Sofía Vergara, sus arrugas en la espalda y la necesidad de entender la sororidad
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"las mujeres somos educadas para competir"

Sofía Vergara, sus arrugas en la espalda y la necesidad de entender la sororidad

En plena noche de entrega de los Premios Emmy 2017, Sofía Vergara hacía patente, voluntaria o involuntariamente, la necesidad de comprender un concepto que tanta relevancia

Foto: Sofá Vergara, en la entrega de los Emmy de 2017 (Reuters)
Sofá Vergara, en la entrega de los Emmy de 2017 (Reuters)

En plena noche de entrega de los Premios Emmy 2017, Sofía Vergara hacía patente, voluntaria o involuntariamente, la necesidad de comprender un concepto que tanta relevancia ha tomado en los últimos tiempos, como es el de sororidad. Esa noche, la actriz de 'Modern Family', emocionada, compartía en su cuenta oficial de la red social Instagram varias imágenes de sus modelos durante la gala, acompañado de su hijo. En una de ellas, una usuaria escribía este comentario: "Un poco flácida la piel en la espalda y el vestido que no ayuda".

Muy coherente, la actriz respondió con tan sólo seis palabras: "Sí. Se llama tener 45 años". La actitud de Sofía Vergara ha sido aplaudida en todo el mundo, y también en la misma red, donde decenas de seguidores y seguidoras aclamaron la belleza de la actriz, no sólo la exterior, sino la de su persona. Esta situación es común no sólo entre 'celebrities', sino entre mujeres de cualquier lugar y condición. Compañeras de clase que se miran con desconfianza, sin conocerse, por la ropa que han decidido ponerse el primer día de escuela, mujeres que conocen a compañeras de trabajo de sus parejas... en todos los ambientes está patente esta clara ausencia de sororidad.

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Este concepto, que apela a la unión entre mujeres, no es nuevo, pero sí su uso. Multitud de series y películas han comenzado a impulsar este sentimiento. ¿Pero qué significa? La RAE lo define como "agrupación que se forma por la amistad y reciprocidad entre mujeres que comparten el mismo ideal y trabajan por alcanzar un mismo objetivo". El término, procedente del latín —'soror', que significa hermana—, es el equivalente en el feminismo a la tradicional fraternidad entre hombres.

La sororidad es un término que se ha "posicionado desde el mundo feminista, a propósito de la desigualdad de género", explica a El Confidencial Ana María Gutiérrez Ibacache, profesora de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Central de Chile y magíster de Análisis Político de la Universidad Complutense de Madrid.

Las mujeres hemos sido educadas para competir entre nosotras: por el aspecto físico, por los hombres...

Gutiérrez Ibacache apela al uso de lo que considera la "mejor definición" del término, la de la antropóloga mexicana Marcela Lagarde, catedrática de la Universidad Nacional Autónoma de México y creadora de una Comisión Especial en el Congreso mexicano para investigar el asesinato de mujeres en Ciudad Juárez: "el apoyo mutuo de las mujeres para lograr el poderío de todos".

La importancia del uso de este término reside en la necesidad de cambiar la educación que se ha venido aplicando a las mujeres. "Es relevante porque apunta a la unión, al respeto y al amor entre las mujeres- Hemos visto que a lo largo de la historia, e incluso en la actualidad, que hemos sido educadas para competir entre nosotras: ya sea por el aspecto físico, por los hombres, por la forma de vestir, por lo que sea", explica esta docente universitaria, afincada temporalmente en Madrid, donde está cursando su Doctorado en Ciencias Políticas.

Foto: Hay chicas que no tienen amigas por haber sufrido en su infancia. (iStock)

"Esto podría parecer una coincidencia o algo que ocurre por la naturaleza femenina, sin embargo, es interesante porque analizado desde la perspectiva política, el famoso 'divide y vencerás' en la historia de las mujeres ha funcionado a la perfección desde el patriarcado", señala la chilena. "Como forma de dominación fue lo suficientemente inteligente como para dividirnos ante la amenaza de unión entre las mujeres", agrega. ¿Amenaza? ¿Qué amenaza puede ver un hombre en la unión entre mujeres? La profesora responde: "La amenaza latente a los privilegios que el hombre ha adquirido durante siglos por el simple hecho de ser hombres".

Progreso y presión sobre el Estado

Gutiérrez Ibacache, que da clases, entre otras temáticas, de Género en la Universidad Central de Chile, califica de "indispensable" esta sororidad en la lucha de las mujeres para "avanzar más rápido" y eliminar, por ejemplo, la baja representación institucional de las mujeres, la brecha salarial o las situaciones de violencia de género o acoso callejero.

"Se plantea desde la lucha en comunidad entre mujeres, pero sirve para presionar al Estado y a la clase política con el fin de lograr políticas públicas que den respuesta a las demandas de las mujeres", explica, a pesar de que sí señala que ha habido cierto avance, principalmente en el ámbito institucional, sobre todo desde los años ochenta y noventa, primero en Europa y en América Latina después.

Marcha feminista (EFE)
Marcha feminista (EFE)

"Se han generado unas condiciones de igualdad pero en la práctica se pueden cuestionar desde el punto de vista de la ciudadanía", lamenta. "Tenemos unas políticas públicas pero el ejercicio de la ciudadanía de las mujeres, pero aun así, seguimos siendo vistas como ciudadanas de segunda clase", señala, y es esta la principal razón de que haya que luchar unidas. "Podríamos obtener mejores resultados a la hora de las demandas que planteamos".

En este contexto, Gutiérrez Ibacache explica que esta sororidad trasladada al entorno masculino —la fraternidad— ha funcionado muy bien a lo largo de la historia. "Si nos vemos como hermanas y trabajamos en conjunto es más fácil que nuestras demandas tengan respuesta".

Sororidad y educación

Uno de los aspectos para desarrollar esta sororidad, indica Gutiérrez Ibacache, es la educación. "Va de la mano al 100%". "La educación comienza en la casa y la sororidad es relevante ya en la relación entre madre e hija", señala.

Foto: Exposición de juguetes en Madrid | Foto: EFE

Hasta hace no relativamente mucho tiempo, e incluso en la actualidad —aunque cada vez con menos frecuencia—, a las hijas se las educaba dentro de la casa para ser las que limpian, las que se encargan del cuidado de las personas. "Esto ha cambiado, no tanto, pero ya ha habido un cambio", indica.

Pero a esto se le debe sumar, añade, la educación en las escuelas, que debe ser "no sexista": "A los niños y a las niñas se les debe educar con las mismas competencias y no sólo con la máxima de que las niñas sólo sirven para carreras humanistas y no para carreras científicas o matemáticas", concluye.

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