polémica sexual

SoFi, la empresa en la que todos se acostaban con todos

La mitad de los compañeros de oficina se ha acostado entre ellos. Varios practican sexo sin compromiso y otros por escalar. Te contamos lo que pasa en esta 'startup' de Silicon Valley

Foto: ¿Crees que pasa en tu oficina? (iStock)
¿Crees que pasa en tu oficina? (iStock)

SoFi es una 'startup' estadounidense que ofrece préstamos a 'millennials'. Es una de las primeras empresas que opera completamente online, sin la instalación de sucursales ni cajeros. Esta empresa es especialmente popular entre los jóvenes debido a que empezó ofreciendo préstamos en línea a estudiantes. No obstante, desde su creación en 2011 ha ido expandiendo su gama de servicios de manera gradual, para ofrecer también hipotecas, gestión de patrimonio y seguros de vida.

Muchos rumores han acontecido a esta empresa de Silicon Valley sobre su mal comportamiento y acoso a sus empleados. Hasta ahora habían sido solo eso, palabras que se llevaba el viento por la falta de pruebas.

Según un artículo publicado en 'Wall Street Journal', no era raro que los empleados de esta empresa se encontraran con escenas de sexo entre gerentes y subordinados en los baños de las oficinas. Y menos sorprendente aún que estos mismos ascendieran de puesto poco después.

Tener sexo para ascender

"La gente que se iba con algún 'encargado' al aparcamiento, tenía relaciones sexuales en el coche, volvían y eran ascendidos", comentan. En una de las fiestas de empresa solo para trabajadores, un alto ejecutivo se enamoró supuestamente de una subordinada con la que estaba manteniendo sexo a diario. Cuando él ya no obtenía la respuesta que quería, se enfadó y la amenazó profesionalmente. Según los mensajes de texto entre los empleados, ese ejecutivo abandonó la fiesta, tuvo un golpe con el coche y ella fue ascendida posteriormente.

¿En la impresora? (iStock)
¿En la impresora? (iStock)

"Pero hay más cosas divertidas", aseguran en el medio. Otro de los gerentes era aficionado a tener sexo con su empleado en el baño de la empresa, tanto que esta se vio obligada a reparar y reemplazar al menos dos veces el asiento del inodoro en el que las mantenían, una vez descubierto por qué se partían por la mitad por culpa de estos y que uno de ellos era propenso a pedir a sus compañeras que le compraran lubricante.

Lo que hacía Nino Fanlo, director financiero de SoFi hasta el pasado mes de mayo, no eran precisamente simples gestos cariñosos en los hombros de las mujeres, ofrecía compensaciones en forma de masajes. Las cosas se pusieron tan mal dentro de la compañía que la tensión se palpaba en el ambiente, de hecho; los trabajadores fueron notificados este agosto con la baja de la jefa de Recursos Humanos, que todavía no ha regresado.

Acoso sexual reconocido

Antes las firmas de servicios financieros respondían a las denuncias de acoso sexual dentro de su compañía con las correspondientes investigaciones, negociaciones e inevitables despidos y disculpas públicas. Todo ello era una especie de trato aceptado: corporaciones que entonan el mea culpa públicamente por una conducta totalmente inaceptable que todo el mundo sabe que por desgracia es común y bastante preocupante.

Hace unos meses los escándalos empezaron a salir a la luz. En varias entrevistas, casi una docena de antiguos y actuales empleados de varios departamentos dijeron al mismo medio que algunos ejecutivos, incluido el exjefe de finanzas de la compañía, participaron o toleraron lo que describieron como conducta impropia hacia las mujeres en los últimos años.

La gente que se iba con algún encargado al aparcamiento, tenía relaciones sexuales en el coche, volvía y era ascendida

Fanlo aseguró que siempre felicitaba de la misma forma a hombres y mujeres y "nunca de manera sexual". El consejo de empresa alegó que "dejó la compañía en mayo de 2017 para buscar otra oportunidad ejecutiva". Pero poco después reveló que se pagó una gran cantidad de dinero para "resolver una disputa entre un empleado de menor nivel y el director ejecutivo Michael Cagney. La naturaleza de la disputa no se conoce, pero la junta dijo que no implicaba una relación sexual".

Los empleados de la sede del barrio de Presidio en San Francisco y un centro de llamadas en Healdsburg cercano, California, describen una subcultura de trabajo donde sentían presión para hacer horas extra nocturnas y días festivos para evitar ser despedidos. El señor Cagney, de 46 años, solía decirle al personal de SoFi que si no se despertaban dos veces a la semana con sudor frío, no estaban trabajando lo suficiente, relata un antiguo empleado. Algunos de ellos dijeron que los métodos cambiaron de dirección a veces, mientras los ejecutivos rompían muebles y tiraban teléfonos.

Web SoFi.
Web SoFi.

Además, relatan que era común que el señor Fanlo hiciera comentarios sobre la apariencia física de las empleadas y tocaba sus hombros de una manera que les hacía sentirse incómodas, aunque él alega que nadie le dijo nunca que se sintiese mal por "masajear" a alguien.

Después de haber negado que aquella marcha del CEO tuviera naturaleza sexual, SoFi por fin ha admitido que Cagney estaba teniendo sexo con más de un empleado de la empresa (de ambos sexos) que no era su mujer. Esa "revelación" hace preguntarse si el exdirector financiero sentía realmente que ese amor también fue tan platónico como decía como cuando le acusaron de "practicar" todos esos masajes reconfortantes (que no habían pedido) a sus trabajadoras.

No era raro que los empleados se encontraran con escenas de sexo entre jefes y subordinados en los baños de las oficinas

Si bien no sorprende que la verdad salga a la luz tan rápidamente y las mentiras se desmoronen, extraña bastante la salida tan rápida de la empresa de Cagney. Según 'DealBreaker', la atmósfera corporativa dentro de las oficinas del Área de la Bahía de SoFi estaba tan destrozada con las impropiedades sexuales y la excesiva administración de los empleados que aquello parecía de todo menos una compañía seria.

Pero no solo las condiciones en la oficina eran notoriamente microgestionadas en las pausas del almuerzo: el tiempo de trabajo remunerado era recompensado también con advertencias verbales y castigos extraoficiales. El medio ha detallado una letanía de ejemplos que hacen que la dinámica del poder sexual dentro de SoFi fuera más cercana las escenas de cama entre gladiadores que a un arranque de una FinTech. Otro exempleado comentó que mientras él trabajó allí, escuchó bastantes rumores, pero su experiencia fue muy positiva, hablando muy bien de Cagney y sin querer mencionar a Fanlo. Ya se sabe lo que dicen: cuando el río suena, agua lleva.

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