Salud: Los 10 mejores consejos para perder peso después de los 40
adelgazar es posible

Los 10 mejores consejos para perder peso después de los 40

Con el paso del tiempo, el metabolismo se ralentiza y la deshidratación y la acumulación de grasa se convierten en el pan nuestro de cada día. Pero hay remedio

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No permitas que tu sueño de conseguir un cuerpo fibrado y saludable se desvanezca solo porque estás envejeciendo. Unos pocos cambios en tu rutina pueden ayudarte a reducir esos kilos de más en muy poco tiempo. A los 20 años, ir al gimnasio varias veces a la semana y comer verduras ocasionalmente era suficiente para mantener esos abdominales cincelados; a los 30, la definición muscular era difícil de conseguir, pero no algo imposible y a los 40, pedir postre cuando sales a cenar fuera se convierte en una bomba de relojería porque te estarás metiendo en un territorio pantanoso.

Desafortunadamente, a medida que pasan los años, el metabolismo tiende a tomarse unas vacaciones, detenerse y hacer que parezca que engordar y tener un vientre hinchado es algo inevitable. Una investigación publicada en el 'Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism' sugiere que nuestros niveles de testosterona tienden a disminuir a medida que nos acercamos a la madurez y revela que proporcionar suplementos de testosterona en un período de tres meses elevó la tasa metabólica basal en un 13%.

Además, hay muchas maneras de combatir esos cambios hormonales que a menudo acompañan a la mediana edad. Seguir estos consejos si deseas perder peso después de los 40 hará que te pongas en forma rápidamente. Cuando estés listo para convertir tu cuerpo en una máquina quema grasa, revolucionarás el metabolismo y recuperarás la definición muscular que habías perdido hace mucho tiempo.

Madruga más

"A quien madruga, Dios le ayuda", dice el refrán. Pues a partir de los cuarenta, parece que es más real (y ha salido un pareado). Una investigación realizada en la Universidad Northwestern descubrió que tomar un poco de sol por la mañana temprano se relacionó con un índice de masa corporal significativamente menor en comparación con las personas que tomaron el sol horas más tarde. Además, hacer algo de ejercicio a primera hora también puede ayudar a normalizar los ritmos circadianos, facilitando suficiente descanso estimulador del metabolismo.

Comenzar la mañana con algunas claras de huevos (proteínas) puede ayudarte a deshacerte de los flotadores antes de que te des cuenta

La investigación también sugirió que los madrugadores tienden a ser más optimistas y tienen menos estrés que los que hacen vida nocturna, lo que puede reducir sus niveles de cortisol, la hormona del estrés, que podría desencadenar el almacenamiento de grasa en el vientre.

Desayuna manzana

Tomar una de estas frutas al día mantiene a raya el aumento de peso. Una de tamaño medio contiene cuatro gramos de fibra soluble, que representa más del 13% de la dosis diaria recomendada y puede ser una solución comestible eficaz para evitar los dolores que de otro modo te mantendrían marginado. Su cáscara está cargada de pectina, un tipo de fibra que según varias investigaciones es efectiva para aumentar las bacterias saludables del intestino, incluyendo lactobacilos y bifidobacterias, encargados de acelerar el metabolismo.

Manzanas rojas, mejor. (iStock)
Manzanas rojas, mejor. (iStock)

Las manzanas rojas también están repletas de quercetina, un compuesto que puede ayudar a reducir el dolor articular relacionado con la artritis, y el resveratrol, bueno para combatir la grasa abdominal.

Come despacio

Así lo confirma un nuevo estudio de la Universidad de Hiroshima en Japón, que tras analizar a más de 1.000 personas de mediana edad descubrió que aquellos que comían rápidamente tenían 5,5 más probabilidades de desarrollar síndrome metabólico (SM) que aquellos que lo hacían despacio. El doctor Takayuki Yamaji, autor del estudio, aseguró que "comer más despacio puede ser un cambio de estilo de vida crucial para ayudar a prevenir este síndrome".

La investigación revela que comer despacio no solo aumenta la saciedad, sino que también puede ayudar a regular la respuesta hormonal en el intestino, facilitando el control de los antojos y haciendo que tu peso se mantenga.

Haz entrenamiento de pesas

La forma más fácil de adelgazar a partir de los cuarenta es hacer ejercicios con peso. Investigadores de la Escuela de Salud Pública de Harvard descubrieron que solo 20 minutos realizando este tipo de actividad deportiva al día reducían el riesgo de grasa abdominal de los hombres a medida que pasaban los años, mientras que realizar la misma cantidad de cardio no tenía ese beneficio. Mientras trabajas para perfeccionar la parte superior, te darás cuenta de que estás ejercitando tus abdominales a la vez que tus hombros.

Toma caldo con huesos

Ponlo en tu menú y estarás camino a tener un cuerpo más delgado en muy poco tiempo. El caldo de huesos es una buena fuente de glucosamina, que puede ayudar a atacar la inflamación que está causando que los kilos de la balanza suban año tras año. De hecho, una investigación publicada en 'PLoS One' descubrió que los adultos de mediana edad que quieren adelgazar y que agregaron suplementos de este nutriente a su rutina redujeron en casi una cuarta parte los biomarcadores de la inflamación en su sistema. Además, también está lleno de aminoácidos que pueden ayudar a reparar el revestimiento de tu tracto digestivo, reduciendo aún más la congestión y promoviendo el crecimiento de bacterias intestinales saludables, que pueden aumentar tu tasa metabólica.

Come granada

Las semillas de esta fruta ayudan a proteger la dermis y la epidermis, mediante la regeneración de las células de la piel, por lo que están indicadas para tratar quemaduras solares e incluso para acelerar el ritmo de curación de una herida. Son muy nutritivas por lo que su consumo diario también ralentiza el envejecimiento, protegiendo contra las arrugas, las manchas causadas por el sol o los nocivos efectos de los rayos uva.

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Además, pueden hacerte sentir más ligero en poco tiempo. Un estudio realizado en la Universidad de Nápoles Federico II descubrió que los ratones alimentados con una dieta alta en grasa junto con suplementos de aceite de semilla de granada perdieron más peso y grasa corporal, mientras que aumentaron su sensibilidad a la insulina en un 70% en comparación con un grupo de control. Las investigaciones también sugieren que la granada es rica en antioxidantes y puede ayudar a reducir el colesterol LDL, disminuir la presión, y aumentar el flujo sanguíneo y reducir el riesgo de disfunción eréctil.

Come huevos

Comenzar la mañana con algunas claras de huevos (proteínas) puede ayudarte a deshacerte de los flotadores antes de que te des cuenta. Un estudio publicado en el 'International Journal of Obesity' reveló que los participantes de mediana edad que comenzaron el día con este menú adelgazaron más que los que empezaron con un desayuno calórico y alto en carbohidratos. Si te preocupa que tu colesterol aumente, no lo hagas; aunque la investigación sugiere que la mayoría de las personas puede consumir de forma segura tres huevos al día sin afectar negativamente su colesterol.

Toma nueces

A menudo puedes pensar que los alimentos altos en grasa, como los frutos secos, no deben ser consumidos por aquellos que desean perder peso, pero eso no significa que los debas excluir del menú. Un estudio realizado por investigadores del Hospital Universitario Reina Sofía descubrió que, en el transcurso de una observación de 28 días, los participantes que comieron una dieta rica en grasas monoinsaturadas, como las que se encuentran en las nueces, mejoraron su sensibilidad a la insulina y conservaron menos grasa abdominal que los sujetos cuyas comidas eran ricas en grasas saturadas y carbohidratos. Las nueces también son buenas fuentes de proteínas y fibra, por lo que ayudan a mantenerte saciado y evitar los antojos.

Echa vinagre a la ensalada

Los jugos digestivos contienen ácido clorhídrico y enzimas esenciales para la descomposición adecuada de los alimentos. "Un par de cucharadas en agua tibia con el estómago vacío unos 30 minutos antes de la cena estimulan el metabolismo y reducen el apetito, por lo que se consumen calorías un poco más rápido y se come un poco menos".

Comer despacio no solo aumenta la saciedad, sino que también puede ayudar a regular la respuesta hormonal en el intestino

Este elemento ayuda a mantener bajo el nivel de azúcar en sangre y, por tanto, a perder peso. De hecho, según algunos estudios el vinagre es saciante, hasta el punto de que se consumen entre 200 y 275 calorías menos durante el día. Otra investigación sobre obesidad demostró que las personas que tomaron entre 15 ml (1 cucharada) y 30 ml (2 cucharadas) de vinagre durante 12 semanas perdieron hasta 1,7 kilogramos de grasa.

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Cena salmón

Uno de los alimentos de origen animal con el que todo el mundo está de acuerdo en que es sano es el pescado graso. Es decir, pescados azules como el salmón, la trucha, la sardina o el arenque. En concreto el salmón aporta gran cantidad de proteína de elevado valor biológico, alrededor del 18%, vitaminas, sobretodo del grupo B, A y D, y minerales como el tan importante y a veces escaso yodo.

Tomarlo tendrá efecto, no solo sobre nuestra salud cardiovascular, también sobre la salud ocular, el mantenimiento de nuestros huesos y el funcionamiento de la tiroides, entre otros. Además, sus ácidos poliinsaturados hacen que la grasa no se quede en tu vientre.

Alma, Corazón, Vida

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