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Las mujeres que pagan por tener sexo
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así son según un nuevo estudio

Las mujeres que pagan por tener sexo

En la actualidad, ellas disponen de un amplio espectro de servicios de sexuales de pago y cada vez los demandan más. Así son ellas y esto es lo que buscan

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Buscar simple compañía o sexo sin compromiso, internet y otras plataformas digitales se han convertido en el medio más rápido y efectivo para contratar a hombres a cambio de placer. Son los conocidos como gigolos, rentboys, jineteros o gogoboys, varones que encuentran en este tipo de alternativas formas de vender su cuerpo no solo a otros hombres, sino también a las mujeres. En la actualidad, ellas disponen de un amplio espectro de servicios de sexuales de pago y cada vez los demandan más. O al menos eso dicen los datos del nuevo estudio del Centro de Investigaciones del Crimen y la Justicia de la Universidad de Tecnología de Queensland (Australia).

En concreto, la investigación revela que la cantidad de mujeres profesionales que buscan sexo se ha triplicado en cinco años, y pagan de media por una hora 170 euros. Otras tantas están más que dispuestas a pagar miles de euros si el acompañante permanece durante todo el fin de semana con ellas.

En el ranking de oferta de escorts masculinos a nivel mundial, España se encuentra en el quinto puesto, con 2.357 hombres. El primer puesto es el de México (14.531), seguido de Brasil (6.892), Estados Unidos (3.481) y Reino Unido (2.926).


¿Cómo son estas mujeres?

Por lo general, la prostitución masculina suele estar directamente relacionada con mujeres con un alto poder adquisitivo. Su consumo –mucho más habitual en Occidente– está asociado al lujo y conlleva el desembolso de grandes cantidades económicas. Están dispuestas a pagar por un producto de calidad por lo que no se cortan en exigir determinadas características y, sobre todo, discreción en la contratación de sus servicios.

El profesor John Scott, autor del estudio, asegura que aunque la mayoría de las escorts buscan clientes masculinos, la encuesta sugiere que existe un mercado emergente muy significativo para las mujeres que pagan los servicios sexuales de ellos.

En la actualidad ellas disponen de un amplio espectro de servicios de sexuales de pago y cada vez los demandan más

Los investigadores dijeron que la mayoría de las mujeres que compran sexo son profesionales de entre 30 y 40 años que desean una experiencia placentera garantizada, y pagar se lo asegura. Algunas afirmaron estar "demasiado ocupadas" para las relaciones románticas, ya que están más centradas en el trabajo en lugar que en sus vidas amorosas.

Otras admitieron haber pagado por sexo a pesar de tener pareja, mientras que hubo algunas que aseguraron querer más que sexo (tomar una copa de vino o comer algo antes de pasar a la cama).

También pueden estar buscando una conexión emocional. "Aunque más del 57% de los sitios web solo atendían a clientes masculinos, el 11% era específicamente para clientes femeninas. Como era de esperar, encontramos que el doble de acompañantes masculinos solo tenían clientes hombres (72.106) frente a los 32.948 acompañantes para mujeres o parejas", afirma Scott en referencia a los datos recogidos en el blog 'About Male Escorts' y que serán publicados como un capítulo del libro en 'Male Sex Work and Society (Volumen II)', que se publicará el próximo año.

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Llama la atención que haya oferta y demanda de escorts masculinos en países tradicionales y conservadores. "Malasia tiene 88 acompañantes en sus nueve sitios web, y 41 de ellos ofrecen a mujeres y parejas. Y en los Emiratos Árabes Unidos hay 124 (de 337) acompañantes para mujeres o parejas".

El precio promedio a nivel mundial es de 170-200 euros por hora.

No tienen tiempo para romances

Otra investigación al respecto llevada a cabo entre las universidades de Lancaster y la Metropolitan de Manchester mostró que el número de acompañantes masculinos en Reino Unido ha aumentado casi un tercio desde el año 2010.

“Los encuentros casuales o los romances pueden ser complicados; contratar un escort ofrece control, la oportunidad para experimentar sexualmente y la exploración de fantasías sin el miedo de ser juzgado por el compañero”, señala Clarissa Sebag-Montefiore en este artículo publicado en 'Aeon'.

Altura, complexión, edad, origen e incluso aficiones o especialidades sexuales son rasgos que ellas averiguan antes de solicitar servicios de un escort

De hecho, este tipo de servicios se encuentran en portales y webs especializadas o en anuncios específicos. A diferencia de los hombres que contratan prostitutas, las mujeres no acuden a clubes en busca de sus acompañantes sino que eligen desde la intimidad con quiénes quieren encontrarse antes de salir en busca de un acompañante.

Altura, complexión, edad, origen e incluso aficiones o especialidades sexuales son algunos de los rasgos que ellas pueden averiguar antes de solicitar los servicios de un escort. Algo así como buscar al príncipe azul –aunque sea para unas horas o días– a la carta. “El proceso de selección es algo diferente al masculino”, explica Sebag-Montefiore: “Tiene más que ver con la posibilidad de elección del hombre ideal que la mera satisfacción de los deseos”. De ahí que sus servicios sean mucho más caros y que los procesos de selección para entrar en este sector también sean mucho más duros para ellos.

Buscar simple compañía o sexo sin compromiso, internet y otras plataformas digitales se han convertido en el medio más rápido y efectivo para contratar a hombres a cambio de placer. Son los conocidos como gigolos, rentboys, jineteros o gogoboys, varones que encuentran en este tipo de alternativas formas de vender su cuerpo no solo a otros hombres, sino también a las mujeres. En la actualidad, ellas disponen de un amplio espectro de servicios de sexuales de pago y cada vez los demandan más. O al menos eso dicen los datos del nuevo estudio del Centro de Investigaciones del Crimen y la Justicia de la Universidad de Tecnología de Queensland (Australia).

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