TRES PROBLEMAS COMUNES

Cómo conseguir lo que quieres en la cama sin dañar el ego de tu pareja

Decirle al otro que quieres algo en materia sexual no siempre es fácil, pues el temor a hacerle daño o a que le siente mal te cohíbe. No te preocupes: expertos cuentan cómo abordar el tema

Foto: No le hundas. (iStock)
No le hundas. (iStock)

Pasar de la teoría a la práctica es complicado, y más aún si hablamos de sexo. Todos los expertos y sabiondos del mundillo recomiendan lo mismo: hay que comunicarse con la pareja, decir lo que te gusta hacer bajo las sábanas, lo que odias, lo que prefieres ese día... pero, claro, ¿cómo comunicar todo eso sin dañar el ego del otro? Es un problema.

Una palabra tras otra, en la calidez de la confianza, y todos contentos. Pero no, amigos. En el momento, nos cohibimos y ponemos cara de 'WTF-qué-está-haciendo', comenzamos a revolvernos para ver si el otro lo capta y deja de hacer eso o, al revés, insinuamos que hagan algo y el plan no sale bien.

Las mujeres que quieren recibir sexo oral pero sus compañeros no están por la labor o no son buenos, deben explorar el terreno de la masturbación

¿Por qué callamos? Por la sencilla razón de que tenemos miedo a dañar el ego de nuestra pareja, hacerla sufrir o que se sienta mal por su mala praxis sexual. Bueno, hay una solución muy sencilla: saber exactamente cómo comunicar la queja. Como (casi) todo en esta vida, no es lo que digas, sino cómo lo digas. A continuación, recogemos los problemas de comunicación más comunes que aparecen en el dormitorio y las indicaciones de los expertos sobre cómo solucionarlos.

1) "Quiero que me hagas sexo oral"

Es complicado decirle a tu pareja que no te hace suficiente sexo oral. ¿Cómo puedes obligar a alguien a bajar si no le apetece? "La mejor manera de abordarlo es haciendo que el otro diga abiertamente lo que quiere", asegura Steve McGough, profesor de Sexología, a 'Prevention'. "Si uno quiere algo y el otro no, es bueno hablarlo y buscar alternativas posibles".

¿La solución? En lugar de presionar a su pareja, sugiere otras opciones con estimulación similar. "Con lubricante y una buena técnica de manos puedes tener el remedio que estabas buscando. Las mujeres que quieren recibir sexo oral pero sus compañeros no están por la labor o, simplemente, no son buenos, deben explorar el terreno de la masturbación con las manos", añade el experto.

Otro remedio pasa por intentar hacerlo en la ducha, pues cambia la percepción de las personas escrupulosas acerca del sexo oral. Asimismo, si el problema del otro es el olor que desprende la zona genital, es bueno lavarse justo antes o probar con geles y lubricantes que lo disimulen. Experimentar con los alimentos puede también ayudar. Trata de poner nata o salsa de chocolate en el pene o el exterior de la vagina. Ambos pueden sentirse más cómodos con el sexo oral cuando se agregan más sabores y olores a la mezcla.

2) "Cari, no llego al orgasmo"

Aunque esto puede suceder a cualquiera de cualquier género, McGough es claro: hay más mujeres que hombres que experimentan dificultades para llegar al orgasmo con sus compañeros sexuales. En algunos casos, ellas no se sienten cómodas hablando de esto con su pareja, como es normal. Pero lo peor llega cuando se lo comunican al otro y este pasa y no hace nada por remediarlo. "Además de todo esto, está la creencia cultural de que las mujeres deben alcanzar el clímax solo a través de la penetración cuando, en realidad, solo unas pocas pueden", añade el sexólogo. En ellos, por contra, es más difícil que el orgasmo no se produzca.

La solución: en lugar de comenzar la conversación diciendo que no estás satisfecho, di que quieres explorar nuevas maneras de aumentar el placer en el dormitorio. Pregunta a tu pareja lo que le gustaría hacer en la cama, cuáles son sus fantasías... y una vez lo hayáis hablado, suéltalo como quien no quiere la cosa. "Igual deberíamos probar esto o aquello, ya que a veces me cuesta concentrarme..." o "una cosa que me gustaría es que hicieras esto así...".

3) "No me apetece tener fiesta hoy"

Muchas veces a uno no le apetece tener sexo con su pareja. No por nada en especial, sino simplemente por cansancio o por estrés. "Una mujer puede regresar a casa completamente agotada y estresada, pero su pareja está de humor y quiere hacerlo. Ella le manda señales pero este no las capta o no lo entiende", dice McGough.

Si no llegas al orgasmo, comienza la conversación diciendo que no estás satisfecho y que quieres explorar nuevos horizontes en el dormitorio

Comunicarle a alguien a la cara que no te apetece acostarte con él no es plato de buen gusto. Cuando las indirectas no funcionan y revolverte no da sus frutos, puedes probar con posponerlo con un "dame un rato" u "otro día te compenso con una noche sexy".

Otra opción, y cuando el asunto es más grave, pasa por pactar unos días u horas a la semana para tener sexo. "Si sacas tiempo para ver Netflix o para perderte en las redes sociales, sin duda puedes dejar 30 minutos diarios para tener sexo", asegura Lauren Zander, coach de parejas, a 'Men's Health'. Si os decidís por esto, debéis pactar posibles consecuencias que se producirán si no cumplen la promesa, como puede ser quedarse sin vino en la cena o sin televisión durante una semana. "Te sorprenderías de lo rápido que la gente encuentra tiempo y energía para tener sexo si les amenazas con quitarle sus caprichos", añade la experta.

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