las ventajas de no ser perfecto

Los 5 malos hábitos que demuestran que eres más inteligente que la gente que te rodea

Aunque nos hagan la vida más complicada, nos definen y en ocasiones también pueden ser signo de inteligencia o creatividad.

Foto: No hace falta estar tan pendiente del tiempo, puedes relajarte. (iStock)
No hace falta estar tan pendiente del tiempo, puedes relajarte. (iStock)

Todos tenemos claro qué es un mal hábito. Nos los han repetido desde la más tierna infancia. No hagas esto, procura evitar esto otro y, por favor, ni se te ocurra insistir con aquello. Lo sabemos, son perjudiciales, nos hacen la vida más complicada, pero aun así seguimos cayendo en las mismas costumbres. En ocasiones, forman parte de nuestra identidad, nos definen, y en pequeñas dosis pueden compaginarse con un estilo de vida saludable. Es más, también pueden ser signo de inteligencia o creatividad.

Dejarlo todo para más tarde

Hay pocas cosas que tengan tan mala prensa como aplazar tareas pendientes y, admitámoslo, si estás leyendo esto es que probablemente estés procrastinando. Por mucho que nos guste, siempre nos deja con esa sensación incómoda, quizá ansiedad, por no haber aprovechado el tiempo. Alrededor de un 20% de los adultos asegura ser unos procrastinadores crónicos. Y tan solo podemos imaginarnos el porcentaje real si todos hubiesen empezado y terminado el cuestionario. Es lo que tiene el vicio.

Foto: iStock.
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No obstante, Adam Grant, profesor de la Escuela de negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania, es quizá su mayor valedor, pues argumenta que no solo deberíamos asociarlo con la pereza, sino también con la búsqueda del momento adecuado. En otras palabras, la procrastinación te da la oportunidad de desarrollar las ideas y, de esta forma, puede impulsar nuestra creatividad. Además, Grant pone un ejemplo con el que muchos dicen sentirse inspirados: “Siempre que Steve Jobs posponía cosas y hablaba de posibilidades era un tiempo bien empleado que le ayudaba a que surgieran ideas más originales, en lugar de sumergirse directamente en lo familiar, lo obvio y lo convencional”.

Ser impuntual siempre

Foto: iStock.
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Es cierto que los tardones por naturaleza lo llevan crudo. Ser impuntual a buen seguro interfiere con las relaciones personales y profesionales de cualquiera. O, peor todavía, te hace parecer irrespetuoso. Con todo, la consultora estadounidense Diana Delonzor escribe en su libro 'Never be late again' que la tardanza también tiene sus beneficios: “Mucha gente tiende a ser a la vez optimista y poco realista, y esto afecta a su percepción del tiempo. Realmente creen que pueden salir a correr, recoger su ropa de la tintorería, hacer la compra y dejar a los niños en el colegio en una hora”. En otras palabras, las personas impuntuales esperan lo mejor, lo que puede ser un arma de doble filo en el día a día.

Protestar por todo

Nadie quiere ser el típico cascarrabias que se queja y protesta sin parar de sus compañeros de trabajo, el mal tiempo o el camarero remolón. Sin embargo, una investigación publicada en 2014 en el 'Journal of Social Psychology' concluyó que aquellos que se quejan con la esperanza de lograr un resultado determinado tienden a ser más felices que aquellos que simplemente lo hacen por desahogarse.

Estar siempre conectados nos hace rendir peor y, en cambio, dejar que tu mente descanse facilita nuestra creatividad y planificación

Por tanto, no solo hay una forma correcta de quejarse, sino que además puede ser beneficiosa para nuestro bienestar. “Es parte de la naturaleza de la queja. Se trata de tomar la mejor elección, saber cuándo protestar y a quién”, asegura en el estudio Robin Kowalski, profesora de Psicología en la Universidad Clemson.

Tu mesa, una leonera

Foto: iStock.
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¿Cómo es tu mesa de trabajo? Quizá esté llena de montañas interminables de papel, tazas de café, libros, sobres, post-its y plantas secas. Si es tu caso, no te alarmes, pues lejos de ser la situación ideal, el desorden también tiene sus ventajas. Un estudio reciente de la Universidad de Minnesota demuestra que en ocasiones puede ser más productivo que la precisión y la armonía. En concreto, los participantes del estudio más desordenados despuntaban en la creatividad de sus ideas. Asimismo, otras investigaciones aseguran que la desorganización hace que las personas estén más enfocadas hacia otros objetivos. Es decir, tu motivación está en otra parte y eso podría hacerte aún más productivo.

La cabeza por las nubes

Foto: iStock.
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Otro de los supuestos malos hábitos que interfieren en nuestro rendimiento laboral es soñar despiertos. Ahora que vivimos en un mundo en el que la tecnología permite que estemos trabajando prácticamente 24 horas al día, quizás este sea el mayor de sus obstáculos. O, al menos, eso pensamos. Un reciente estudio publicado en 'Psychological Science' apunta a que estar siempre conectados nos hace rendir peor y que, en efecto, dejar tu mente vagar facilita la creatividad, planificación y la postergación de los deseos inmediatos en favor de recompensas futuras. Por ejemplo, dejar descansar a tu cabeza mientras trabajas en algo exigente puede ayudarte a encontrar la solución necesaria cuando vuelvas al tajo.

Alma, Corazón, Vida

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