El nuevo hobby de los ricos

Los cristales curativos y su poder sobre las élites y Wall Street

La popularidad de la cristaloterapia no ha parado de crecer, llegando incluso a obsesionar a los millonarios de Nueva York y Silicon Valley. Sus precios, claro, se han disparado

Foto: Los aficionados dicen que les ayuda a regular su estado energético. (iStock)
Los aficionados dicen que les ayuda a regular su estado energético. (iStock)

Los cristales curativos cuentan con miles de adeptos en todo el mundo, por lo general entusiastas del New age y la pseudociencia. Pero desde hace un par de años su popularidad rebasó los círculos esotéricos y los famosos se empezaron a obsesionar con ellos y con sus -siempre supuestos, pues carecen de base científica- poderes sanadores. Poco a poco han ido ganando notoriedad hasta llegar a un estrato social cuando menos inesperado: la élite americana de Wall Street.

Estos titanes de las finanzas están gastando grandes sumas de dinero en las piedras, según confirma de 'The New York Post'. Hablamos de decenas de miles de dólares por uno de estos minerales. ¿Y por qué lo hacen? El mismo artículo relata el caso de Alex Hill, CEO de su propia empresa inmobiliaria, que a pesar de que tenía una vida soñada por muchos (apartamento de lujo en Manhattan, un BMW y las noches repletas de fiestas en bares y discotecas en las que el dinero no era un problema), no se sentía satisfecho. Algo faltaba en su vida, buscaba un propósito y asegura que se sentía bloqueado. Fue entonces cuando recurrió a los cristales en busca de ayuda.

A las sesiones de cristaloterapia de Colleen McCann van CEOs, ejecutivos de Wall Street y de Silicon Valley. Cuestan 250 dólares la hora

Al no encontrar un sentido a su existencia, decidió vender prácticamente todas sus posesiones. Y, ya sin BMW, ni sus trajes a medida, ni sus Rólex ni su apartamento de lujo, compró varias amatistas y se fue a Brasil en un retiro espiritual, donde conoció a la que se ha convertido en su mujer. Hill, que ahora vive en Los Ángeles, dice sentirse mucho más feliz, centrado en su cometido: el amor. En efecto, estos peces gordos de Wall Street están usando estos cristales para regular su estado energético y así ayudarles en su búsqueda de pareja o propósito vital.

Una burbuja que acaba de empezar

Pese a que la comunidad científica considera a la cristaloterapia una pseudociencia, su popularidad no ha parado de crecer. Y los negocios en torno a estos minerales se frotan las manos. Joyeros, chamanes, curanderos… Un reportaje reciente de 'Fast Company' cita a Daniel Trinchillo, un experto que se dedica a seleccionar los minerales para las colecciones de los más ricos y que asegura que ya es “una industria milmillonaria”.

¿Cuánto dinero estarías dispuesto a pagar? (iStock)
¿Cuánto dinero estarías dispuesto a pagar? (iStock)

No obstante, argumenta que es “una burbuja económica”: “¿Cuánto tiempo antes de que estalle? ¿Se les pasará la fiebre a estos nuevos devotos y abrazarán una nueva tendencia?”, se pregunta. Todo parece indicar que, de momento, no hay señales para pensar que esto ocurrirá pronto. En los últimos cuatro años, Google ha registrado un aumento del 40% en las búsquedas relacionadas con los cristales curativos.

“No son una mera tendencia. Son un movimiento”. Colleen McCann es una chamán que se dedica a contactar con espíritus para que estos juzguen las decisiones profesionales de sus clientes. Para ello, por supuesto, utiliza los cristales, lo que eleva el precio de sus servicios. Entre sus habituales están CEOs de grandes empresas, ejecutivos de Wall Street y hasta emprendedores de Silicon Valley, pues ella se mueve entre las dos costas del país (los dos centros de poder y dinero de EEUU) para multiplicar sus beneficios: cobra 250 dólares la hora por sus sesiones privadas de cristaloterapia.

La razón del interés repentino de este tipo de personas en el mundo de lo esotérico, sostiene la chamán, es sencilla: “Lo que estamos haciendo como humanidad no funciona. El clima político nos sobrecarga, trabajamos demasiado y dependemos de la tecnología, lo que deja a las personas tristes, asustadas y nerviosas”. McCann cree que los cristales pueden ayudar a devolver a la gente “a la normalidad”. Simplemente sentarse y tocar un elemento natural, dice, produce un efecto positivo y tranquilizador.

En los últimos cuatro años, Google ha registrado un aumento del 40% en las búsquedas relacionadas con los cristales y sus poderes curativos

Anthony (quien prefiere no revelar su apellido) es uno de estos empresarios que aseguran que los cristales le han ayudado. Es dueño de una inmobiliaria de lujo en Long Island, pero estos últimos meses ha estado ocupado buscando una moldavita que le ha costado unos 10.000 dólares. “No pienso en el dinero, solo en lo que necesito. Lo hago por muchas razones, también financieras, pues esto podría ayudarme en los negocios”. Él mismo asegura que otros minerales le han ayudado antes, hasta que perdieron sus poderes: “No se debe hablar de eso. Hicieron su cometido y hay que seguir adelante”.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Ahora que el crecimiento de la industria se ha vuelto más evidente, Kathryn Smerling, terapeuta especializada en los problemas psicológicos de la élite neoyorquina, cree que los cristales no son más que otro símbolo de poder: “No es más que la búsqueda de cosas materiales. Gastan dinero en encontrar el mineral más raro y caro que puedan encontrar”. Sin duda, por muchos dólares que gasten, sienten cierta incomprensión por gran parte de la sociedad que no entiende su nuevo hobby: “Mucha gente no me entendía al principio, pensaban que era demasiado drástico. Pero ahora siento más apoyo”.

Los cristales y el poder de la sugestión

Aunque los cristales se han utilizado a lo largo de la historia no solo como elemento decorativo sino también por sus capacidades curativas, todavía ninguna investigación científica ha dado crédito a estas propiedades. Un estudio de 1997 realizado por el profesor Chirstopher C. French, jefe de la Unidad de Investigación de Psicología Anomalística de la Universidad de Londres, concluyó que las sensaciones que la gente dice tener cuando manipula estos cristales no son más que una demostración del poder de la sugestión. French advierte que nadie debería confiar en estas piedras para problemas médicos serios: “No hay forma de que puedan funcionar más allá del efecto placebo”.

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