¿un trabajo de lujo?

Así vive la tripulación en los superyates de los ricos

Estas embarcaciones representan un claro signo de estatus y son utilizadas como elemento de lujo y de placer por sus propietarios. Pero sus trabajadores tienen otra perspectiva

Foto: Puerto de la Riviera francesa. (iStock)
Puerto de la Riviera francesa. (iStock)

Un superrico sin yate es como una peluquera sin peine. Además, la longitud de su eslora debería ser proporcional a la lista de ceros que tiene en la cuenta corriente. Si eres millonario de verdad, tu embarcación debe superar los 30 metros de largo, tamaño a partir del cual recibe el nombre de superyate. Se calcula que hoy por hoy, más o menos, hay unos 5.000 barcos de este tipo. Y, claro está, son bastante caros. Su precio no baja de los 10 millones y, además, requieren de una abultada tripulación, en torno a 70 personas, que garantice una travesía agradable.

Dada su exclusividad, pocos lugares esconden más secretos que los yates de lujo y, pese a que la discreción es obligatoria para trabajar en una de estas embarcaciones, siempre hay alguien que se va de la lengua, y más cuando las condiciones laborales no son las correctas y legales.

Solo el hecho de tener uno de estos grandes barcos sale por un dineral. El coste de mantenimiento de un superyate suele rondar anualmente el 10% de su precio total de construcción. Y es por ello que muchos optan por alquilar sus barcos, con tripulación incluida, a otros ricos no tan ricos. Y estos en el fondo son los que más aprovechan la embarcación.

Más de 33.000 tripulantes son empleados en la flota global, que ha crecido un 77% en menos de una década

Explotación y acoso

Los trabajadores de Superyacht (empresa dedicada a la gestión de superyates) están siendo explotados. Sus "propietarios" maltratan sin escrúpulos a los empleados y las violaciones de seguridad y los casos de abuso escapan a la investigación policial, según uno de los sindicatos de marineros británicos.

La falta de regulación y el uso de las llamadas banderas de conveniencia (cuando el buque es aquel que enarbola el pabellón de un país diferente al de su propietario) significa que algunos empleados trabajan demasiadas horas y en condiciones brutales. Nautilus Internacional se reunirá con los representantes sindicales en el próximo congreso que se celebrará la próxima semana. El grupo quiere que los sindicatos apoyen una campaña para hacer cumplir el convenio sobre el trabajo marítimo, que establece las normas y las condiciones laborales correctas.

"La navegación marítima es uno de los trabajos más peligrosos del mundo y en los superyates no es diferente", comenta Andrew Linington, director de campañas y comunicaciones de Nautilus International. "Tristemente no ha habido pocos accidentes horrendos: en algunos casos la tripulación ha salido gravemente herida o los familiares de los que han muerto en estas embarcaciones no han recibido ninguna compensación", añade.

Cada vez hay más

El número de superyates está aumentando rápidamente. Más de 33.000 tripulantes son empleados en la flota global, que ha crecido un 77% en menos de una década. Si bien el sindicato celebró en su día el aumento del empleo y reconoció que hay muchos propietarios que son responsables con los trabajadores, citó una encuesta hecha a diferentes tripulaciones y realizada por el Seafarers International Research Centre de la Universidad de Cardiff (SIRC), que descubrió que el 75% de la tripulación está preocupada por la seguridad laboral y más del 40% ha sufrido acoso.

"Las variaciones en las regulaciones en todo el mundo hacen que sea difícil investigar y perseguir acciones ilegales por accidentes y reclamos de malos tratos", explica el sindicato. Los trabajadores de los superyates tienen que aguantar salarios sin pagar, confiscación de pasaportes, lesiones e intimidación.

Tripulación ficticia. (iStock)
Tripulación ficticia. (iStock)

"El equipo encuestado por el SIRC ha estado en superyates que operan bajo un total de 45 registros diferentes, toda una pesadilla jurisdiccional cuando se trata de lidiar con la investigación de accidentes o determinar la responsabilidad para el pago de las compensaciones", dice Linington a 'Bloomber Porsuits'. "Es vital que el convenio sobre el trabajo marítimo se aplique a la industria de estos buques y sea aplicado por todos los países que los registran o los alojan en sus puertos", añade.

La convención fue acordada por la Organización Internacional del Trabajo en 2006 y ha sido ratificada por 84 de sus 185 Estados miembros hasta la fecha. Establece los requisitos para los contratos de trabajo, las horas y las condiciones laborales para intentar crear relaciones entre jurisdicciones.

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