UNA TRAMPA PARA MUJERES

“Las engañan y se acuestan con 12 a la vez”: un libro desvela las fiestas de la nueva élite

'Brotopia', de la periodista Emily Chang, retrata las costumbres sexuales de los inversores y empresarios californianos y analiza su "audaz" mentalidad de nuevos ricos

Foto: Muchos tratos se cierran en los jacuzzis. (iStock)
Muchos tratos se cierran en los jacuzzis. (iStock)

Durante los últimos meses, el movimiento #MeToo ha ocupado un espacio muy relevante en la discusión pública. Desencadenado por la catarata de denuncias sexuales tras el caso Harvey Weinstein, las revelaciones de conductas inapropiadas por parte de muchos hombres se han sucedido sin parar, y no parece que vayan a tener fin en un futuro inmediato. En este contexto acaba de publicarse el que puede convertirse en uno de los libros del año, 'Brotopia', en en el que Emily Chang, periodista de 'Bloomberg', desmonta el “club de chicos” de la élite empresarial californiana.

Se trata, en primera instancia, de un retrato de las “audaces” costumbres sexuales de los empresarios ligados al mundo de la tecnología y la innovación (sobre todo, inversores, emprendedores y ejecutivos del más alto nivel), pero no solo de ellos. En estas fiestas también suelen participar mujeres residentes en California de otras industrias, como la inmobiliaria, el 'fitness' o la comunicación. Pero Chang va un paso más allá e intenta desmontar la mentalidad 'bro' (“colega”) masculina que se encuentra detrás de estas costumbres que perpetúan el machismo de la industria, esta vez perpetrado por antiguos perdedores que de repente se ven con una gran cantidad de dinero y poder en sus manos.

Muchos participantes no se sienten avergonzados, no digamos arrepentidos. Al contrario, presumen de cómo transgreden la tradición en sus vidas privadas

“Superadas en número, las mujeres se enfrentan a un entorno de trabajo tóxico plagado de discriminación y acoso sexual, donde los inversores fijan citas en jacuzzis y los compañeros hacen 'networking' en el club de striptease local”, reza la contraportada del libro, que será publicado a comienzos de febrero del año que viene, pero del que ya se ha editado un adelanto en 'Vanity Fair'. La autora ha entrevistado a decenas de personas en la industria (entre los que se encuentra Sheryl Sandberg, directora operativa de Facbook), de los cuales la mayoría no han querido dar su nombre, a pesar de que la mayoría de hombres considera que hacen lo correcto.

La portada del libro y la autora, Emily Chang.
La portada del libro y la autora, Emily Chang.

“Muchos participantes no se sienten avergonzados, no digamos arrepentidos”, señala la autora. “Al contrario, hablan con orgullo de cómo han transgredido la tradición en sus vidas privadas, de igual manera que hacen con la tecnología que producen”. El problema, añade Chang, es que estas relaciones sexuales no se circunscriben a la vida privada de los empresarios, sino que sirven de criba para muchas mujeres que desean entrar en la industria, y que deben someterse a los rituales de esas “libres vidas sexuales” para tener al menos una oportunidad de conseguir financiación.

Qué ocurre en las mansiones

La periodista lo tiene muy claro. Si lo que lees en su libro te parece invención, es porque no eres o una mujer veinteañera o un hombre rico, inversor o fundador de una empresa emergente, los protagonistas de su historia. Para el resto de trabajadores de Silicon Valley, nada de esto ocurre. ¿Cómo consigues ser invitado a una de estas fiestas, cargadas de sexo y drogas (y, a veces, con poco alcohol, para mejorar el rendimiento de los invitados)? Los hombres son invitados directamente por el anfitrión en persona o a través de aplicaciones como Snapchat, y estos a su vez pueden ir acompañados por todas las mujeres –pero no hombres– que quieran. A menudo, la invitación va destinada a una pareja que mantenga una relación abierta. Por supuesto, nadie habla de “fiesta sexual”, pero se da por hecho que se trata de un encuentro de esa índole.

“Las mujeres participan para mejorar sus vidas”, señala en el libro una inversora. “Son la clase baja”


La droga más habitual es el éxtasis, que favorece la desinhibición y la confianza (y el cariño) en los extraños. Por lo general, el sexo no se lleva a cabo en grupo, sino en pequeñas “familias” de dos o tres personas que buscan refugio en el resto de habitaciones de la casa en la que han sido invitados, si no quieren estar a la vista de todos. Aunque mantienen sus costumbres con gran discreción hacia el resto del mundo, ellos mismos lo consideran un “estilo de vida”, no algo escándaloso. “Nadie es forzado a participar, y no ocultan nada, aunque estén casados o tengan una relación seria”, recuerda la autora.

A simple vista, podría parecer una simple exploración sexual por parte de un intrépido sector de la sociedad, formado a partes iguales por hombres y mujeres. Chang, no obstante, sospecha que bajo esta fachada de libertad y experimentación hay dinámicas de poder muy peligrosas. “Las mujeres participan para mejorar sus vidas”, señala en el libro una inversora. “Son la clase baja de Silicon Valley”. Otro inversor en una gran compañía recuerda que “veo a muchos hombres dando falsas esperanzas a mucha gente, acostándose con una docena de mujeres al mismo tiempo”. Sin embargo, para él se trata de algo “desagradable, pero no ilegal”: “Si no les importa, ¿acaso es un crimen? Simplemente perpetúa una cultura que hunde a las mujeres”.

Esther Crawford es una de las emprendedoras que han denunciado la situación.
Esther Crawford es una de las emprendedoras que han denunciado la situación.

Es decir, se trata de una trampa doble para las mujeres que comienzan en la industria. “La escena de fiestas está tan generalizada que las emprendedoras que rechazan las invitaciones terminan relegadas en la mesa de los niños que no molan”, señala la autora. “Es difícil crear una relación personal con un hombre inversor, pero si lo consigues, terminan sintiéndose atraídos por ti”. Es lo que le ocurrió a Esther Crawford, fundadora de las 'start up' Molly y Glmps, una habitual de fiestas sexuales que, entre otras cosas, fue asaltada por un inversor justo después de entregarle un cheque por valor de 20.000 dólares. Ante el rechazo, cogió un Uber y se marchó.

La nueva inmadurez

Otro de los testimonios muestra cómo estas fiestas pueden convertirse en una pesadilla para una mujer. Es el de una trabajadora anónima que fue invitada a una velada por el fundador de una empresa y su esposa. A medida que la noche avanzaba, las parejas comenzaron a acurrucarse y tocarse y el empresario la intentó besar, a pesar de la presencia de su mujer. Ella le correspondió, pero como explica Chang, “se sintió incómoda, como si hubiese sido presionada u obligada”. Huyó a otra habitación, y su pretendiente le siguió. No fue capaz de deshacerse de él. “La gente que me conoce sabe lo que pasa, y la que no, me da igual”, fue su respuesta. La mujer abandonó la casa asqueada. “Esta costumbre está dominada por el dinero y el poder”, lamenta. “Es un abuso de poder. Nunca volvería a hacerlo”.

“Muchos de ellos tienen algo en común: una adolescencia solitaria sin ningún contacto con el sexo opuesto”. Ahora tienen que ponerse al día

La diferencia con otros contextos de liberación sexual y machismo –la periodista pone el ejemplo de la mansión Playboy– es lo que las entrevistadas denominan “una nueva inmadurez”, es decir, “comportamiento sexista maquillado por una retórica presuntuosa que refuerza las estructuras de poder tradicionales, degrada a las mujeres y hace crecer algunos de los mayores egos masculinos de la historia: es otra manifestación de la Brotopia”. No se trata de viejos verdes, sino de “empollones” que, como explica uno de los entrevistados, sienten que su poder y su dinero les permite ponerse al día. “Muchos de ellos tienen algo en común: una adolescencia solitaria sin ningún contacto con el sexo opuesto”, recuerda Chang. Estos se encuentran ahora en “un círculo de amigos que tienen dinero y recursos para explotar todos sus deseos”. Es la culminación de una fantasía que se estaba gestando desde su adolescencia.

Ellos, no obstante, se consideran paladines de una nueva era en la que redefinirán todos los aspectos de la vida humana. No solo en los adelantos tecnológicos, “creativos y disruptivos” que alumbran, sino también sobre sus valores morales y sociales. No obstante, esta utopía parece tener sus fallos. La periodista desvela que apenas hay homosexuales o bisexuales, y que los tríos generalmente eastán formados por dos mujeres y un hombre. Además, los nuevos gurús parecen sufrir delirios de grandeza: “Tenemos más caché que un tío rico al azar porque nuestros productos llegan a mucha gente”, señala el mismo empresario de antes. “Si haces una peli, la gente la ve durante un fin de semana. Si desarrollas un producto, cambia la vida de una persona durante años”.

No solo eso, sino que son ellos los que consideran que las mujeres se aprovechan de su dinero, no al revés. Para la profesora Elisabeth Sheff, autora de 'The Polyamorists Next Door', se trata de “la vieja y jodida arrogancia masculina limítrofe con la prostitución”. La peor trampa, concluye Chang, es pensar que participar en estas fiestas mejorará tu carrera, porque hay un gran riesgo asociado a ello. Como señala otra emprendedora en uno de los testimonios más duros del libro, “si participas en estas fiestas, ni sueñes con que vas a abrir una empresa o vas a conseguir que alguien confíe en ti. Si no lo haces, te dejan fuera. Estás perdida si lo haces, pero también si no lo haces”.

Alma, Corazón, Vida

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
15 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios