NO SEAS VAGO Y REVISA

Los errores que cometemos al escribir y que nos están causando muchos problemas

La velocidad con la que podemos comunicarnos gracias a la tecnología nos empuja a no revisar lo que escribimos. Esto nos causa problemas y nos hace parecer menos inteligentes

Foto: Si no te entienden, quizá sea tu culpa. (iStock)
Si no te entienden, quizá sea tu culpa. (iStock)

Hace apenas cinco minutos que has encendido el ordenador del trabajo y ya tienes un puñado de correos electrónicos por responder, dos mensajes de WhatsApp a los que atender y, probablemente, algún que otro mensaje apremiándote en una de esas aplicaciones de mensajería instantánea que cada vez abundan más en el trabajo. Así que no te queda otra que remangarte y responder, uno por uno y a toda prisa, todos esos mensajes para terminar cuanto antes. Lo importante es el contenido, piensas, no la expresión.

Hasta que un buen día te das cuenta de que aquel correo electrónico que enviaste era tremendamente ambiguo y tus compañeros no lo han entendido (por lo que debes aclarárselo uno a uno), o que una pequeña falta de ortografía ha terminado colándose en miles de carteles impresos, o que por alguna razón –en el amor también se aplica esta práctica– no conseguimos que nadie nos haga caso en la última aplicación para ligar. Es entonces cuando descubrimos que no cometer errores importa, y mucho. Entre otras razones porque, como asegura un reciente reportaje de 'BBC', “la mala ortografía te hace parecer menos creíble e inteligente de lo que realmente eres”.

Somos más tolerantes con nosotros mismos que con los demás: de ahí que debamos tener cuidado

A medida que la tecnología ha irrumpido en nuestro lugar de trabajo, hemos decidido que prima la velocidad por encima de la corrección. Sin embargo, hay una pequeña trampa en esta lógica: puede que seamos muy permisivos con nosotros mismos, pero somos mucho más exigentes con los demás. Dicho de otra forma, nos puede parecer que un email mal redactado es perfectamente admisible, pero si recibiésemos un correo con erratas de un superior, quizá lo primero que pensaríamos es que cómo lo ha hecho para llegar ahí. Vamos, que no dice nada bueno de nosotros.

Héctor G. BarnésHéctor G. Barnés

Hay un problema añadido, y es que no se trata simplemente de que se nos mueva una letra y escribamos “proeycto” en lugar de “proyecto”. Ni siquiera el típico error de terminar un correo electrónico con “un salido” en lugar de “un saludo”. Pongamos que tenemos que contactar con una clienta para ofrecerle una oferta personalizada, y en lugar de “María” escribimos “Marta”: apenas una letra puede trastocar por completo nuestra estrategia. Es una tontería comparado con lo que ocurrió recientemente, cuando Taylor & Sons fue declarada equivocadamente en quiebra… Puesto que se confundió con Taylor & Son.

Claridad, concisión, revisión

No se trata, por lo tanto, de presentar pulcritud de estilo –algo que dice tanto de nosotros como llevar la ropa limpia–, sino también de evitar ambigüedades en las que no reparamos. Como asegura el reportaje, “las faltas de ortografía pueden crear confusión, una pérdida de claridad y significado y, en casos extremos, puede costar millones en ventas perdidas u oportunidades laborales”. No solo eso, sino que también puede “destrozar las relaciones con el cliente y arruinar tus posibilidades de encontrar el amor online”. Aunque pensemos que una letra mal colocada da igual, inconscientemente nos llevará a dudar de esa persona.

La mayoría de usuarios de una página la abandonan si ven una falta de ortografía, porque consideran que es un 'fake'

Hay otro problema asociado: el autocorrector, que ha dado pie a tantas peligrosas (y divertidas) confusiones. Si ya es habitual que al teclear rápido seleccionemos la palabra equivocada entre las sugerencias de la aplicación, casi tan frecuente es que no revisemos el mensaje posterior, por lo que es posible que enviemos un mensaje por el móvil completamente equivocado. ¿Cuántas veces no hemos tenido que decirle a un compañero o superior que no entendemos un mensaje puesto que el autocorrector le ha jugado una mala pasada? Al final, lo que tenía como objetivo ahorrarnos tiempo termina ralentizándonos aún más.

Otro detalle que solemos pasar por alto es que los mensajes escritos se mantienen en el tiempo, tanto estén bien escritos como mal. Como recuerda el reportaje, “creemos que nuestros mensajes son efímeros, pero de hecho, parte de la función de internet es que siempre está ahí para que la gente lo lea años después”. Si un mensaje mal escrito está asociado a nuestro nombre puede traernos problemas a largo plazo; pero también si enviamos un correo con información equivocada y se revisa tiempo más tarde, como una cifra incorrecta que se ha corregido de viva voz. Eso es muy importante en las páginas web: la mayor parte de usuarios las abandonan si ven una falta de ortografía, ya que consideran que son un timo.

Las convenciones a la hora de enviar un correo electrónico, mensaje de Whatsapp o chat aún no quedan claras; de ahí que tengamos dudas respecto al tono que debemos utilizar y que, en muchos casos, nos lleven a bajar el listón. ¿Qué criterio deberíamos seguir a la hora de expresarnos por escrito? Es tan sencillo como intentar evitar los errores, las ambigüedades y los datos erróneos, algo que se puede solucionar con una mera revisión. Con recordar que unos escasos segundos de corrección nos pueden ahorrar horas y horas de trabajo extra, probablemente la próxima vez nos fijaremos más.

Alma, Corazón, Vida

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