¿Qué hay al otro lado?

Hay vida tras la muerte: tres personas cuentan experiencias sin explicación alguna

Lo que ocurre tras la muerte es uno de los mayores misterios de la humanidad. Algunas de las personas que aseguran haber tenido una ECM cuentan qué les ha pasado

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Lo que ocurre tras la muerte es uno de los mayores misterios de la humanidad, y lo que alimenta la mayoría de religiones de hecho. ¿Dónde vamos? ¿Hay algo más? ¿Dónde va la conciencia? ¿Existe la reencarnación?

Hace unas semanas os hablábamos de la Experiencia Cercana a la Muerte (ECM), que se produce cuando una persona está cerca de fallecer o es declarada muerta. También hay personas que han tenido estas experiencias y no han estado cerca de fallecer. La más común es la de un individuo teniendo una experiencia inicial fuera del cuerpo, en la que la persona se percibe flotando sobre su cuerpo. Otros pasan por un túnel oscuro, al final del cual hay una luz divina brillante. Al menos eso es lo que cuentan los protagonistas.

La Experiencia Cercana a la Muerte se produce cuando una persona está cerca de fallecer o es declarada muerta

Algunos de ellos han revelado cómo fue su ECM. Conozcamos algunas de estas historias:

Mientras estaba de parto

Jane Dawson, de 49 años, de Largs, North Ayrshire, está casada y tiene tres hijos, 31, 29 y 16. Cuenta en 'The Daily Mail' su experiencia: "Tuve una experiencia muy profunda en el otro mundo durante el nacimiento traumático de mi hijo menor que cambió completamente el curso de mi vida. Mi padre, Jim, que había muerto de cáncer de pulmón tres meses antes, a los 69, 'apareció' al final de mi parto. Fue mucho más poderoso por el hecho de que la última vez que lo vi, dos horas antes de su fallecimiento, le dije que estaba embarazada, y le dije: 'Por favor, cuida de mi hijo ahí arriba".

Jane Dawson
Jane Dawson

El parto se prolongó durante horas y Jane estaba a punto de parir. "De repente, la energía de mi padre llenó la habitación. Es difícil de explicar, pero reconocí su espíritu o, si quieres, su esencia. Solo sabía que él estaba allí conmigo. Me quedé sin aliento: '¡Dios mío, mi papá está aquí!'. Las enfermeras miraron a su alrededor como si quisiera decir que había entrado en la habitación", continúa.

Momentos después, nació su hijo. "Me hizo pensar que mi padre debía haber 'escuchado' lo que le pedí en su lecho de muerte a él en algún nivel, a pesar de haber estado inconsciente. Él había elegido responder apoyándonos a través del viaje más difícil de mi bebé: el de entrar en el mundo".

Estaba sola en la casa con mi bebé cuando lo puse en su sillita sobre la mesa. Cuando me fui y volví vi que estaba girada

Una vez que tuvo el bebé, volvió a casa. Y días más tarde contactó con un médium, que le dijo que su padre todavía estaba allí con nosotros. "Noté señales de que mi padre estaba allí. En una ocasión, estaba sola en la casa con mi bebé cuando lo puse en su sillita del coche sobre la mesa, fui a la cocina a buscar algo y volví y vi que la sillita estaba girada, como si alguien hubiese querido voltearlo para verle la cara al niño. Supe enseguida que era papá".

Estas experiencias cambiaron totalmente su sistema de creencias: "Pasé de ser escéptica con estos temas a creer de repente que alguna forma de existencia continúa después de la muerte".

Estuvo 7 minutos muerto

Antonio Gómez se desplomó en un tatami, en clase de kárate, en Cáceres. Ocurrió el 22 de mayo de 2011. Estuvo inconsciente durante 7 minutos, en los que sus compañeros estuvieron reanimándole. “No recuerdo nada del masaje cardiaco ni del momento en el que me desplomé. De golpe y porrazo me encontré en un lugar repleto de luces con una gran foco en el cielo que me deslumbró con un fogonazo”, explica.

Antonio sostiene que estuvo muerto durante algunos minutos, mientras los que tuvo una ECM: "A mi lado tenía una especie de persona bajita con la que estuve conversando largo y tendido sobre el lugar en el que estaba y lo que me estaba ocurriendo”, asegura.

Como tantas otras personas que han tenido una ECM, Antonio afirma que no sólo entró en 'otro mundo' con ese ‘guía', sino que además estableció todo un diálogo con él sobre su objetivo vital y sobre por qué había llegado su hora de morir.

"Me impactó muchísimo mirar a mi alrededor y ver una fotocopia de mí mismo tumbada. Era como si toda aquella escena no fuera conmigo, como ser un espectador más. Entonces el individuo bajito me explicó que lo que veía, mi cuerpo, era algo que había utilizado en mi vida para tener unas experiencias pero que ya había cumplido su objetivo".

Como le pasó a Jane, la protagonista de la anterior historia, Antonio “era una persona cero creyente y con una mentalidad de lo más racional y analítica", hasta que tuvo la ECM.

La lámpara que se enciende sola

Sonia Mackett, 64, de Gorleston, Norfolk, tiene una hija de 30 años y un hijo de 29 años. Ella es tutora de educación para adultos a tiempo parcial. Cuenta su historia en 'The Daily Mail': "Mi difunto esposo, Tony, no creía en la vida después de la muerte, pero él siempre decía en broma que si él fallecía antes que yo, me avisaría".

"Estuvimos casados ​​durante 37 años cuando le diagnosticaron un tumor cerebral terminal. Fue muy difícil para los dos. Le daban miedo a las sombras en nuestra habitación y le compré una luz de mesita de control táctil, y le daba seguridad", añade.

Sonia Mackett y su difunto marido
Sonia Mackett y su difunto marido

Su marido murió en diciembre de 2010. Unos meses después, ella estaba acostada en la cama y su lámpara se encendió. "Había que tocarla tres veces para lograr que se encendiera... pero se había iluminado por completo sin que nadie la tocara en absoluto. Entonces dije en voz alta: 'Está bien, sé lo que intentas decirme, pero ahora estoy un poco asustada'. Nunca volvió a funcionar mal".

Estaba segura de que si su marido se manifestaba, lo haría a través de esa luz. Y eso fue justo lo que hizo.

Alma, Corazón, Vida

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