ESOS RUIDOS TAN MOLESTOS

Las 5 mejores trucos para dejar de roncar

No dormir con la boca abierta, lo más importante. Pero también cuidar y limpiar tu nariz, hacer ejercicio o acudir al médico

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Los ronquidos. Esa pesadilla nocturna que curiosamente la sufre quien no está dormido. Es un tema que peca de tener un cariz gracioso en toda cena familiar, pero que al fin y al cabo puede derivar en un grave problema de convivencia con tu esposo o esposa. Ya lo decía el difunto y malogrado escritor norteamericano David Foster Wallace, quien en un largo y tortuoso relato titulado 'Oblivion' (“Extinción” en inglés) narra el final de una historia de amor conyugal echada a perder por culpa de los ronquidos. En definitiva, parecen una mera tontería, pero no lo son en absoluto. Si sufres de insomnio habitual y encima tienes que aguantar esta clase de ruidos, dormir en la misma cama se te va a hacer bastante inaguantable, qué menos.

El 45% de los adultos roncan a menudo, y el 25% lo hacen regularmente. Es más frecuente entre hombres o personas con sobrepeso

El sonido del ronquido se produce cuando existe una obstrucción al paso del aire a través de la parte posterior de la boca y nariz. En esta zona coinciden la lengua con el paladar y la úvula o campanilla. Cuando estas estructuras chocan las unas con las otras se produce una vibración durante la respiración, generándose este ruido tan molesto. El problema es más frecuente entre los hombres y en las personas obesas o con sobrepeso. Y lo peor: se agrava con la edad.

Cerca del 45% de los adultos roncan a menudo, y el 25% lo hace regularmente. Desde 'The Guardian' proponen una serie de tácticas para evitarlos en la medida de lo posible. Hoy vemos cinco trucos para mantenerlos a raya y tener un sueño en común reparador.

Cierra el pico

Estamos diseñados para inhalar y exhalar aire por la nariz. Por ello, usa lo que Dios te ha dado para lo que es apropiado. Si duermes con la boca abierta, el aire entrante golpea el tejido blando de la parte de arriba de la garganta y lo hace vibrar. Si tratas de mantener la boca cerrada antes de dormirte, remitirá más fácilmente. Tan solo tienes que procurar quedarte dormido con las mandíbulas cerradas. Si aún así no lo puedes evitar y te es imposible, usa una correa para la barbilla o un protector bucal que te permita clausurar la entrada de aire por la boca.

El ejercicio físico viene fenomenal para reducir el exceso de grasa en el cuello y dormir mejor

Abre tu nariz

Si tus fosas nasales están abiertas, hay menos probabilidades de que respires por la boca. Puedes usar los clásicos sprays de agua salada para eliminar cualquier tipo de suciedad nasal. Además, mejora el estado de los pequeños pelos o cilios que se encargan de liberar los alérgenos y el polvo. También pueden ayudarte algunos aerosoles nasales esteroides o antihistamínicos que reduzcan la congestión en caso de padecer alergias. No fumes ni bebas alcohol, ya que es un causante de la mencionada congestión. Si no puedes, procura no fumar durante las cuatro horas antes de meterte en la cama y limita el consumo de alcohol a solo dos días a la semana.

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Revisa tu mandíbula

Una mandíbula retraída (retrognatia) puede contribuir al fenómeno de los ronquidos, ya que es más probable que la lengua retroceda y obstruya las vías respiratorias al dormir. Para comprobar que sufres de retrognatia, muerde con los dientes de arriba; si tus dientes inferiores están marcadamente detrás de los superiores, es que la padeces. Para paliar los efectos, se recomienda un dispositivo de avance mandibular, un aparato de bisagras que se ajustan sobre los dientes y empujan la mandíbula inferior hacia delante. Los dentistas pueden hacerlos a medida y las clínicas de ronquidos los proporcionan de forma gratuita.

Quizá se debe a algo más grave

Por ejemplo, a la apnea obstructiva del sueño (AOS) o también llamada apnea del sueño, la cual ocurre cuando la garganta se cierra completamente y dejas de respirar por diez o más segundos. Se da en casos muy exagerados y es muy grave. Los niveles de oxígeno en sangre disminuyen y el cerebro reinicia la respiración entre jadeos. La AOS se asocia con un tipo de somnolencia crónica diurna que puede provocar accidentes de tráfico, una presión arterial alta, un riesgo mayor de problemas cerebrovasculares, diabetes e, incluso, depresión.

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Muévete y haz ejercicio

Si tienes un cuello grueso, es fácil que acabes roncando. Los hombres almacenan mucha más grasa en el cuello que las mujeres, por lo que tienden a roncar mucho más. Cualquier hombre con uno de ellos más gordo de lo normal seguramente ronque. Por ello, hacer ejercicio te ayudará a perder grasa no solo en esa zona, sino también en el resto del cuerpo. Una vida sedentaria está condenada a los interminables y molestos ruidos nocturnos. Mejor prevenir que curar, y además de poner fin a esta eterna rutina tan incómoda, aprovecha para llevar una vida más sana y equilibrada, pero sobre todo, sin ronquidos.

Alma, Corazón, Vida

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