UN CLÁSICO DESAPARECIDO DE NUESTRAS PLAYAS

¿Dónde está la avioneta de balones de Nivea? Hablamos con alguien que se subió a ella

En los años 70 y 80, las playas españolas fueron sobrevoladas por avioneta que lanzaba pelotas hinchables. Algunos la echan de menos, pero hay una razón por la que desapareció

Foto: En las playas esperaban ansiosos la avioneta para coger una pelota (Nivea).
En las playas esperaban ansiosos la avioneta para coger una pelota (Nivea).

Durante la década de los 70 y 80, una avioneta sobrevolaba las playas españolas causando sensación y carreras hasta la orilla con los brazos extendidos hacia el cielo. Nivea, la empresa de productos para el cuidado de la piel, lanzaba entonces sus famosas pelotas de goma azul que servían de codiciado entretenimiento para todo el verano. “Yo lo que recuerdo es la impotencia de no poder ir a por ellas”, cuentan a El Confidencial testigos de una de las visitas de la avioneta. “Yo lo recuerdo en Campoamor (Alicante). Un estruendo de gritos ahogados por la brisa marina y niños y adultos nadando mar adentro, mientras se alejaba el ruido sordo de los motores de la avioneta”. La avioneta de Nivea se convirtió en un elemento más de la cultura popular, protagonizando canciones o monólogos de humor.

La pelota azul fue popular antes de ser lanzada en avioneta (Nivea)
La pelota azul fue popular antes de ser lanzada en avioneta (Nivea)

¿Pero cómo empezó todo? La pelota de Nivea como tal nació un poco antes, en los años 30, como versión 3D de la lata de Nivea Creme. Aunque al principio fue bastante popular en Alemania, “alcanzó el éxito en los 50 cuando, gracias a la prosperidad de la posguerra, la gente tenía algún dinero para invertir en vacaciones y pasarlo bien”. Fue más tarde cuando llegó la idea de repartirlas vía aérea. Gisela González, directora de relaciones públicas de Beiersdorf, la multinacional alemana que comercializa Nivea, cuenta por teléfono a El Confidencial que la actividad surgió porque en aquella época empezaba a ser usual que en las playas todo el mundo usara objetos hinchables. “Ofrecer actividades lúdicas entraba dentro del posicionamiento de Nivea: protegemos tu piel mientras disfrutas”.

La avioneta de Nivea solo pasaba por cada playa a tirar balones una vez cada verano

“Había un plan para visitar las playas más importantes de España durante los meses de julio y agosto”, explica Gisela González. Cuenta, además, que los ansiados balones solo aterrizaban en cada playa una vez por temporada, alimentando así la leyenda de la misteriosa avioneta que solo se dejaba ver en contadas ocasiones. “Así alcanzábamos el máximo posible de bañistas y dábamos la oportunidad a más gente”.

Volando entre cien balones

Las avionetas no siempre fueron el medio de reparto de las pelotas azules. Los helicópteros ocuparon su lugar en los últimos años. “Tuve la suerte de montarme en uno: era impresionante verlo desde arriba”, recuerda Gisela. “A medida que nos íbamos acercando a la playa, aparentemente tranquila, empecé a ver a todo el mundo como pulguitas. Saltaban de las toallas y corrían hacia el agua. Oían el ruido de la avioneta y ya sabían que era de Nivea. Era muy divertido, todo el mundo estaba mirando hacia arriba con los brazos extendidos”.

No todos los bañistas conseguía un balón de Nivea pero, desde luego, se lanzaba una cantidad razonable. “Cada vez que pasábamos por la playa se tiraban cientos de pelotas, todas las que cupieran en el habitáculo”, cuenta. Quienes lo vivieron en primera persona, recuerdan lo difícil que era hacerse con una, pero habría sido más complicado si se hubieran lanzado completamente hinchadas. “No se tiraban infladas del todo, sino a la mitad para que no se las llevara el viento. Claro, al ir medio hinchadas, cabían menos”.


¿Por qué desapareció?

A día de hoy, mucha gente sigue recordando el fenómeno de las pelotas voladoras de la marca y algunos todavía piden que regrese a las playas. “Lo retro siempre está de moda, así que ha llegado el momento de que volvamos a ver avionetas lanzando balones de Nivea”, exponen en una petición recogida por la plataforma Change.org. A la gente le gustaba jugar a cazar pelotas de Nivea más que tostarse bajo el sol. ¿Entonces por qué ya no se hace?

"Este tipo de publicidad en dominio público marítimo-terrestre quedó expresamente prohibida en 1988 al aprobarse la Ley de Costas", explican a El Confidencial desde el Ministerio de Medioambiente. En su artículo 38, la ley prohíbe “la publicidad permanente a través de carteles o vallas o por medios acústicos o audiovisuales.” Además, en su artículo 56 se prohíbe el vertido de material plástico y residuos al mar y su ribera. "Lógicamente, el lanzamiento desde el aire de balones de plástico podía hacer que éstos acabasen fuera de control en el agua".

Ya no sobrevuelan nuestras cabezas quemadas por el sol, pero no es el fin de una era. Todavía podemos hacernos con una: “Cuando ya no nos fue posible entregarlas en avioneta, las pusimos en los packs de algunos productos”. No es lo mismo que cogerla al vuelo mientras cae desde un avión, pero por lo menos ahora es fácil conseguirla.

De Mojinos Escozíos a Buenafuente

Los balones de Nivea no solo se han instalado en los corazones de los playeros más nostálgicos, también en la cultura popular. La canción ‘La avioneta’ de Mojinos Escozíos habla precisamente del momento en que aparece en el cielo veraniego cargada de balones: “La gente se pega por coger una pelota / Se pegan reempujones y puñetazo en la boca / Todo el mundo la quiere, todo el mundo desea / Que tire la avioneta, la pelota de nivea”, canta el grupo liderado por 'El Sevilla'.

“No nos pidieron permiso para incluirlo en la canción y en una entrevista dijeron que esperaban que les pusiéramos una multa”, explica Gisela entre risas. “Pero que en lugar de eso recibieron un paquete de productos dándoles las gracias”.

El trauma por cazar una de estas pelotas azules no aparece solo en una canción. Los humoristas Luis Piedrahita y Andreu Buenafuente también las hicieron partícipes de sus monólogos hace algún tiempo. “200 padres al agua después de trincarse un litro de sangría y media paella”, contaba Buenafuente sobre el momento en el que toda la playa se lanzaba a cazar uno de los balones. Piedrahita, por su parte, reflexionaba sobre lo efímeros que eran: “Sirve solo para una patada. En realidad solo hay seis en el mundo, pero van pasando de familia en familia”.

Alma, Corazón, Vida
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