El peligro del lavabo público: cómo puedes evitar infecciones
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El peligro del lavabo público: cómo puedes evitar infecciones

Aunque es bastante improbable que contraigas un virus en una taza donde han pasado miles de personas antes que tú, más vale prevenir que curar. Atento a estos consejos básicos

placeholder Foto: Intenta tocar lo menos posible. (iStock)
Intenta tocar lo menos posible. (iStock)

Hacer nuestras necesidades no es una opción, y en ocasiones no nos queda más remedio que hacerlo en un servicio público, bien porque estamos fuera de casa o porque no vemos muy claro bajarnos los pantalones detrás de un seto.

Con gran valentía, nos metemos en el cubículo. Intentamos no inhalar demasiado para evitar una embolia y tratamos de tocar lo menos posible de ese lugar habilitado para hacer aguas menores y/o mayores. Lamentablemente, es imposible no pensar en cuántas personas se han sentado en el mismo inodoro que tenemos delante, de cuántas se han "olvidado" lavarse las manos o han decidido dejar un recuerdo en el váter de su paso por ahí.

Hay ciertas bacterias y virus cuya presencia es más habitual en los baños públicos, pues son trasmitidas a través de las heces

Todo ello hace que nos estremezcamos, porque además de antihigiénico no paramos de pensar que podríamos contraer más de una enfermedad en un baño público. Antes de entrar en pánico, hemos de decirte que es altamente improbable que esto último suceda, ya que los gérmenes deberían transferirse directamente del asiento del inodoro a tu tracto genital o a través de una herida abierta.

Las bacterias y virus que podemos contraer en un baño público son similares a las que podemos encontrar en cualquier otro lado, y su contagio es similar. Hay que tener en cuenta que la piel es una barrera efectiva contra los gérmenes, y nadie se dedica a besar la taza del váter. Los patógenos suelen contagiarse a través de las heridas, la boca, la nariz o los ojos, por eso es mucho más importante lavarse bien las manos y tener cuidado con lo que comemos, que preocuparse por posar nuestras nalgas sobre un inodoro cualquiera.

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Ahora bien, hay ciertas bacterias y virus cuya presencia es más habitual en los baños públicos, pues son trasmitidas a través de las heces, y son fáciles de contraer si no tienes la costumbre de lavarte las manos. Así pues, la posibilidad está ahí, por ello no está de más tomar medidas para evitarlo.

Unos consejos básicos

No puedes enfermar al sentarte en un inodoro público, pero cómo te comportes en el baño puede hacer que contraigas una infección. Siempre y cuando te acuerdes de lavarte las manos tu propio sistema inmune debería protegerte de cualquier virus presente en el baño. Si tienes la mala suerte de sentarte en un inodoro contaminado con gérmenes, es probable que acabes con alguna infección o enfermedad.

Los virus que podemos contraer en un baño público son similares a las que podemos encontrar en cualquier otro lado, y su contagio es similar

Para evitarlo, además de lavarte las manos, no debes ponerte de cuclillas sin llegar a tocar la parte trasera de la pantorrilla con el inodoro, pues así puedes contraer una infección de orina. "Al no vaciar la vejiga por completo, a ritmo lento porque no estás cómodo, estás exponiendo a tu cuerpo a bacterias potencialmente dañinas. Esto, a su vez, puede aumentar tus posibilidades de contraer una infección del tracto urinario", asegura la doctora Preethi Daniel a 'The Daily Mail', quien ofrece unos consejos básicos para sobrevivir a un baño público.

  • Asegúrate de lavarte bien las manos después de ir al baño.
  • Lleva contigo un desinfectante de manos antibacteriano de tamaño de viaje para una protección adicional.
  • Cubre el asiento del inodoro con papel higiénico o usa toallitas antibacterianas.
  • No toques nada: hay más gérmenes en el servicio en sí que en el inodoro.
  • Puedes apoyarte en el inodoro: no hay evidencia de que sea malo para la salud.
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"Puede parecer sentido común, pero esos son realmente los mejores consejos para mantener a raya los gérmenes", añade Daniel. A pesar de la creencia popilar, no hay evidencia médica que asegure que podemos contraer una enfermedad de transmisión sexual en uno de estos habitáculos.

De haberlo, tampoco debes utilizar un secador de manos, pues se ha demostrado que contienen miles de gérmenes. Los investigadores de la Universidad de Westminster aseguraron en su estudio que cada vez que se activa uno de estos aparatos, se esparcen por el aire 1.300 veces más virus que cuando utilizamos toallas de papel.

No debes ponerte de cuclillas sin llegar a tocar la parte trasera de la pantorrilla con el inodoro, pues puedes contraer una infección de orina

El estudio, publicado en la revista 'Journal of Applied Microbiology', ha demostrado que colocar un secador de manos en las proximidades de los lavabos “es como poner una bomba de propulsión viral en el cuarto de baño”. Y no solo porque no estén cayendo encima de las manos cuando accionamos la máquina y empieza a salir el aire caliente. Los científicos creen que el problema puede afectar a las personas que ni tan siquiera se acercan a estos aparatos. “Los virus pueden aguantar largos periodos de tiempo y son capaces de llegar a distancias mucho más lejanasal ser propulsados por el aire”, mucho más lejos de lo que imaginas.

Pues ya sabes: mantén una buena higiene y tu sistema inmunológico hará el resto. Así que tómate tu tiempo, relájate y haz lo tuyo.

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