una biografía peculiar

El español que pasó de tiburón de las finanzas en la City a músico en La Habana

Miguel Freijo abandonó su puesto de especialista en bonos y bolsa en Londres para aprender a tocar bien el bajo en Cuba y montar una pequeña empresa turística

Foto: Miguel Freijo, de bróker a músico en La Habana. (D.B.)
Miguel Freijo, de bróker a músico en La Habana. (D.B.)

Eran tiempos de traje y corbata, un piso en la zona norte de Hyde Park y copas en la 'happy hour' de Covent Garden. El dinero fluía en un edificio de cristal de 42 plantas en Canary Wharf, en plena City londinense. Y Miguel Freijo, bróker especialista en bonos, explicaba los vaivenes de la bolsa desde el canal de televisión de 'Bloomberg' como invitado especialista. Aún no había tenido la revelación de que prefería "tener una vida" a "tener un trabajo". Eso sucedió, por primera vez, en 2010. El joven tiburón de las finanzas decidió que ya estaba bien de estar "siempre en constante preocupación por que mis clientes se hicieran ricos y más ricos" y prestar atención a su "satisfacción personal". Habló con su jefe, liquidó su contrato y desapareció. Entonces se trató de un año sabático, algo relativamente frecuente entre los estresados miembros del mundo de las finanzas.

Freijo, licenciado por CUNEF, tenía entonces 32 años. "Caí en la cuenta de que mi vida se esfumaba entre gráficas de rentabilidad, fondos de inversión y datos macro. Me entró una gran sensación de pánico". Para entonces ya había "disfrutado de los años de bonanza, los anteriores a la caída de Lehman Brothers en tres de los grandes bancos: Morgan Stanley, UBS y Citi". Y ahorrado bastante dinero, en consecuencia. "Incluso en los primeros años de la crisis se ganaba aún más porque mis clientes ya habían aprendido a sacarle partido a las caídas de los mercados con los derivados", confiesa.

Había "disfrutado de los años de bonanza, los anteriores a la caída de Lehman Brothers en tres de los grandes bancos: Morgan Stanley, UBS y Citi"

La primera escapada para reflexionar sobre su vida fue al Camino de Santiago. Lo recorrió entero, pero "con mucha calma". Tanta, que tardo más de 60 días en cubrir los 769 kilómetros. "Me quede de 'hospitalero' en algunos albergues limpiando los baños o preparando comidas para los peregrinos", cuenta. Mientras tanto, ya desde la infancia le había gustado la música. "Mis padres me apuntaron al conservatorio y tenía cinco años de solfeo", relata. Pero eso aún no es importante en su relato.

Freijo, en un local de ensayo de Clapham.
Freijo, en un local de ensayo de Clapham.

En 2011 eran tiempos de gallinas, cortar leña para calentarse y tener por todo vecindario a 11 personas en una pequeña aldea, Montrondo, del norte de León. Aprendió a cultivar su propia comida gracias a sus vecinos. "Ellos me enseñaron a plantar patatas y yo les enseñé cómo se usan las redes sociales", explica Freijo. "En ese lugar, tras todo un año viendo el paso de las estaciones integrado con la naturaleza, llegué a conocerme a mí mismo y saber lo que quería", comenta. Lo que deseaba era viajar, "recorrer mundo y ponerme en contacto con personas". Pero había un pequeño incoveniente: "Los billetes de avión y el alojamiento no son gratis, así que si quería realizar mi proyecto tendría que volver a lo que antes había rechazado, a Londres, a los mercados financieros".

Londres, la meca de las finanzas

En 2012 Freijo vuelve a dar entrevistas como especialista en bonos euro. Volvía a llevar traje y corbata y su cuenta corriente iba engordando. Pero ya no era igual que en su primer periplo en el mundo de las grandes finanzas. Ya no había apartamento de joven ambicioso en el centro de la ciudad, ni cenas en los lugares de moda con los colegas para celebrar sus éxitos en la bolsa. Se marchó a una casa en Brixton compartida con otras seis personas y vivía de manera mucho más parecida a un joven que se ha marchado a trabajar en un McDonalds para aprender inglés que como un bróker experimentado de la City. Salía de trabajar a las 17.30 y usaba todas las tardes para tocar el bajo, dar clases de ese instrumento, y tocar con sus colegas. "De joven quería trabajar en bolsa, era mi sueño, y la meca de ese sueño era Londres. Llegados a ese punto, en 2013, mi sueño era ser músico y la meca era Cuba", comenta ahora.

Ahora tiene una empresa que pone en contacto a músicos cubanos con turistas de todo el mundo que quieren repetir su experiencia

Volvió a hacer las maletas. "Un músico cubano es una garantía en cualquier rincón del mundo", subraya Freijo, que dejó de cruzar cientos de operaciones de bonos cada día para aterrizar en La Habana en mayo de 2013. Allí aprendió a tocar bien su instrumento y se estableció en una casita. También se casó. Ahora tiene una empresa que pone en contacto a músicos cubanos con turistas de todo el mundo que quieren repetir su experiencia, "aunque sea de una forma más modesta y solo estén una semana". La idea se llama Havana Music School y "funciona bastante bien, aunque por supuesto no se gana mucho dinero con ello", concede el joven músico, que está pensando en regresar al mundo de las finanzas para iniciar una tercera transformación y, de paso, ganar algo de dinero. Mientras tanto, da charlas como la que tuvo lugar el pasado dia 26 de diciembre patrocinada por Iberdrola en el programa 'Gente que brilla' para contar su peculiar historia.

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