guía para vencer a la pereza

Cuatro hábitos de cinco minutos para comenzar el día con las pilas cargadas

Si cada mañana supone para ti un calvario de aturdimiento y sopor, te ayudamos a darle la vuelta a tan desagradable estado siguiendo estas simples estrategias

Foto: La mejor actitud para la primera hora. (iStock)
La mejor actitud para la primera hora. (iStock)

Mientras a algunas personas les basta un café y una ducha para poder afrontar desde primera hora los más duros quehaceres, otros pueden tardar toda la mañana en calentar motores y ofrecer su mejor rendimiento.

Por multitud de causas, los ritmos varían inevitablemente en cada sujeto. Si tenemos la mala fortuna de que nuestra mayor productividad aparece solo a últimas horas de la noche, nos encontraremos con un problema si en nuestro trabajo nos exigen, sin embargo, llegar a la oficina a las ocho de la mañana, momento en que nos sentiremos con las energías consumidas. Con todo, la esperanza existe y con una pizca de rutina podemos cambiar poco a poco los caprichos que controlan nuestro reloj biológico.

Hidratarse bien en ayunas mejora el rendimiento cognitivo, así como el funcionamiento del riñón y la elasticidad de la piel

Si eres de los que se pasan varios minutos remoloneando en la cama después de que suene el despertador, te invitamos a hacer un pequeño esfuerzo y sustituir ese breve periodo de pereza por estas otras cinco alternativas. Las consecuencias para el resto del día son tan beneficiosas que no te acabarás arrepintiendo.

Cinco minutos de ejercicio

Antes de desayunar o de lanzarte al cuarto de baño, activa tu cuerpo haciendo unos breves estiramientos, practicando algunas posiciones de yoga o llevando a cabo unos cuantos ejercicios clásicos: flexiones, sentadillas, abdominales, planchas

Foto: iStock.
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Bastan unos pocos minutos de actividad física para que los cambios en nuestro estado de ánimo se hagan notar, mejorando la motivación, así como nuestro rendimiento cognitivo.

Cinco minutos para hidratarte

Una óptima hidratación mejora el funcionamiento de la mente. Cuando regalamos a nuestro cuerpo unos buenos niveles de agua, las células del cerebro reciben sangre oxigenada y nos sentimos automáticamente más despiertos.

Beber agua en ayunas ayuda también a que los riñones o el tracto digestivo trabajen mejor. Por último, el agua es también un gran aliado de la piel que contribuye a mantener su elasticidad y su tonicidad.

Tomar posesión de tu trayectoria vital no requiere de grandes alardes, solo cinco minutos de introspección diaria para repasar tus intenciones

Japón es una de las naciones más populares por lo que se refiere al consumo de agua con el estómago vacío. Algunos habitantes del país del sol naciente siguen, de hecho, lo que se conoce como la "terapia de agua". Las reglas de este particular tratamiento completo consisten en lo siguiente:

  • Al despertarse hay que tomar 4 vasos de agua incluso antes de cepillarte los dientes.
  • No se puede tomar nada hasta 45 minutos después de beber.
  • Pasado ese tiempo puedes comer y beber de forma habitual.
  • Tras el desayuno no se puede comer ni beber nada hasta que transcurran dos horas. Tampoco después de la comida ni de la cena.
  • El agua debe estar a temperatura ambiente y no debe contener flúor u otros químicos.

Si prefieres una opción con un poco más de sabor, puedes probar el agua de limón, una óptima alternativa al chute de cafeína que muchos necesitan nada más despertarse.

5 minutos de meditación

Diversos frentes defienden a capa y espada los múltiples beneficios que se pueden extraer de la meditación: reduce la depresión, calma la ansiedad y el estrés y está particularmente indicado para aquellos que se sientan superados por su actividad laboral.

Foto: iStock.
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Con solo cinco minutos se le puede sacar un buen partido a esta práctica, centrándonos en nosotros mismos y dedicando un poco de atención a nuestro mundo interior.

5 minutos para reflexionar

El trabajo y las ocupaciones cotidianas nos obligan a llevar una vida frenética en la que no se nos permite volcarnos sobre nuestra conciencia. El peligro de esta rutina se encuentra en que puede conducirnos a una espiral de obligaciones que nos acabe apartando de nosotros mismos, creando un itinerario muy alejado de lo que significa la felicidad para nosotros. Si lo que necesitas es un instante de introspección, quizás los primeros cinco minutos del día te sirvan como una buena motivación.

Aprovecha para revisar tus puntos de vista y recordarte a ti mismo cuáles son tus principales proyectos. Establece después algunos pequeños objetivos para la jornada que sea realistas y asequibles. Volver a tomar posesión de tu trayectoria vital no requiere de grandes alardes, solo cinco minutos para repasar tus intenciones.

Alma, Corazón, Vida

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