¿MERECE LA PENA?

Cuanto más cobran, más deprimidos están: el lado oscuro del éxito

Una nueva investigación ha identificado una "paradoja del estatus y la salud" entre los abogados de los mejores bufetes privados: cuanto mayor es su sueldo, peor lo pasan

Foto: Llegar tan lejos para esto... (iStock)
Llegar tan lejos para esto... (iStock)

En casi todas las investigaciones realizadas sobre el bienestar psicológico en distintos sectores laborales hay una constante que suele repetirse: cobrar un sueldo mayor influye de manera positiva en el bienestar del trabajador. ¿En todos? No, en todos no, como acaba de poner de manifiesto por primera vez una reciente investigación publicada en el 'Journal of Health and Social Behaviour'. Esta señala que los abogados que perciben una mayor cantidad de dinero tienen una mayor posibilidad de experimentar problemas mentales.

Este hallazgo contradice la supuesta lógica convencional, por la cual, un sueldo mayor proporciona más posibilidades de consumo o seguridad financiera y, con ellos, una seguridad psicológica que no sienten quienes perciben mucho menos dinero; en definitiva, siempre sería mejor cobrar más que menos. Lo que desvela este estudio es algo que también sabemos bien, pero que no siempre se pone de manifiesto en las investigaciones sobre el mercado laboral: que todo sueldo elevado está relacionado con un puesto de responsabilidad y, con él, mayores exigencias y un estrés superior.

El problema no está en los comportamientos individuales. Su origen se encuentra en cómo el trabajo se organiza desde arriba


Como ha asegurado a 'The Globe and Mail' el principal responsable del estudio, Jonathan Koltai, de la Universidad de Toronto, “en la mayor parte de la población, a los que les va bien en cuestión de ingresos les suele ir bien también en lo que respecta a la salud mental”. Con una salvedad: “Si te fijas en este subgrupo de abogados, el patrón es al revés”. La razón que se oculta detrás de esta paradoja es que ellos son “los que están más expuestos al estrés”. Algo que ocurre en otros sectores, pero que quizá sea más evidente en el del derecho.

En España hay 150.000 abogados, muchos de los cuales han lamentado durante los últimos años que la brecha salarial entre los que más y menos cobran haya aumentado sensiblemente desde la crisis. El 'burnout' en el sector es cada vez más frecuente hasta el punto de identificarse casi como “una parte necesaria de sus vidas”. Como explicaba un abogado de Wolf Management Consultants, “trabajamos en un ambiente con mucha presión, conflictivo y que va a toda velocidad. Trabajar muchas horas es una marca del éxito, incluso una medalla de honor. ¿Un abogado sin estrés? No he conocido a ninguno”.

Un círculo vicioso

Ese es uno de los temas en los que incide el estudio canadiense, que ha descubierto esta situación entre los profesionales estadounidenses, pero no entre los canadienses: cómo el estrés se convierte en una señal de estatus. “Probablemente no sea suficiente con decirle a la gente que debería meditar o hacer más yoga”, ha explicado Koltai a 'Canadian Lawyer'. “El problema aquí no está en los comportamientos individuales. Su origen se encuentra en la forma en la que el trabajo se organiza desde arriba hacia abajo, en el clima organizacional que requiere o, por lo menos, glorifica trabajar durante muchas horas de forma extrema y en los ambientes que dan muy poco margen a los trabajadores para equilibrar sus responsabilidades en distintos aspectos vitales”.

La mayoría de los que encajaban en este perfil trabajaban en el sector privado; en el sector público cobran menos, pero tienen mayor bienestar

En definitiva, se trata de un problema de estructura laboral, que obliga a los empleados y directivos a participar de ese estrés si de verdad quieren ascender en la empresa. La mayoría de los consultados que encajaban en este perfil trabajaban en el sector privado; por el contrario, sus compañeros de la empresa pública tenían menos problemas, a pesar de que se les suele pagar menos dinero por el mismo trabajo. Según los resultados obtenidos, cuanto más grande es la firma y mejor pagado esté el puesto, más probable es que un abogado muestre síntomas de depresión. La hoguera de las vanidades quema a los más ambiciosos.

Koltain ha dado el nombre de “paradoja del estatus y la salud” ('status-health-paradox') a esta situación, en la que cobrar más, trabajar en una firma más prestigiosa o haber estudiado en una universidad de élite son elementos relacionados con una menor satisfacción laboral y el deseo de querer abandonar en el corto plazo el puesto de trabajo. Algo que no ocurría con los compañeros que, en principio y por razones económicas, salen peor parados en la comparación. Pero que, por ello mismo, así como por otros factores (derechos laborales en el sector público), son los que presentan mayores niveles de satisfacción y más facilidades para conciliar la vida laboral con la personal.

La noche oscura del bufete. (iStock)
La noche oscura del bufete. (iStock)

La ironía aquí son tus ingresos”, recuerda el sociólogo. Como sugiere en la investigación, por lo general el “subidón de estatus” está asociado con una mayor felicidad. En estos casos –y probablemente en otros sectores que presenten altos niveles de estrés, exigencia y competitividad– se producía todo lo contrario, un descenso del nivel de bienestar del trabajador. El estudio permite refrendar dos hipótesis: por una parte, que conseguir un estatus mayor no siempre mejora el bienestar de manera uniforme; y que los efectos en la salud de la adquisición de determinado estatus depende, ante todo, del nuevo rol que se adopte y de las circunstancias que le rodeen. En definitiva, no toda subida en el ascensor social merece la pena, al menos en términos de salud mental.

Alma, Corazón, Vida

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