Drogas: Así es el argentino que domina desde Madrid el imperio mundial de la ayahuasca
la nueva droga de moda

Así es el argentino que domina desde Madrid el imperio mundial de la ayahuasca

Es la planta amazónica de la que hablan los famosos. Alberto José Varela tiene la mayor empresa dedicada a su comercialización y factura millones de euros en más de 20 países

Foto: Alberto José Varela, con una planta de ayahuasca en las manos.
Alberto José Varela, con una planta de ayahuasca en las manos.

La ayahuasca, un brebaje ancestral “para encontrarse con uno mismo”, está de moda: se ha convertido en un fenómeno que cada fin de semana congrega a miles de españoles para “iniciar una experiencia de crecimiento personal”. Alberto José Varela (Buenos Aires, 1961) domina desde Madrid el mayor imperio mundial de esta planta amazónica. En sus propias palabras, es “el líder”.

Varela, que probó él mismo la ayahuasca a raíz de un viaje iniciático a la selva en 2000, es un hombre pragmático que cree en “el sistema económico” y en incorporar a la cadena de valor esta y otras sustancias más bien alucinógenas con las que trabaja (yopo, iboga, kambo, chichaja, bufo alvarius, extraído de un sapo del desierto de Sonora). Sin embargo, afirma con el verbo preciso de los argentinos que no es un gurú “ni un chamán”. No es psicólogo ni terapeuta, ni lo pretende. Tampoco un charlatán, “ni un delincuente”, subraya, aunque pasara 14 meses en la cárcel (de diciembre de 2008 a marzo de 2010), lugar al que no quiere “regresar nunca más”. Fue absuelto posteriormente, en abril de 2011. Eso sí, desde entonces extrema las precauciones porque “a la Fiscalía le basta una palabra equivocada mía para lanzarse contra nosotros”. Cada vez que se inicia un procedimiento contra su empresa, aclara, acaba en sobreseimiento, porque “no trabajamos con sustancias prohibidas”.

Han tenido encontronazos con la Justicia en Suiza, Bélgica, India, España y Argentina; pero, en todos los casos, los litigios quedaron en nada

La ayahuasca no es ilegal, aunque, a juicio de Varela, a veces se persigue “porque hay quien lo percibe como una nueva forma de drogarse y cree que va contra el orden moral”. En Francia y Alemania, sus centros y ‘retiros’ no incluyen las sustancias porque “no están permitidas”. Han tenido encontronazos con la Justicia en Suiza, Bélgica, India, España y Argentina; pero, en todos los casos, los litigios quedaron en nada “porque lo que hacemos es legal”. Pese a ello, tiene en nómina a “abogados en todo el mundo que nos asesoran al respecto”.

No son los únicos empleados en nómina: Varela controla una compleja estructura empresarial que emplea a 150 personas en 12 países distintos, que incluye desde expertos en 'marketing' y publicidad hasta jardineros, cocineros, psicólogos y ‘facilitadores’. En teoría, la empresa se llama Inner Mastery, pero se trata más bien de un nombre comercial que engloba su “multinacional” que de una empresa registrada. En el caso de España, la empresa es Gracias Ayahuasca SL. En ella figura como apoderada Laura Torrobadella, a la sazón una de las socias de la conocida firma de productos ecológicos Ekotrade, entre las más punteras de su sector. Torrobadella, una convencida de las bondades de la ayahuasca, que cuenta sus experiencias al respecto en Facebook, es socia de Varela en bastantes de sus actividades, incluida una agencia de viajes especializada en llevar gente al Amazonas en busca de “experiencias chamánicas”. Facebook es precisamente la red social desde la que opera y a través de la que se publicita fundamentalmente la empresa de Varela.

Chamanes del Amazonas

La empresa se montó con 20.000 euros procedentes de la venta de una casa heredada por Varela en Argentina. Antes de ello, se había iniciado en la actividad empresarial cuando, con 16 años, obligó a su padre a que le reconociera la firma ante notario y montó una cadena de tiendas de ropa. Después vino una emisora de radio, y más tarde se alió con uno de los hombres más reconocidos de Argentina en el sector del 'marketing' y la publicidad, el psicólogo Osvaldo Gordín. Es de esa experiencia de la que proviene la convicción de Varela de que las redes sociales son el mejor lugar para hacer negocios. Después de regentar tres restaurantes (hoy en día también posee uno en Madrid) y una empresa de construcción, con 28 años, y tras la muerte de su padre, recuerda, decidió “cambiar de dirección en la vida”, un cambio de rumbo que le llevó a “investigar el autoconocimiento y la espiritualidad y leer libros de filosofía oriental”. Tras un divorcio, en 1996, llegó a España: su exmujer se había mudado a Madrid con sus tres hijos, y Varela decidió también cambiar de país para estar con estos. En 1999 montó un centro de terapias en el barrio de Salamanca, “meditación, desarrollo personal, etc.”, hasta que en 2001 sucedió “la transformación” cuando probó la ayahuasca durante el citado viaje a la selva amazónica en compañía de su hijo mayor.

Se la dio un 'taita' (o chamán) colombiano “ya fallecido hace unos años”, que le enseñó los misterios de la planta que en Colombia llaman ‘yagé’. La ayahuasca y las otras sustancias con las que trabajan las traen directamente los chamanes del Amazonas, y “así, de paso, dan charlas”. También, asegura Varela, se la compran a campesinos ecuatorianos, antiguos productores de cocaína que han reconvertido sus plantaciones “para no tener problemas”. En todos los casos, la empresa del argentino paga “un 20% más” del precio de mercado para hacer mejoras en las comunidades indígenas. Esa empresa de sus proveedores, aclara Varela, está legalmente constituida en Ecuador y los Países Bajos, que es donde compra él las “medicinas” con “facturas e IVA”.

Somos los más caros del mercado y los únicos que tenemos un entramado empresarial con empleados dados de alta

“Me he convertido en el líder mundial de muchas personas”, concede con sencillez Varela, y aporta cifras: más de 1.000 retiros realizados al año, más de 150 personas formadas en una escuela ayahuasquera, 20 países en los que se opera, más de un millón de seguidores en las redes sociales. Y más de dos millones de euros facturados, según Varela. Los ‘retiros’ pueden llegar a costar hasta 800 euros, aunque en teoría no se cobra por la toma de la ayahuasca o las otras sustancias que se ofertan, sino “por el asesoramiento terapéutico y el alojamiento”.

El dinero, dice Varela, ha supuesto un grave problema para algunos. “Me acusan de querer hacer negocio, de no respetar las esencias y al pueblo Cofán, uno de los que usan la ayahuasca, y me han denunciado en un manifiesto”, explica. Dicen que no tiene permiso para apropiarse de las ceremonias en las que se usa esta sustancia. A lo que Varela responde que las plataformas en defensa de las ‘esencias’ son interesadas y van en contra de su negocio. Pero matiza que “el dinero también es una energía de sanación” y asegura el empresario que “no dejamos a nadie fuera por una limitación económica, pagar no es una condición indispensable para participar en nuestros eventos”. Pero también añade: “Somos los más caros del mercado y los únicos que tenemos un entramado empresarial con empleados dados de alta en la Seguridad Social, pagando IVA, impuesto de sociedades y demás”. Todo ello, prosigue Varela, “porque queremos estar en armonía con el sistema, aceptamos el sistema como parte del juego”.

Intentos de asesinato

Los problemas del rey de la ayahuasca no se han limitado a las críticas, han llegado hasta el intento de asesinato. “Dos veces han venido hombres armados con la intención de matarme en mi hostal [Casa del río Mocoa] de la selva colombiana”, afirma. “Los motivos son muy complejos, pero en resumen se debe a que soy blanco y argentino, entrometido en un mundo chamánico espiritual inaccesible al que yo me atreví a entrar descontextualizando las medicinas de los ritos, tradiciones y cultura, para expandirlo por el mundo con la pureza que tiene la medicina selvática en integración con lo psicoterapéutico”.

En opinión de Varela, la ayahuasca es una sustancia que permite “grandes beneficios para la salud mental” y su ‘boom’ está siendo acompañado de una “gran desinformación y confusión”. El empresario, que vive junto a su pareja y una hija en común de 10 años, no tiene nada a su nombre. “Perdí la casa por no pagar la hipoteca cuando estuve en prisión en 2008”, recuerda. Desde entonces no posee propiedades, aunque sea el rey del imperio de la ayahuasca y todo vaya “en expansión”.

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