"No es por vanidad": esta mujer cuenta el porqué de sus operaciones de cirugía
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"No es por vanidad": esta mujer cuenta el porqué de sus operaciones de cirugía

Esta sueca adicta a las operaciones se ha gastado más de medio millón de euros en cambiar su cuerpo. Te contamos por qué le encanta pasar por el bisturí

Foto: Pixee Fox. (Instagram)
Pixee Fox. (Instagram)

Pixee Fox tiene 27 años y está afincada en Carolina del Norte. Es una adicta a la cirugía estética, ha confesado que ha tenido más de 200 operaciones buscando parecerse a un dibujo animado. Lleva más de 570.000 euros gastados en este tipo de procedimientos incluyendo una reparación de la mandíbula, un cambio de color de retinas, cuatro aumentos de pecho, liposucciones, labioplastia y levantamiento de cejas. Su obsesión: lanzar su propia serie de cómics convirtiéndose en la protagonista de la lucha contra el crimen.

placeholder Montaje de Pixee Fox. (Instagram)
Montaje de Pixee Fox. (Instagram)

Pixee apareció en 'The Morning' del canal británico el pasado lunes para defender su manía por la cirugía afirmando que solía estar en contra de ella hasta que desarrolló esta pasión y decidió convertirse en una de las primeras personas en "perfeccionar" de este campo. "No hago esto por vanidad. Soy una pionera, estoy empujando a la industria de la belleza hacia delante". Además, explicó que sus razones para llegar a este extremo provenían de una visión que tuvo cuando era niña y que ahora quiere hacer realidad.

"Sabía desde el principio que quería hacerme muchas cosas. Está siendo un proceso largo para mí llegar hasta este punto", confesaba a los presentadores del programa. Hace siete días estuvo en Seúl para retocar su mandíbula porque se había roto y fue incapaz de comer o hablar durante una semana mientras se recuperaba.

La dismorfofobia es el miedo o rechazo exagerado hacia una parte del propio cuerpo hasta tal punto que te obsesiona cambiarlo constantemente

También explicó que había visitado India para cambiar el color de sus ojos a azul brillante, una cirugía extremadamente peligrosa que no está disponible en EEUU o Reino Unido. Este "dibujo" personificado acudió al programa con un corsé negro que comprimía su cintura y que actuaba como "caja torácica externa", confesando que quiere reducirla todavía más.

Fox tranquilizó a los presentadores que estaban preocupados por si ella se lo quitaba y la posibilidad de que le pasara algo. A pesar de los que los informes sugieren que su columna puede partirse, su salud no es un problema: "Podría quitármelo", asegura. Pero Pixee, que afirma que su familia está contenta con su apariencia, reveló que espera reducir su cintura para batir un record mundial, que actualmente se encuentra en 35 centímetros: "Para mí esto es un deporte extremo. No es para cualquiera, no todos lo harían", confiesa.

La modelo, que antes era electricista, dice que quiere convertirse en un dibujo animado y protagonizar su propia serie. Ahora se está planeando una operación mucho más dura: "Voy a meterme en un procedimiento que inventé con un cirujano plástico de Los Ángeles en el cuello. Solo tenéis esperar para verlo. Os sorprenderá", dijo.

Así era antes de operarse

Para lograr esta cintura de avispa, Pixee se ha quitado seis costillas. También se ha retocado la nariz (varias veces) y las orejas. "Estoy dedicando mi tiempo a crear mi propio cuento de hadas. Veo mi cuerpo como una obra de arte, mi vida como un proyecto de ciencia, y el mundo como mi galería", confiesa. Ella llevaba una rutina normal en Suecia hasta que se mudó a EEUU donde cumplió el primero de sus sueños, parecerse al personaje animado de Jessica Rabbit.

Según Fox, todo comenzó porque su físico le generaba muchas inseguridades y no le dejaba ser ella misma. “Me sentía como si no encajara. Era un marimacho. Me preocupaba por mi nariz y me sentía muy vulnerable”. Tiene más de 400.000 seguidores en Instagram y aún así ha recibido incontables críticas por su adicción a la cirugía plástica y otras rarezas propias de la fijación con los dibujos animados. Asegura además que ni bebe ni fuma y que lleva una dieta orgánica y va al gimnasio, manteniéndose sana también por dentro.

Ha gastado más de 570.000 euros en 200 operaciones para parecerse a un dibujo animado

Dismorfofobia

Todos en algún momento hemos podido estar acomplejados con algún defecto físico o agobiados por alguna parte del cuerpo que no nos gusta, pero ¿qué pasa cuando esto se convierte en una obsesión? Esta enfermedad se llama trastorno dismórfico corporal, un problema que está encuadrado dentro de los trastornos somatomorfos. Literalmente, es la fobia o rechazo exagerado hacia una parte del propio cuerpo, como según cuenta la revista 'Psicología y Mente'.

Es una problemática de distorsión de la imagen corporal, y los síntomas están relacionados con la obsesión hacia una parte concreta del aspecto físico del sujeto. La persona que lo padece, siente una constante y excesiva preocupación por algún defecto físico, ya sea real o imaginado. Si tal 'imperfección' existe en la realidad, los niveles de ansiedad experimentada son desorbitados, ya que lo perciben de un modo exagerado, pudiendo llegar a tener problemas emocionales importantes o aislamiento social, aunque nada que ver la identidad sexual o los trastornos de conducta alimentaria.

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Este tipo de problemas suelen comenzar en la adolescencia, cuando se dan los mayores cambios físicos y corporales, y va disminuyendo con la edad, aunque en ocasiones puede persistir en la edad adulta. Se ha estudiado que la dismorfofobia aparece en igual medida en hombres que en mujeres, aunque pudiera pensarse que la presión por el físico les exige más a ellas.

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