30 AVISTAMIENTOS AL AÑO

El misterio de las luces de Marfa: se ven desde el siglo XIX y nadie sabe su origen

Generación tras generación, cientos de turistas acuden a la pequeña ciudad texana para divisar unos orbes flotantes que aparecen y desaparecen junto a la carretera

Foto: Extraterrestres, ovnis, espíritus... hay teorías para todos los gustos. (Flickr/Steve Baxter)
Extraterrestres, ovnis, espíritus... hay teorías para todos los gustos. (Flickr/Steve Baxter)

“Difícil de llegar. Más difícil todavía de explicar. Pero una vez estés allí, lo entenderás”. No es de extrañar que con un lema así, la pequeña y polvorienta ciudad de Marfa, al suroeste de Texas, sea el escenario de una serie de frecuentes y extraños acontecimientos todavía hoy inexplicables. A pesar de que desde los años 70 sucesivas oleadas de hipsters, artistas y urbanitas la hayan convertido en un foco de vanguardia, cafeterías caras y restaurantes veganos en mitad del desierto, su principal atracción, la que de verdad atrae a turistas generación tras generación, siguen siendo los misteriosos orbes flotantes que aparecen y desaparecen junto a la carretera, entre cactus y plantas rodadoras, a las afueras de la ciudad.

“Aparecieron de la nada entre Alpaine y Marfa. Eran luces blancas, amarillentas, que brillaban y desaparecían. Luego regresaban, cambiaban de color o incluso se dividían. No podría decir si estaban a 10 millas o a 100, o si eran del tamaño de un coche o una casa. No las entendía, pero no me importaba. Me encantaban esas luces”, describe el periodista Michael Hall, de 'Texas Monthly', sobre su encuentro de 2006 con el extraño fenómeno.

Las luces aparecieron al anochecer. Bailaban a nuestro alrededor, juguetonas, como si quisieran comunicarse con nosotros

Esta no es una leyenda más del estilo del Sasquatch o el monstruo del Lago Ness. Desde que el joven vaquero Robert Reed Ellison avistase en 1883 una de estas luces mientras conducía a su ganado a través de las llanuras (creyó que eran fogatas en la lejanía) y apareciese por primera vez en prensa en el 'San Angelo Times' en 1945, todos en la ciudad coinciden en que las luces existen, pero difieren en qué las causa o de dónde vienen. En cualquier caso, poco importa si son escépticos o no, pues aunque las describan como algo ordinario, un avión tal vez o quizá una linterna, siempre queda la duda, una muy emocionante, que hace replantearse qué otra cosa podrían ser.

Esa misma duda, el no saber qué estaba viendo, atrajo con frecuencia a la geógrafa Kathleen Shafer a la pequeña ciudad tejana en mitad de la nada. En concreto, a 80 kilómetros de la frontera mexicana y 320 del aeropuerto más cercano. Le fascinaban las historias que durante más de 200 años se han ido sucediendo sobre el fenómeno: ganaderos como Ellison, agricultores, soldados de la Segunda Guerra Mundial, jóvenes de instituto... todos habían dicho ver, como asegura la propia página web de la ciudad, las luces a su paso por Marfa.

“Salí con un tipo de la localidad que me aseguró que vería las luces”, relata al portal 'HowStuffWorks'. “Nos recostamos en mi coche, esperamos al anochecer y a los pocos minutos las luces aparecieron. Bailaban a nuestro alrededor, juguetonas, como si se comunicaran de una manera primitiva”, cuenta Shafer sobre su primer encuentro. Esa obsesión, la misma que mantuvo a James Dean pegado a su telescopio una habitación de hotel durante el rodaje de 'Gigante', hizo que en primavera de 2017 Shafer decidiese trasladarse allí definitivamente.

No hay forma de predecir cuándo o dónde aparecerán las luces. Por lo general, hay unos 30 avistamientos al año, que suelen ser justo después del anochecer y amanecer. Las descripciones, como la de Hall, tampoco suelen ser muy precisas. Hay luces que flotan, parpadean, se mueven, se dividen o se fusionan. Las hay rojas, azules, amarillas o blancas. Por supuesto, hay quien cree que son ovnis, extraterrestres con intención de contactar con nosotros, estrellas en caída libre o incluso fantasmas, bien del jefe de los apaches de la zona o de los conquistadores españoles.

Pero, ¿qué las causa?

El efecto Fata Morgana puede ser una explicación plausible. Se podría tratar de un espejismo o ilusión óptica producido por las inversiones de temperatura. Es decir, la separación regular entre el aire caliente y el aire frío (más denso) cerca de la superficie terrestre, que puede actuar como una lente refractante, produciendo una imagen invertida, la cual parece flotar. Marfa se encuentra a más de 1.500 metros sobre el nivel del mar y posee los gradientes de temperatura que podrían crear este fenómeno. Otras explicaciones señalan a gases incandescentes o cargas eléctricas causadas por la roca ígnea presurizada.

Los cínicos dirán que este fenómeno paranormal es un reflejo de los coches o de las fogatas. Solo hay una forma de averiguarlo

Asimismo, una investigación de 2011, cuyos resultados fueron publicados en el 'Journal of Atmospheric and Solar-Terrestrial Physics', aboga por una conclusión mucho más simple: las luces tan solo son los faros de los coches que pasan por una carretera cercana, la US67. La temperatura, la densidad del aire y la humedad de la atmósfera crean las condiciones perfectas para distorsionar las luces en esta forma tan extraña. Si embargo, esta versión contradice todos aquellos avistamientos que se produjeron durante el siglo XIX, mucho antes de que el automóvil llegara a estas partes de EEUU.

Localización del mirador de Marfa para divisar las luces. (Google Maps)
Localización del mirador de Marfa para divisar las luces. (Google Maps)

“Creo que las luces son reales. Pero también creo que son una ilusión óptica. Una verdadera ilusión, si eso tiene sentido. Si le preguntas a un aguafiestas te dirá que son faros de coches. No creo que la mayoría de la gente piense así. Más bien, la gente de Marfa no se preocupa mucho por averiguar qué son. Es más divertido no saber todas las respuestas”, afirma Shafer. James Bunnell, quizá el científico que más ha estudiado el fenómeno, es de los que disienten de las conclusiones del estudio de 2011. El ingeniero aeroespacial, ex de la NASA, que asistió a la escuela en Marfa y regresó atraído por las luces asegura que, tras más de 12 años estudiándolas con cámaras de infrarrojos y de amplio espectro, todo apunta a que la fricción subterránea de la Tierra produce el espectáculo de luz electromagnética sobre las llanuras de Marfa. No obstante, todavía hoy duda y se pregunta "qué demonios son esas cosas".

Sea como fuere, quizá lo mejor que podemos hacer si en algún momento pasamos por esta pequeña ciudad en mitad del desierto es seguir el consejo de los lugareños, recogido en la página web: “Los cínicos dirán que este fenómeno paranormal es solo un reflejo de los coches o de las fogatas de la noche. No sabemos qué hay detrás del misterio, pero solo existe una forma de averiguarlo. Trae contigo una mente libre de prejuicios".

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