"Conquista tu destino": la durísima historia de Terry Gobanga (y su final feliz)
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"Conquista tu destino": la durísima historia de Terry Gobanga (y su final feliz)

Cuando esta mujer no acudió al que debería haber sido el día más importante de su vida, nadie imaginaba que la habían secuestrado, forzado y abandonado en una cuneta

placeholder Foto: Terry Gobanga. (Instagram)
Terry Gobanga. (Instagram)

Cuando imaginamos la boda de nuestros sueños, pensamos que será el día más bonito y especial de nuestras vida. Vestido blanco con una larga cola para ellas o esmoquin para ellos, adornos florales, música en directo, barra libre hasta altas horas de la madrugada, restaurante adecuado...una larga lista de detalles que esperas sean perfectos. Así lo dispuso Terry Gobanga, entonces Terry Apudo, para su ceremonia, pero lo que le ocurrió nada tuvo que ver con felicidad: ese mismo día fue violada por varios individuos.

"Iba a ser un gran día como supongo que lo sería para cualquier novia. Soy pastora en una de las iglesias de Nairobi (Kenia) y estaba muy contenta porque había invitado a todos los miembros de la parroquia y a nuestros familiares a la Catedral de Todos los Santos. La noche anterior me di cuenta de que tenía ropa de mi prometido en casa, incluida su corbata, y como él no podía caminar hacia el altar sin ella, mi amiga me prometió que a primera hora de la mañana se la acercaría para que estuviera perfecto", explica a la 'BBC'.

Ministering at The Purpose Centre Church

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"Ella durmió en casa aquella noche y tras despertarnos la acompañé a la estación de autobuses para que le llevara la corbata. Camino a casa pasé en frente de un tipo que estaba sentado en el capó de un coche, cuando de repente me agarró por la espalda y me metió en el asiento trasero. Dentro había otros dos hombres y el coche se puso en marcha. Todo pasó en una décima de segundo: me metieron un pedazo de tela en la boca pero forcejeé y traté de gritar. Cuando logré apartarlos lo único que me salía decir era: "Es el día de mi boda". Fue entonces cuando recibí el primer golpe y la amenaza de que si no colaboraba, moriría", relata.

Secuestra y violada

Gobanga se resistió lo que pudo, pero los hombres se turnaron para violarla. En un descuido, cuando uno de ellos le quitó la mordaza de la boca, aprovechó y le mordió los genitales: "Gritó de dolor y, ante ello, me clavó un cuchillo en el costado". Fue entonces cuando abrieron la puerta y me lanzaron del coche en marcha. Terry se encontraba a kilómetros de casa, a las afueras de Nairobi sin poder ponerse en contacto con ningún familiar ni amigo desde hacía seis horas.

"Un niño me vio en el suelo, llamó a su abuela y rápidamente la gente llegó corriendo. Cuando la policía llegó me dio por muerta porque no encontraban mi pulso. Me envolvieron con una sábana y se dirigieron a la morgue, pero de camino me escucharon toser y se dieron cuenta de que aún estaba viva", explica.

Lo más importante es pasar ese duelo. Hay que seguir avanzando, arrastrándose si hace falta

Tras llegar al hospital desnuda, ensangrentada, en estado de 'shock' y con la cara hinchada por los duros golpes que recibió, algo que murmuró o que llamó la atención de la enfermera le hizo saber que era el día de su boda. Esta se dispuso a llamar a todas las iglesias para ver si en alguna faltaba una novia, con tanta suerte que la primera a la que llamó fue la de Todos los Santos: "-¿Les falta una novia?, -Sí, a las diez de la mañana había una ceremonia programada y no apareció".

"Al ver que no llegué al enlace mis padres entraron en pánico y se pusieron a buscar como locos. La gente les preguntaba si quizá había cambiado de opinión y me había fugado, pero ellos sabían que no soy así", comenta Terry. Cuando se enteraron de que estaba allí, toda la familia, incluido Harry, su prometido acudió al hospital. La noticia había volado y tuvieron que trasladarla a otro hospital por el inmenso número de periodistas que allí se encontraban.

Ministering at Nairobi Gospel Centre Utawala... God did not bring you this far to leave you alone.

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Tras darle la píldora del día después y ponerle fármacos antirretrovirales para la protección de VIH, los médicos tenían una terrible noticia que darle: la herida de la puñalada era muy profunda y le había destrozado el útero, jamás se podría quedar embarazada. Ella estaba rota de dolor sin creer todo lo que había pasado. "Harry quería casarse conmigo pero no podía sacarme a esos hombres de la cabeza. El quería cuidarme pero tuve que pedir perdón porque sentí que le había decepcionado. Había gente que decía que era mi culpa por haber salido de casa aquella mañana. Fue muy doloroso, pero toda mi familia me apoyó", asegura.

La policía no pudo identificar a los violadores. Terry acudió a una rueda de reconocimiento pero no logró encontrar a ninguno. Cada vez que ella tenía que repetir el procedimiento su sufrimiento aumentaba y sentía que cuando ya había avanzado diez pasos, también retrocedía veinte: "Al final fui a la comisaría y les dije: 'Esto se acabó, lo dejo aquí'.

Se turnaron para violarla y en un descuido, aprovechó y le mordió los genitales: "Gritó de dolor y, ante ello, me clavó un cuchillo en el costado"

A los tres meses de la violación la prueba del VIH dio positivo, aunque había que esperar otros tres para confirmarlo. A pesar de ello, comenzaron a planear la boda de nuevo. "Un día me llamó una periodista que había leído mi historia y como ella había vivido de cerca una situación parecida, accedí a quedar con ella. Junto con sus amigas decidieron regalarme la boda por lo que al final escogí un pastel diferente, un vestido más bonito y en 2005 acabé casándome y yendo de luna de miel".

Las tragedias nunca vienen solas

Tras un mes de tranquilidad, una noche de frío la pareja puso una estufa de carbón. Harry se sentía mareado y ambos decidieron ir a la cama y taparse con mantas. "Él se sentía sin fuerzas y curiosamente yo empecé a marearme, así que algo no iba bien. Los dos perdimos el conocimiento durante un rato, pero yo logré levantarme y arrastrarme hasta el teléfono. Llamé a mi vecina, vomité y me desmayé. Cuando desperté estaba en el hospital y Harry había muerto. No me lo podía creer", relata Terry.

Doing life with my ONE @tonnygobanga

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Maldita

En su barrio, la gente pensaba que Terry estaba maldita y que tenía "mal de ojo". "Hasta yo misma me lo creí. Apenas hacía un mes que había estado allí, vestida de blanco, con Harry en frente, mirándome, tan guapo con aquel traje. Y ahora yo iba de negro y él en un ataúd. Aquello me hundió pero la autopsia esclareció que el dióxido de carbono de la estufa fue lo que causó la muerte de mi marido. Tuve una crisis enorme, depresión y tiré al menos un año de mi vida por la borda".

Pero no todo estaba perdido. Terry recibía casi todos los días la visita de Tonny, un hombre que le animaba a hablar del que fue su marido y a recordar los buenos momentos con él. Poco a poco se fueron enamorando y él le propuso matrimonio: "Le advertí sobre mi historia sobre todo que no podía tener hijos y aún así quiso casarse conmigo. Sus padres se opusieron al enlace porque también creían en mi maldición, pero con el tiempo me conocieron y ahora me adoran".

Tras la boda, a la que acudieron unas 800 personas como espectadores, Terry acudió al médico porque se sentía bastante indispuesta y para su sorpresa, estaba embarazada. Ahora tienen dos niñas, Tehille y Towdah, que son la luz de su vida y además ha escrito un libro sobre su experiencia: 'Saliendo de la oscuridad', con el que pretende dar esperanza a la gente y hacer ver que se puede resurgir de las cenizas.

A family is like a circle, the connection never ends O'Neil...

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Junto con Tonny han fundado la organización Kara Olmurani en la que ayudan a otras supervivientes de violaciones, ya que no les gusta la palabra víctimas. Están tratando de poner en marcha una casa de acogida a la que ellas puedan acudir para recuperarse antes de volver a enfrentarse al mundo. "Perdoné a mis atacantes, no fue fácil, pero era injusto para mí seguir enfadada con gente a la que probablemente no le importaba lo que me habían hecho. Lo más importante es pasar ese duelo. Hay que seguir avanzando, arrastrándose si hace falta. Avanza con fuerza hacia tu destino, debes conquistarlo", concluye.

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