un testimonio en primera persona

La "gorda del avión" o por qué tratamos mal a quien tiene sobrepeso

Una mujer con obesidad ha reabierto el debate acerca de cómo nos dirigimos a aquellos que tienen unos kilos de más

Foto: Se sienten discriminadas. (iStock)
Se sienten discriminadas. (iStock)

La obesidad es una de las lacras de la sociedad actual. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señala en su informe que más de la mitad de los adultos y uno de cada seis niños sufren sobrepeso en los países desarrollados. Actualmente, el 19,5% de la población total es obesa, un porcentaje que se espera que aumente en los próximos años.

Las personas que sufren esta enfermedad no solo tienen que lidiar día a día con lo que supone vivir con muchos kilos de más, sino también con la mirada reprobatoria de numerosos individuos. Una realidad que ha vuelto a poner sobre la mesa una mujer en el foro 'Mumset'. De forma anónima, bajo el pseudónimo de 'Mammylamb', la fémina se pregunta si tratamos a aquellos que tienen sobrepeso de manera diferente al resto.

No sé si son imaginaciones mías o qué, pero siento que los extraños eran más agradables conmigo cuando era más delgada

"No sé si son imaginaciones mías o qué, pero siento que los extraños eran más agradables conmigo cuando era más delgada. Suena tonto, pero hoy en el parque infantil me di cuenta de que las mujeres me miran de arriba a abajo. Una, incluso, me empujó para entrar al recinto. Sé que soy menos atractiva cuando estoy más gorda, y me siento algo marginada por el resto. El peso de mi madre también fluctúa y ella dijo que nota una diferencia en cómo la gente la trata también. ¿Creéis que estamos en lo cierto o simplemente son imaginaciones nuestras?", pregunta en el hilo de la web.

Muchos internautas han contestado, y la respuesta mayoritaria es "sí, tratamos de forma diferente a aquellos que tienen sobrepeso". Recogemos algunos de los comentarios:

"Podría ser. Solo estoy siendo honesto. Reconozco que estas mujeres me parecen muy de clase media", asegura uno, a lo que otro apunta "Definitivamente, es cierto. Cuanto más gordo estaba, más he sentido que el resto me trataba mal. Soy majo, cariñoso, amable. La gente deja de ver eso cuando estás gordo. Solo ven mi grasa. Y cuanto más delgado estaba, me ocurría justo al contrario".

"Tengo un amigo que tenía sobrepeso y que se hizo una operación para adelgazar. Definitivamente, hay un gran cambio en cómo la gente le trata ahora", añade un internauta. "Sí, es así. Perdí una cantidad significativa de peso hace unos años y no podía creer la diferencia en la forma en que el resto me trataba. Extraños, colegas, amigos. Fue impactante", cuenta otro. "Definitivamente, es cierto. He ganado peso debido a una enfermedad y la diferencia en cómo me tratan ahora es chocante" y "Soy gordo y creo que la gente me trata diferente ahora que cuando estaba más delgado; para ellos solo soy alguien por el que no vale la pena molestarse", asegura una forera.

Los hay también, aunque menos, que no están de acuerdo. "Honestamente, no creo que te traten mal solo porque tengas un poco de sobrepeso", "Me pregunto si quizá te sientes mal solo porque lees demasiadas cosas negativas" y "Tengo sobrepeso en este momento y no lo encuentro un problema" son algunos de los comentarios que leemos en el foro.

Se sienten marginados

El hilo de este foro nos recuerda a la noticia de "la gorda del avión" que circuló por numerosos medios internacionales, como 'BBC', hace unas semanas. La autora del blog 'Your Fat Friend' ('Tu amiga gorda'), que cuenta con más de 10.000 seguidores en Twitter, contó su propia experiencia en dicha red social. Confesó que se sintió como "un equipaje" en un viaje en avión que hizo.

"Se ha creado una nueva tarifa en las aerolíneas, la llamada 'tarifa de gordos'. Investigué las políticas relacionadas con el 'cliente de talla', muchas de las cuales se reservan el derecho a echarme del avión, incluso antes de embarcar", escribió.

La asistente de vuelo no me habló, pero le dio refrigerios y bebidas gratis a los otros pasajeros de mi fila

La bloguera se quejaba de que el billete para viajar en primera clase en ese vuelo en particular costaba unos 900 dólares más (760 euros) que uno de clase turista. Era caro, pero seguía siendo más barato que comprar dos pasajes de clase económica. Sin embargo, contaba que incluso comprando un segundo billete con antelación "la aerolínea podría vendérselo a otro pasajero sin su consentimiento".

Así pues, debido a su sobrepeso, se suele ver obligada a adquirir un billete de primera y a llevar consigo un cinturón extensible. No porque le dé vergüenza pedir uno, sino por evitarse las miradas reprobatorias de los pasajeros. "Mi cuerpo es un tema de discusión en mi presencia", escribió en su cuenta.

"No me preocupa la vergüenza de pedir una extensión de cinturón de seguridad. Sé que soy gorda. Lo que me preocupa es que cuando me oyen pedirlo, los otros pasajeros se quejan delante de mí. Las acusaciones de los pasajeros a los asistentes de vuelo harán que me ubiquen en otro asiento, me cobren doble o que me escolten fuera del avión, tirada sin poder volver a casa". Asimismo, se suele ver obligada a facturar su maleta "para no darle a los pasajeros ninguna otra razón para que se irriten conmigo".

Pasó un año y medio antes de que volviera a viajar en avión. Solo se desplazaba en coche. Hasta que dijo basta y pensó: "Mi vida me pertenece"

La autora recuerda la primera vez que sintió que se quejaban por su peso en un avión. Sucedió hace seis años: "Nunca lo olvidaré. Estaba en un vuelo en el que me movieron a un asiento en la mitad. El hombre que se sentó a mi lado se puso muy nervioso; le saludé y ni siquiera me respondió. Se paró varias veces para hablar con la asistente de vuelo, apuntaba molesto hacia mí. Mi estómago se hundía a medida que me daba cuenta de lo que estaba pasando. Cuando regresó, agarró sus cosas, se fue y dijo bruscamente: 'Esto es para su comodidad. Será mejor para ambos", cuenta.

"Pasé el resto del vuelo con mis brazos y piernas cruzadas, humillada y sola. Nadie me habló ni hizo contacto visual conmigo. La asistente de vuelo no me habló, pero le dio refrigerios y bebidas gratis a los otros pasajeros de mi fila, en recompensa por tolerar mi presencia.

Tras esa dramática experiencia pasó un año y medio antes de que volviera a viajar en avión. Le marcó irremediablemente. Solo se desplazaba en coche. Hasta que dijo basta y pensó: "Mi vida me pertenece", tanto en tierra como en aire.

Alma, Corazón, Vida

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