un buffet libre o dejar de tomar snacks insalubres, lo más pequeño puede provocar un gran cambio hacia una vida saludable. "Tus elecciones sí importan y mejorarán tu vida de manera inconmensurable", concluía.

Alma, Corazón, Vida

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