y ni siquiera te has dado cuenta

El problema para tu salud que se oculta en la ropa de invierno

¿Cuándo fue la última vez que lavaste tu abrigo? ¿Y tu bufanda o tu gorro? Si ni siquiera lo recuerdas, mételos ya mismo en la lavadora

Foto: ¿Y si las prendas de invierno estuviesen fomentando tu resfriado? (iStock)
¿Y si las prendas de invierno estuviesen fomentando tu resfriado? (iStock)

En esta época del año, desde que los sacamos del fondo del armario hasta que vuelven al olvido, los abrigos, chaquetones, bufandas, guantes y demás prendas de invierno son indispensables. Aunque la relación causa-efecto del dicho “si no te abrigas, vas a coger una pulmonía” no sea necesariamente cierta, la ropa nos salva cada día de caer enfermos, sobre todo al esperar al tren o al autobús en el inclemente frío de la mañana.

Precisamente por ser prendas tan básicas durante un periodo relativamente corto de tiempo -el invierno-, nos olvidamos de algo fundamental que a la larga puede repercutir en nuestra salud. ¿Cuándo fue la última vez que lavaste tu abrigo? ¿Y tu bufanda o tu gorro? Si no lo recuerdas, pues vuelven al armario año tras año sin ni siquiera una pasadita de agua con jabón, mételos ya mismo en la lavadora. Cerciórate, eso sí, de cuál es la mejor forma para limpiarlos.

Enfermarse es tan fácil como tocar un poste en el metro y luego rascarse la nariz, algo que hacemos unas 16 veces por hora

La razón la esgrime Charles Gerba, microbiólogo de la Universidad de Arizona, en un artículo de 'New York Post': “Por lo general, suelo recomendar limpiar la ropa que se utiliza en público una vez por semana. El problema es que la gente no suele lavar la ropa de invierno. ¿El resultado? Que los virus y las bacterias se acumulan, lo que puede provocar resfriados, tos o algo mucho peor”.

Una vez por semana es lo recomendable. (iStock)
Una vez por semana es lo recomendable. (iStock)

Si bien somos conscientes de que debemos mantener las manos limpias para impedir la propagación de posibles agentes patógenos, de que hay que evitar un contacto excesivo con las personas que hayan cogido un catarro o algún virus invernal, o incluso la necesidad de ventilar la casa o barrer y fregar a menudo, la ropa invernal sigue siendo nuestra tarea pendiente. Por eso, aquí van unas recomendaciones según el tipo de prenda:

Guantes

Son una fuente considerable de gérmenes, especialmente si los tienes puesto durante el desplazamiento al trabajo en transporte público. En este tipo de espacios, la exposición a los patógenos es muy alta: “Enfermarse es tan fácil como tocar un poste en el metro y luego tocarse la nariz, algo que apenas hacemos unas 16 veces por hora”.

Para acabar con los microbios, Gerba recomienda el calor: “Mete los guantes una vez por semana en el agua más caliente que permita la tela y, si estás preocupado de que puedan reducir su tamaño, mételos en una secadora durante 45 minutos. Si los tuyos son de cuero, puedes limpiarlos con una mezcla de agua tibia y jabón una vez por semana, pero para un lavado profundo, llévalos a un profesional. Sea como fuere, quitárselos una vez entremos al transporte es una buena idea.

Gorro de lana

Los niños son especialmente vulnerables. (iStock)
Los niños son especialmente vulnerables. (iStock)

Por lo general, no suelen ser un gran problema. Tan solo habría que tener cuidado si se suda mucho por la cabeza o si se tiene tendencia al acné. El sudor, células muertas, bacterias y, en definitiva, la suciedad pueden acumularse en la tela y causar problemas en la piel. “Si lo utilizas todos los días, procura lavarlo cada semana. Muchos sombreros están hechos con telas delicadas, así que lo mejor es fijarse en la etiqueta”.

Abrigos

Si bien no se han hecho muchos estudios acerca de los gérmenes en abrigos, Gerba afirma que son un imán para estos patógenos y, por tanto, motivo de preocupación: “La gente tiende a no lavarlos. Como mucho una vez al año”. El microbiólogo los compara con las corbatas: se usan mucho, pero a menos que se manchen, rara vez se limpian. “Están entre las prendas más asquerosas que he estudiado”. Una de las cosas más importantes, señala, es asegurarse de que estén relucientes, y libres de gérmenes, antes de volver a meterlo en el armario para hibernar hasta el próximo invierno.

Bufandas

Con esto en mente, uno podría pensar que las bufandas son las prendas más complicadas, puesto que están tan próximas a la boca y la nariz. Sin embargo, Gerba asegura que estar en contacto con tus propios gérmenes, aquellos para los que tu cuerpo ya ha generado cierta inmunidad, por lo que menos que compartas tu bufada con algún amigo o familiar enfermo, no suelen ser un problema. En cualquier caso, recomienda un lavado cada dos semanas y, en caso de que la prestes a alguien, meterla en la lavadora de inmediato.

Botas

Las botas, como cualquier calzado, recogen la suciedad y las bacterias de la calle, sobre todo cuando están mojadas, por lo que sea calzado de invierno o no, el microbiólogo aconseja limpiar la suela con un trapo antiséptico y no llevarlos nunca puestos por casa.

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