EL PODER DE LA NOSTALGIA

La innovadora forma de combatir el alzhéimer (y se parece a 'Goodbye Lenin')

En marzo, un centro geriátrico germano llamó la atención de la prensa local por su peculiar modo de ayudar a los ancianos. Gracias a ello, las solicitudes se han disparado

Foto: Regreso al pasado. (Cordon Press)
Regreso al pasado. (Cordon Press)

En 'Good Bye, Lenin!', la película de 2003 dirigida por Wolfgang Becker y protagonizada por Daniel Brühl, una familia intentaba por todos los medios hacer creer a la madre enferma que el Muro de Berlín no había caído, por miedo a que sufriese otro infarto que acabase con su vida. Para ello, convertían su apartamento un minimuseo de la República Democrática Alemana en la que la mujer se sintiese a gusto, a pesar de que fuera de sus paredes estuviese naciendo una Alemania unificada y capitalista. Era una ficción, claro, pero no se encuentra tan lejos de lo que está llevando a cabo el doctor Gunter Wolfram, director de la residencia de ancianos AlexA, en Dresde.

Si uno se interna en sus habitaciones, puede encontrarse con salones y dormitorios recién salidos de la época soviética. O con una exclusiva tienda que vende productos de la época a sus visitantes. Por ejemplo, casetes de los cantantes de moda hace décadas –cuyas voces también suenan por el hilo musical–, fiambreras, revistas, utensilios de cocina u hornos eléctricos de los años 70 que pueden comprarse con billetes con la efigie de Karl Marx impresa. Es una concienzuda reconstrucción de una era pasada a base de compras en eBay y mercadillos que tiene un objetivo muy claro: mejorar la salud cognitiva de los ancianos del centro que sufren alzhéimer.

Todo comenzó con una motocicleta de la Alemania de los años 60 adquirida por el médico hace un par de años: los efectos fueron sorprendentes


“Los residentes con demencia a menudo son incapaces de estructurar sus propias vidas, al no saber ni qué desean hacer”, explica el director Wolfram a 'The Washington Post'. Ya que apenas recuerdan lo que acaban de hacer, estas personas se sienten desconectadas de un entorno que no entienden y que les resulta hostil. Todo comenzó con una motocicleta de la Alemania del Este de los años 60 adquirida por el médico hace un par de años: los efectos inmediatos fueron sorprendentes, ya que se quedaban embelesados mirándola y explicando cómo habían montado en motos similares con sus amigos. Algo había empezado a moverse en sus cabezas.

Un hogar de la República Democrática Alemana, año 1989. (Cordon Press)
Un hogar de la República Democrática Alemana, año 1989. (Cordon Press)

“Muchos de ellos empezaron a comer por sí solos de nuevo, a ir al baño por su cuenta, incluso los que no se movían de la cama se levantaron”, explicó la terapeuta ocupacional Alicia Schöppe a 'Bild'. La médico compara lo ocurrido con 'Despertares', el libro de Oliver Sacks que fue adaptado a la gran pantalla por Penny Marshall, con Robert De Niro en el papel protagonista. El retorno al pasado, paradójicamente, había dado sentido a su vida, y un motivo para mirar hacia el futuro… aunque este consistiese en refugiarse en el pasado que eran capaces de entender.

Una terapia excepcional

Una de las estrategias más comunes a la hora de tratar el alzhéimer es intentar que el enfermo recuerde su pasado, ya sea viendo vídeos familiares, presentándole a viejos conocidos o facilitándole los útiles de un trabajo que le hubiese resultado particularmente gratificante en su juventud. Por ejemplo, un peine y unas tijeras para un peluquero. Sin embargo, en este caso, esto no resultaba particularmente útil, ya que la RDA no era precisamente el mejor entorno para las vocaciones laborales.

Esa quizá sea la clave de este espejismo: devolver a los pacientes a un pasado donde todo era mejor, y más comprensible

Así que el centro encontró la solución en la recreación figurada de esa época pasada. En ella, el detalle es tremendamente importante. Como se suele percibir al interactuar con un anciano, basta con encontrarse con un modelo determinado de coche, televisor u otro utensilio del pasado para que los recuerdos positivos comiencen a agolparse, y con ellos, las conversaciones, la expresión personal, el intercambio de opiniones y otras actividades que contribuyen a la preservación del cerebro. En el artículo de 'The Washington Post', por ejemplo, se recoge la historia de Gertraude Bauer y Gerda Noack, dos mujeres de 93 años (tenían 65 cuando cayó el Muro) que visitan la tienda de la residencia. Una de ellas recuerda que “estas tiendas eran muy populares”. La otra que “el pan era siempre fresco”.

Esa quizá sea la clave de este espejismo: devolver a los pacientes a un pasado donde todo era mejor. No solo eso, sino que recuerdan esa época mucho más vivamente que lo que han hecho esa misma mañana. Uno de los primeros síntomas de la enfermedad es la pérdida de la memoria a corto plazo, que provoca que los enfermos no sean capaces de retener lo que acaban de hacer pero sí momentos de su pasado especialmente significativos. A medida que la enfermedad se agrava, pueden empezar a olvidar las caras y nombres de sus seres queridos, pero seguir acordándose de momentos especialmente emotivos que, además, forman parte de una época más feliz.

Como si esto nunca hubiese ocurrido. (Cordon Press)
Como si esto nunca hubiese ocurrido. (Cordon Press)

Que los pacientes de alzhéimer recuerden los duros años de la RDA como felices es una paradoja que ha hecho que el centro haya sido acusado de glorificación del pasado socialista, pero las memorias felices suelen situarse en la juventud, independientemente del contexto sociopolítico. “Aparte de las dificultades, pueden tener recueros placenteros, como el amor a esa primera motocicleta y las pequeñas libertades que les otorgaba”, explica el director del centro. Algo que remite al éxito que series ambientadas en el pasado como 'Cuéntame' suelen tener entre el público de mayor edad. Como las habitaciones 'retro' de la residencia, el reencuentro con ese detalle que funciona cual magdalena de Proust proporciona un chute emocional y cognitivo al anciano.

¿Y ahora?

No se trata de revivir la RDA, explica Wolfram, sino de ofrecer a los pacientes una experiencia de retorno a su pasado. De ahí que a la habitación ambientada durante los años 60 se añadiese otra con objetos de los años 70, y que entre los proyectos de futuro de la residencia se encuentre recrear los 80. Siguiendo dicha lógica, tarde o temprano también la República Democrática Alemana 'redux' pasará a la historia, a medida que los nuevos ancianos recuerden unos años 90 en los que atronaba el 'techno-dance' y la Alemania unificada se alzaba con la Eurocopa de 1996.

El centro ofrece como alternativa al oscuro pasado germánico un cine decorado con imágenes del Hollywood clásico y guías de viaje

Desde luego, la residencia tiene sensibilidad hacia el contexto histórico. En la entrada hay un cuadro colgado con el Muro de Berlín, quizá el mayor recuerdo de la división de Alemania. Sin embargo, el centro ofrece como alternativa al oscuro pasado de autoexilio germánico un cine decorado con imágenes del Hollywood clásico y una estantería de guías de viaje por todo el mundo. Como se pregunta irónicamente el artículo del 'Post', quizá no sea tanto una alternativa a la RDA como un fiel reflejo de una realidad política en la que viajar a otros lugares era una utopía.

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