A VECES CUESTA PILLARLE EL PUNTO

Los errores habituales que todo el mundo comete al cocinar arroz

Es uno de los alimentos más recurrentes en nuestra dieta y, aun así, incurrimos en continuas equivocaciones que pueden arruinar un gran plato

Foto: Elegir un buena olla es fundamental. (iStock)
Elegir un buena olla es fundamental. (iStock)

Más de mil millones de personas en todo el mundo dependen del arroz. Es un alimento básico en muchas culturas, sobre todo en Asia, y su llegada a España gracias a los árabes significó un antes y un después en su economía y, sobre todo, su gastronomía. Se convirtió en uno de los platos más recurrentes de nuestra dieta: paella, arroz a banda, caldoso, meloso, a la cubana… el abanico de opciones es inagotable. Sin embargo, y pese a que España es el segundo productor europeo por detrás de Italia, muchos cometemos fallos al prepararlo. No es difícil, pero a veces cuesta pillarle el punto. Por eso te explicamos cuáles son los errores más comunes y cómo evitarlos.

Tratar a todos los arroces por igual

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No todo son paellas. Prueba a hacer un sabroso risotto. (iStock)
No todo son paellas. Prueba a hacer un sabroso risotto. (iStock)

Antes de ponerte manos a la obra es recomendable realiza unas investigaciones culinarias previas. No todos los arroces son iguales y, por lo tanto, cada uno tiene su plato ideal. Por ejemplo, el redondo se recomienda para elaborar paellas o arroces caldosos. La textura esponjosa y ligera del largo es ideal para preparar ensaladas y guarniciones. El arborio, para el risotto. La variedad japónica, para el sushi. Ya te haces una idea… Saca a relucir tus habilidades detectivescas y tira de libros de recetas o en internet.

No elegir la cazuela adecuada

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Foto: iStock.
Foto: iStock.

Este consejo se reduce a la máxima de sentido común de que la técnica y los utensilios que uses dependen de lo que estas cocinando. En este caso, lo primordial es elegir una buena olla, que sea capaz de retener el calor y distribuirlo de manera uniforme. Por lo general, si queremos un arroz seco necesitaremos una de poca altura (como en la paella) y si queremos uno tipo risotto o caldoso, de altura media.

Asimismo, y aunque en los hogares europeos no sea algo muy frecuente de ver, lo cierto es que una olla arrocera puede ser especialmente útil para los amantes de este alimento. Permite hervir el arroz al punto deseado, sin necesidad de las preocupaciones típicas (¡ay, que se me pasa!), y lo mantiene caliente en el caso de que lo programemos con antelación.

No lavar el arroz

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Sumérgelo. (iStock)
Sumérgelo. (iStock)

Incluso si vas a cocinar el mejor y más caro arroz orgánico es aconsejable lavar los granos para cerciorarse de que estén limpios. Simplemente vierte el arroz en un tazón grande, con espacio suficiente para revolverlo, y sumérgelo en agua, hasta cubrirlo completamente. Es aconsejable revolver el arroz con las manos limpias o una pala para así eliminar el exceso de almidón y cualquier otra sobra indeseable, como el arsénico. Hazlo aplicando poca presión para evitar romper los granos. Por último, inclina el tazón para arrojar el agua. Puedes repetir el proceso, remojar y escurrir, hasta que el agua quede transparente. No obstante, si quieres hacer un risotto o sushi, tal vez veas conveniente conservar las propiedades del almidón.

Es crucial que se le permita reposar durante entre cinco y 30 minutos, para que la humedad se distribuya uniformemente por todo el plato

La cocina defectuosa

En los últimos pasos de la mayoría de recetas se explica que después de subir el fuego hasta la ebullición, hay que bajarlo al mínimo. Sin embargo, si eres de los que utilizan una cocina eléctrica, tal vez ya te hayas dado cuenta de que la olla permanece hirviendo (guarda calor residual) mucho tiempo después de que se haya reducido su temperatura. Para evitarlo, los cocinillas de 'Kitchn' proponen un truco salvador: utilizar dos fuegos. Uno a toda mecha para cocinar, y otro a fuego lento para tenerlo preparado y así transferir la olla.

No dejarlo reposar

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Foto: iStock.
Foto: iStock.

Al igual que con la pasta, hay que sacarlo un poco antes de tiempo y dejar que se airee. A veces las prisas (y el hambre) hace que nos olvidemos de este paso. De darse el caso, lo sacarás en su punto, pero se seguirá cociendo con el calor residual. Cuando se hace correctamente, el arroz cocido estará más seco en la parte superior que en la inferior. Por eso, es crucial que se le permita reposar durante entre cinco y 30 minutos, para que la humedad se distribuya uniformemente por todo el plato y los granos terminen de “soltarse”.

Si no te entusiasma el arroz porque consideras que es aburrido y soso, prueba a complementarlo con otras comidas y salsas más sabrosas

No dejarlo en paz

Cuando cocines arroz, no debes ni pensar en levantar la tapa. Si interrumpes la cocción no solo alargarás el tiempo, pues liberás presión y vapor, sino que también corres el riesgo de contaminar el producto. Al levantar la tapa, se pierde la calculada proporción de arroz y agua (por lo general, una taza de arroz y dos de agua), lo que podría desembocar en un plato seco o poco cocinado. Asimismo, asegúrate de no revolver el arroz, a menos no se que quieras un risotto de textura desagradable. En definitiva, a menos que agregues condimentos, déjalo tranquilo.

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No levantes la tapa... (iStock)
No levantes la tapa... (iStock)

No darle sabor

A algunas personas no les entusiasma el arroz porque consideran que es aburrido y soso. Sin embargo, has de saber que es uno de los alimentos más versátiles, ideal para complementarse con comidas más sabrosas y sabores audaces. En este sentido, lo mínimo que deberías echarle es sal al gua (hace que el agua tarde más en hervir, pero la diferencia es mínima).

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