PROS Y CONTRAS

El truco para conseguir que tu maleta salga la primera en la cinta del aeropuerto

La picaresca también llega a las alturas. Aquí te damos unos cuantos consejos para tener que esperar menos que el resto a tu equipaje sin gastarte dinero

Foto: Una verdad oculta. (iStock)
Una verdad oculta. (iStock)

Todos hemos experimentado ese subidón que nos dispara hasta las estrellas, ese sentimiento indescriptible de plenitud y alivio, esa sensación de que nada nos puede hacer daño. No nos referimos a los efectos de ninguna droga, al éxtasis sexual o a que nos toque la lotería, sino a lo que experimentamos cuando vemos que nuestra maleta asoma por el túnel y cae, abruptamente, sobre la cinta del aeropuerto. Por fin, tras unos inacabables segundos (¡minutos!) de espera, es nuestra, y por fin podemos abandonar el edificio.

Por lo general, apenas hay una diferencia de minutos entre la aparición de la primera y la última maleta, pero la ansiedad que provoca el goteo de valijas nos lleva a buscar como sea que la nuestra sea una de las primeras. Hay, por eso, un puñado de trucos que circulan por la red para conseguirlo. El más célebre quizá sea el del trabajador de un aeropuerto estadounidense llamado Thomas Lo Sciuto, que desvela una estrategia que probablemente se le habrá ocurrido a cualquiera con un poco de sentido común y que puede resumirse en que los últimos serán los primeros.

Si somos de los primeros en llegar al mostrador, los operarios cargarán antes nuestro equipaje y terminará al fondo de la bodega


La lógica es la siguiente: ya que las maletas se van introduciendo en la bodega del avión a medida que van llegando a este, cuanto más tarde facturemos nuestra maleta, mejor, porque más posibilidades tendrá de que se encuentre cerca de la puerta y, por lo tanto, de que sea de las primeras en cogerse al aterrizar el avión. Y viceversa: si somos de los primeros en llegar al mostrador, los operarios cargarán antes nuestro equipaje y terminará al fondo de la bodega. Es algo que quizá hayamos sospechado cuando observamos cómo los trabajadores cargan las maletas en los carros desde la ventana de la sala de espera, y que tiene cierta lógica.

No es la única estratagema del trabajador, sino que también propone la alternativa de meterla a través del control de seguridad, sin facturar… y esperar que lo hagan en la puerta de embarque cuando vean que no cabe. “La contrapartida de este método es que no podrás llevar líquidos o cualquier otro producto que no puedan meterse en una maleta de mano, ya que tendrás que pasarla por el control”, recuerda Lo Sciuto. Además, algunas líneas están introduciendo multas para aquellos que lleguen a la puerta del embarque con una maleta demasiado grande. Y, añadimos nosotros, quizá sea una buena forma de hacerte ganar tiempo, pero también de hacer perdérselo a los demás.

¿Alguna alternativa?

No todo el mundo parece tan convencido de esta versión. En 'Smarter Travel', Christine Sarkis recuerda que no siempre tiene por qué ser así. Al hablar con un trabajador de Delta Air Lines, descubrió que la distribución de las maletas en la bodega de sus aviones no se realiza por orden de llegada, sino según su peso. Al menos en esa compañía, estas se ordenan por tamaño y peso en un dispositivo de almacenamiento y luego se introducen dentro del avión atendiendo a este criterio.

Podemos pedir a los asistentes de vuelo que peguen un pegatina de “frágil” en nuestra maleta. Así, la meterán al final… o al principio


Así pues, parece ser que el truco funciona solo en determinadas circunstancias. Depende, por lo tanto, de la aerolínea; o, mejor dicho, del modelo de avión. La periodista recuerda que los aviones de fuselaje estrecho, que tan solo tienen un pasillo central, siguen introduciendo las maletas por orden. Sin embargo, los de fuselaje ancho, con doble pasillo, lo suelen hacer según su peso. La buena noticia es que la mayoría de aviones que circulan por España y Europa son de la primera clase, como ocurre con el Airbus A320 o el Boeing 737, por lo que seguimos poder utilizando el truco de la facturación tardía (siempre y cuando no se nos vaya de las manos y nos quedemos en tierra por la misma razón).

Hay otro truco bastante popular, que es pedir a los asistentes de vuelo que se encuentran en el mostrador de facturación que peguen una etiqueta de “frágil” a nuestras maletas. La mayoría de ese equipaje suele meterse al final, y nunca comprobarán si es quebradizo de verdad o si simplemente nos estamos echando un órdago. Aunque cuidado: es posible que sea al revés y salgan las últimas.

La ciencia de echarle morro. (iStock)
La ciencia de echarle morro. (iStock)

Solo hay una posibilidad de garantizar al 99% (nunca hay nada seguro en esta vida) que vamos a recibir antes nuestra maleta, y es adquirir uno de los billetes que nos dan derecho a ello, generalmente 'business'. Aún son pocas las compañías que lo hacen, pero es probable que el futuro pase por ello: cada vez resulta más evidente que el negocio de las aerolíneas pasará por cobrar por todas y cada una de las ventajas de las que puede disfrutar el viajero.

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