cuidado con lo que te metes a la boca

Esto es lo peor que la gente se ha encontrado en un restaurante

Cuando decides comer fuera no sabes qué manos han elaborado tu menú ni cómo, y a veces hay sorpresas indeseables. Unos usuarios han contado sus desgracias en un foro

Foto: A veces los platos 'cobran vida'. (iStock)
A veces los platos 'cobran vida'. (iStock)

No hay nada como cocinar tú mismo para saber qué lleva exactamente (o de forma muy aproximada) el plato que te vas a meter entre pecho y espalda. No obstante, salir a comer fuera también está bien. Sueles pedir cosas que en tu casa no tomas, no tienes que cocinar ni que fregar. Pero, claro, no sabes qué manos han elaborado tu menú ni cómo.

A veces nos gusta el servicio y otras muchas no. Al respecto de esto último, algunos clientes descontentos con lo que pidieron en restaurantes han contado sus experiencias en el foro 'Quora'. Bichos, cristales, platos inventados... Hay de todo. Y si te ha pasado a ti algo parecido, cuéntanoslo en los comentarios.

Una ensalada con sorpresa

"Hace unos años estaba de visita en París y paré a comer en los Campos Elíseos. No me esperaba encontrar un servicio digno de estrella Michelin, pero tampoco esperaba ver un pedazo de cristal escondido en mi ensalada. Cuando digo grande no estoy exagerando. Era casi como la mitad del plato. Si me detengo a pensarlo, es probable que no lo vieran, porque la ensalada era lo bastante grande como para ocultar un pedazo de vidrio, lo cual es algo positivo", relata Jason Gaskell, CEO de una empresa.

No me esperaba encontrar un servicio digno de estrella Michelin, pero tampoco esperaba ver un pedazo de cristal escondido en mi ensalada

Tras ello, se lo dijeron al camarero, que se disculpó pero no hizo nada al respecto. "Puedo describir su reacción como un simple encogimiento de hombros. Yo me acabé la ensalada, pero tengo claro que no repetiré nunca más".

Mala experiencia en McDonald's

"No sé si el McDonald's de Inglaterra cuenta como un restaurante, pero aquí va mi experiencia. Ocurrió hace unos seis años, pero lo recuerdo como si fuera ayer. Bien, tenía hambre y decidí que me gustaría parar donde fuese para comer algo rápido. Y me topé con un establecimiento de esta cadena. Era temprano, alrededor de las 10 de la mañana, y estaban sirviendo solo el desayuno, así que pedí algo que no les complicara mucho, un McMuffin con queso y huevo".

Tras cinco minutos de espera, recogió su pedido y se fue. Ya en casa, que estaba a unos 15 minutos a pie del restaurante, sacó su comida de la bolsa y mordió su desayuno. "En el primer bocado me di cuenta de que se había producido un crujido, así que comencé a ralentizar la masticación. Escupí lo que tenía en la boca, y abrí el McMuffin. Vi que el huevo estaba con las cáscaras. Huelga decir que esto era inaceptable y repugnante", comenta Latagia.

Volvió al McDonald's andando y tuvo un encuentro "no muy agradable" con el gerente del local. "Finalmente recibí un reembolso y unos cuantos cupones de 10 dólares (8,5 euros) para gastar en cualquier restaurante. Terminé comprando tarta de manzana y algo de picar en otro sitio. Desde ese día no como McMuffins de huevo. Cocinar con cáscara es uno de los mayores errores culinarios".

Una pasa con patas

"Hace algunos años, mi novia de aquel entonces y yo estábamos en Lincoln (Inglaterra). Habíamos caminado toda la mañana y decidimos que sería agradable parar en algún sitio para tomar un bocado rápido. Entonces vimos un pequeño salón de té encantador y decidimos entrar. El sitio era muy bonito, muy británico. Pedimos una taza de té Earl Grey y un 'scone'", cuenta Sam Haldenby, que trabaja en la Universidad de Liverpool.

Llegó lo que habían pedido y el panecillo, en vez de pasas, tenía... ¡una cucaracha! "Vi una pasa demasiado grande. Luego me percaté de que tenía hasta patas. Me imagino que la pobre criatura había caído en la mezcla de la pasta. Menos mal que corté el 'scone' de tal forma que el insecto quedó al descubierto, si no me lo hubiera comido. Solo de pensarlo me pongo malo".

Tras el susto, la novia llamó a la camarera y le enseñó al bicho. "¿Y qué hizo ella? Solo dijo 'oh, vaya, eso no suele pasar, ¿quieres otro?'. Dije que no".

Comida flotante

Suvada Tripathy narra que decidió acudir a un restaurante bastante caro y que presumía de su buena cocina. "Pedí un plato sabroso, cuya descripción acababa con un 'rematado con una generosa porción de cebollas caramelizadas'. Se me hizo la boca agua al leerlo en la carta. ¿A quién no le pasaría? Deseaba comerme mi cebolla crujiente. Esperamos unos 15 minutos y el camarero trajo mi plato".

Vi una pasa demasiado grande. Tenía hasta patas. Me imagino que la pobre cucaracha había caído en la mezcla

Cuando lo vio, se quedó de pieda. Le preguntó al camarero si realmente era su plato, y este le dijo que sí, que era lo que había pedido. "Pero esto es cebolla cruda flotando en un líquido naranja. ¿Qué es, miel?", le espetó al camarero, que contestó "no, señora, son cebollas caramelizadas". La pobre Suvada no entendía nada... hasta que el trabajador le dijo que eran "cebollas con salsa de caramelo".

La chica se quedó de piedra. Habían cogido la cebolla y la habían sumergido en caramelo de bote. "No tenía palabras. Nunca volví".

Querido lector, ¿a ti te ha pasado algo parecido?

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