“ES SOLO UNA VAGINA”

“Le ocurre a las mujeres todo el rato”: una actriz contra las fotos por debajo de la falda

Una de las protagonistas de 'La batalla de los sexos' recibió, después del preestreno de la película, unas fotografías que mostraban sus partes íntimas. Esta fue la respuesta que dio

Foto: Natalie Morales, durante la presentación de la película. (Reuters/Mark Blinch)
Natalie Morales, durante la presentación de la película. (Reuters/Mark Blinch)

El pasado fin de semana, la actriz Natalie Morales acudió al preestreno de 'La batalla de los sexos', la película de Jonathan Dayton y Valerie Faris que narra la intrahistoria del partido que enfrentó a Bobby Riggs (Steve Carell) y a Bille Jean King (Emma Stone) en 1973. Era una ocasión especial, un sueño que por fin iba a cumplir, ya que su interpretación le ha granjeado críticas muy positivas en medios como 'Vanity Fair' o 'Elle'. Sin embargo, el preestreno está ahora en boca de todos por una razón mucho más triste.

Como explicó la propia actriz en Twitter, un fotógrafo aprovechó su paso por la alfombra para hacer algo mucho más común de lo que pensamos: bajar la cámara, elevar el tiro hasta el contrapicado e intentar fotografiar los genitales de la celebridad. Esta vez, parece que con relativo éxito. La actriz enfureció no solo por el hecho de haber visto violada su intimidad, sino por que el fotógrafo lo definiese como un accidente: “Alguien me ha mandado lo que considera un 'fallo de vestuario' en la premiere del pasado fin de semana de 'La batalla de los sexos', que había sido uno de los momentos más felices de mi vida hasta el momento”.

Hay un pacto implícito de que voy a promocionar mi película, y tú a hacer fotos de mi cara y cuerpo, cubierto por lo que yo quiera

“Son fotografías que han tomado A PROPÓSITO bajo mi falda PARA CONSEGUIR UNA IMAGEN de mi vagina”, proseguía, cada vez más enfadada. “Son fotógrafos que van a las alfombras rojas para hacer fotos de mujeres y… ¿avergonzarlas? ¿Porque tienen un cuerpo debajo de la ropa? Así que ¿vienes a un evento al que he esperado toda mi vida, del que estoy súper orgullosa, para intentar sacar partido de mi cuerpo? ¿Para tu provecho? No estaría bien hacerlo en ningún contexto, pero ya sabes que es una alfombra roja y estoy ahí para ti. Hay un pacto implícito de que voy a promocionar mi película, y tú a hacer fotos que venderás. Fotos para las que estoy posando, que he aceptado. Fotos de mi cara y cuerpo, cubierto por lo que yo quiera. No posé para que bajases la cámara”.

Qué trabajo más horrible y desagradable tienes” era la frase con la concluía su hilo de tuits. No es un caso aislado. Como la propia actriz ha recordado posteriormente, la mayor parte de instantáneas semejantes, en las que se entrevén los genitales de alguna celebridad que se está bajando de un automóvil, no tienen nada de accidentales. Los fotógrafos buscan conscientemente el ángulo desde el que pueden obtener estas imágenes de “fallos de vestuario”, porque saben que podrán sacar mucho más dinero por ellas.

¿Dónde está el límite?

Después de su primera respuesta, Morales publicó un texto adicional para aquellos que le pedían que desarrollase un poco más sus comentarios. “Cuando recibí las fotos, mi primera intención fue ignorarlas y pasar a otra cosa”, explicaba. “Pero me di cuenta de que esto le debe ocurrir a las mujeres todo el rato, así que esta vez no voy a dejar que se pase por alto. No voy a dejar que este fotógrafo o la gente que compra estas fotos sigan pensando que está bien, porque no lo está”. ¿Lo habrían hecho si se tratase de su mujer, madre, hermana o hija? Morales lo tiene claro: no.

Reducimos a las mujeres a ser una suma de sus partes, para que se sientan al mismo tiempo sexualizadas y avergonzadas

Los fotógrafos son el primer problema, pero no el único. Lo son también el medio que adquirió las instantáneas “para ganar dinero dejándome en ridículo”, como indica la actriz; o los lectores que buscan en internet dichas imágenes. “No es un problema con los famosos”, recuerda Morales. “Es un problema de cómo degradamos a las mujeres y las reducimos a ser una suma de sus partes, para que se sientan al mismo tiempo sexualizadas y avergonzadas”. Hace apenas un mes que Gina Martin denunció que otro asistente a un festival londinense hizo lo propio. Las autoridades no pudieron hacer nada: ya que llevaba ropa interior, no podía considerarse explícita.

“Para que conste, estaba llevando ropa interior”, concluía la actriz en su alegato. “No puedes ver nada. Pero si pudieses, no me daría vergüenza. Es una vagina. Todos hemos salido de una. No es nada de lo que sentirse mal. Pero no te pertenece a ti. Me pertenece a mí. Y no puedes tenerla a no ser que yo diga que puedes”. En España existen precedentes de hombres que han sido detenidos por realizar fotografías por debajo de las faldas de las mujeres, una buena disuasión para pensarlo dos veces antes de hacerlo. Aunque la moral debería ser suficiente.

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