Si quieres evitar un desastre

6 cosas que no deberías meter nunca en el microondas

Lleva décadas en nuestros hogares, pero ello no implica que todos sepamos utilizar este común electrodoméstico como se debe. Ten en cuenta estas precauciones

Foto: ¿Qué hay detrás de la puerta? (iStock)
¿Qué hay detrás de la puerta? (iStock)

Los manuales de los microondas suelen especificar que no se emplee el electrodoméstico para secar animales. Se atribuye este increíble aviso a una señora que habría utilizado el aparato para hacer lo propio con su mascota tras darle un baño, dejándola chamuscada. La mujer en cuestión habría demandado al fabricante ganando la querella.

Fuera de que la historia en cuestión sea o no una leyenda urbana, lo cierto es que la tecnología con la que funciona de este artilugio doméstico implica que muchos alimentos y materiales no sean aptos para cocinar con él.

El 1947 salió al mercado el primer horno comercial de microondas. 70 años después seguimos a veces usándolo mal sin darnos ni siquiera cuenta. Para que no cometas estos errores comunes, te explicamos las causas de fondo por las que no deberías introducir nunca estos seis elementos en uno de ellos.

Bandejas de poliestireno

Hoy en día es inevitable que nos las encontramos en todas partes: para envasar la fruta, la carne y el pescado que compramos en el supermercado, pero también para los platos de 'take away' y los productos más típicos de las cadenas de comida rápida.

Foto: iStock.
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Existen plásticos especiales que sí están adaptados al microondas, pero entre ellos no se encuentra, precisamente, el poliestireno. Si alguien ha realizado por error el experimento, habrá encontrado que apenas puesto en marcha el temporizador parecerá que el material comienza a derretirse, si bien no sea técnicamente el caso. El envoltorio comenzará a liberal productos químicos particularmente tóxicos, cosa que resultará dañina tanto para la comida que contiene como, por supuesto, para nuestra salud.

Huevos

Existe una receta particular que explica cómo preparar los huevos duros sirviéndote del microondas. Te aconsejamos que no la pruebes. La humedad que permanece en el interior de este alimento se acaba transformando en vapor durante el proceso y el huevo se convierte así en una olla a presión en miniatura que puede acabar explotando.

Cuando se cocina con el aparato vacío, no hay ningún elemento que absorba las ondas que emite, pudiendo no ser este capaz de aguantar la radiación


Lo más sorprendente es que esta reacción no tiene por qué suceder cuándo el alimento está dentro del electrodoméstico, sino que el estallido puede ocurrir tiempo después, cuando ya lo tenemos encima del plato.

Papel de aluminio

Las pequeñas piezas finas y puntiagudas de metal provocan que los campos de microondas fluyan a través de ellas calentándose. En el caso del papel de aluminio, las temperaturas alcanzadas pueden no ser soportadas por el material, pudiendo llegar a causar un pequeño incendio.

Foto: iStock.
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Si además la lámina se encuentra arrugada es probable que se formen chispas que al alcanzar otros productos introducidos en el horno pueden acabar ocasionando accidentes.

Nada

Es una escena típica en el ‘office’ del trabajo. Un empleado ha calentado su comida, pero la saca del electrodoméstico antes de que el temporizador llegue a cero. Cierra la puerta y ahí sigue el microondas girando: craso error.

Para evitar una catástrofe con las salsas se puede usar film transparente, aunque no todos son aptos

Cuando se cocina con el aparato vacío, no hay ningún elemento que absorba las ondas de radio que este emite, así que es el propio microondas el que las acaba recibiendo. El electrodoméstico puede no ser capaz de aguantar la radiación pudiendo autodestruirse o causando un fuego inesperado.

Pan

Semejante producto no va a estropear el aparato, pero los amantes de las pizzas saben bien por qué no es conveniente utilizarlo para calentar este tipo de alimentos. El microondas deja el pan reblandecido con un textura semejante a la de un chicle.

Foto: iStock.
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Existe, con todo, un truco que funciona. Basta introducir un vaso con un poco de agua junto con el trozo de pizza o el pan para que no se acabe resecando.

Salsas sin tapar

Estamos seguros de que has pasado por esta experiencia. Has preparado un suculento plato y solo te queda echarle la maravillosa salsa que preparaste justo el día anterior. La colocas en el microondas, y cuando vuelves, llega la sorpresa: todo el producto se encuentra esparcido por las paredes del horno, como si una catástrofe hubiera tenido lugar. La solución pasa por algo tan sencillo como utilizar film transparente, aunque, cuidado, no todos están preparados para este uso, debe estar marcado específicamente en la caja para este fin.

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