EL VIA CRUCIS DEL VIAJERO

"Miseria calculada": el truco de las aerolíneas para forrarse a tu costa

¿Por qué cada vez resulta más incómodo, violento y estresante viajar en avión? No es casualidad. Se trata, afirman algunos, de una agresiva estrategia comercial

Foto: ¿Cuánto estarías dispuesto a pagar por no sufrir más? (iStock)
¿Cuánto estarías dispuesto a pagar por no sufrir más? (iStock)

El sonado incidente en el vuelo de United Airlines en el que un pasajero fue expulsado con violencia debido a un 'overbooking' ha vuelto a reabrir el debate sobre qué está pasando con las aerolíneas. Sobre todo teniendo en cuenta que United Airlines no es precisamente una 'low-cost', sino una compañía señera en el panorama estadounidense, pero cuyo caso señala bien el oscuro futuro que le espera al viajero.

Para entenderlo conviene recordar el concepto de “miseria calculada” que acuñó el profesor de la Facultad de Derecho de Columbia Tim Wu hace unos años y que desde entonces se ha convertido en el término de moda para hablar de la decadencia de las aerolíneas, al menos en lo que concierne a la comodidad en los vuelos. Esta consiste, en resumidas cuentas, en hacer pagar a los viajeros por aquello que antes les salía gratis. Y ay del que no pase por caja.

El servicio básico, sin gastos adicionales, debe estar lo suficientemente degradado como para hacer que la gente quiera pagar para escapar de él

¿De qué manera consigues que alguien pague por un servicio que en otras circunstancias consideraría prescindible? “El servicio básico, sin gastos adicionales, debe estar lo suficientemente degradado como para hacer que la gente quiera pagar para escapar de él”, resumía Wu en una columna de 'The New Yorker'. Básicamente, viajar en avión sin gastarse un euro de más es una experiencia tan terrible que, poco a poco, añadimos gastos adicionales al billete para garantizar que podremos llevar una maleta más grande o sentarnos al lado de nuestra pareja. Algo que antes nos salía totalmente gratis.

Esto es posible porque el mercado de las compañías aéreas es muy peculiar. Su situación de oligopolio repartido les confiere la potestad de degradar los servicios sin que los viajeros puedan decantarse por otra opción, puesto que no la hay. En la mayor parte de sectores, esta clase de estrategia comercial provocaría un descenso brutal en la demanda. En las aerolíneas, señalaba Wu, se ha llegado a un pacto tácito por el cual se generaliza esta práctica que beneficia a todas.

No todo el mundo está de acuerdo con la tesis de Wu. Es el caso de la columnista de 'Bloomberg' Megan McArdle, que consideraba que su análisis era correcto, pero su identificación del culpable, equivocada. Es el viajero quien tiene la culpa, ya que la popularización de los buscadores 'online' ha provocado que el único criterio para elegir un vuelo u otro sea el económico. Puesto que el coste marginal por cada pasajero es muy bajo, las aerolíneas se han visto obligadas a convertir en 'premium' todo lo que antes venía con el billete básico.

El proceso de embarque es deliberadamente lento para que los viajeros opten por pagar un poco más para montarse los primeros

Pero, ¿cuáles son exactamente las estrategias que utilizan? La mayoría de viajeros se sentirá identificado con una o más de estas tácticas aparentemente inconscientes pero, según Wu, cuidadosamente planificadas.

Pagar por maleta facturada

Cualquier usuario de Iberia, la aerolínea española por excelencia, lo sabe. Desde el año 2010, los viajeros deben pagar por la segunda maleta en bodega, algo que hasta dicho momento se encontraba incluido en el precio estándar. Lo que se vendía como una herramienta de fidelización de los viajeros 'business' se trata, en opinión de Wu, de un paso más en la degradación de la experiencia de vuelo.

Por qué sufrimos en el embarque

Damos por hecho que pasarlo tan mal a la hora de entrar en el avión –largas colas para penetrar en el 'finger', atascos en mitad del aeroplano, codazos y empujones–es imposible de evitar dado el pequeño tamaño de los aviones. Para Wu, está todo pensado para que sea así. Aunque las investigaciones de American Airlines han demostrado que resulta más eficiente embarcar al azar, la mayor parte de líneas aéreas siguen haciéndolo de atrás hacia delante, que resulta mucho más lento.

¿El problema? No solo que estemos hechos un manojo de nervios mucho antes de ponernos el cinturón (y pensemos que para la próxima vamos a pagar un poco más por un embarque prioritario), sino que es relativamente habitual que cuando lleguemos los compartimentos situados encima de nuestro asiento ya estén ocupados y tengamos que buscar otro espacio o, incluso, que la maleta deba ser depositada en la bodega. El resultado, o más empujones y codazos a la hora de recuperar la valija, o esperar otra media hora a que esta salga por las cintas después de que el avión aterrice.

¿Te has puesto las coderas y las espinilleras? (iStock)
¿Te has puesto las coderas y las espinilleras? (iStock)

¿Quieres cambiar el billete? Prepárate

En un pasado no tan lejano, cambiar un billete no era complicado ni excesivamente caro. Las aerolíneas, no obstante, han dificultado esta libertad de manera que en muchos casos es más barato comprar otro billete que intentar recuperar el dinero exigido, con su consiguiente tira y afloja con la burocracia. Es uno de esos privilegios que han quedado exclusivamente para los viajeros 'business', que por sus circunstancias necesitan una mayor flexibilidad.

El tamaño de los asientos decrece

No, no es que haya pegado el estirón o se le haya ido la mano con los dulces. Efectivamente, el tamaño de los asientos y entre una fila y otra ha decrecido a lo largo de las últimas décadas. Según una infografía publicada por 'The New York Times', entre 1978 y 2005, la distancia entre las filas en la clase turista se ha reducido en 7,2 centímetros.

Esta distancia varía entre las diferentes empresas, pero también entre las distintas clases. Basta con echar un vistazo a la página web de Iberia para comprobar que el viajero 'premium' disfruta de 94 centímetros de separación entre filas… Mientras que el de turista desciende a los 71 en los modelos A319 y A320. En Ryanair, el espacio para las piernas en las filas de atrás es de 76,2 centímetros. ¿Moraleja? Si quieres (o necesitas) más espacio, vas a tener que pagar más.

Muchas aerolíneas han aprendido que el privilegio de poder seleccionar asiento es algo por lo que los viajeros están dispuestos a pagar

A tal respecto, conviene recordar que United Airlines (una vez más) recomienda en su página web adquirir un segundo billete a los pasajeros “que no quedan cómodamente en un único asiento”. En otras palabras, y la compañía lo deja claro –si te desbordas hacia el pasajero de al lado eres uno de ellos–, los gordos.

La perspectiva histórica nos permite entender de qué manera ha cambiado el tarifado de los billetes. Como explicábamos recientemente, no es que la primera clase o 'business' apareciese para proporcionar un servicio extra, sino que fue la económica la que emergió para llegar a un mercado mayor de viajeros. Siguiendo esta tendencia, lo lógico es pensar que cada vez haya más y más asientos a un menor precio, exactamente lo que está ocurriendo.

No sin mi hija (o mi pareja, o mi amigo…)

Si vamos a pasar ocho horas a varios kilómetros por encima del nivel de la tierra, nos gusta tener a nuestros seres queridos al lado, aunque sea para disponer de un hombro donde reclinarnos. Algo cada vez más complicado: muchas aerolíneas han aprendido que el privilegio de poder seleccionar asiento con antelación y, de esa manera, evitar la traumática separación durante el viaje, es una de esas cosas por las que los viajeros están dispuestos a pagar mucho dinero.

Que no se quejen: viajan separados pero gracias a la reducción de espacio, están más cerca que nunca. (iStock)
Que no se quejen: viajan separados pero gracias a la reducción de espacio, están más cerca que nunca. (iStock)

La página de Ryanair, por ejemplo, devesla que hay tres clases de tarifa para seleccionar asiento. Desde la más barata de ocho euros hasta las más cara de 15, dependiendo del nivel de comodidad que deseemos.

El futuro: pagar por el equipaje de mano

No debe sorprendernos que fuese United Airlines quien propusiese por primera vez cobrar por llevar equipaje de mano en la cabina, como ya explicamos en su día. Después del incidente del pasajero expulsado, se ha convertido en el epítome de gran aerolínea venida a menos. El pasado verano, la compañía anunciaba la aparición de una tarifa aún más barata (“basic economy”) para aquellos que no lleven equipaje de mano. Un paso más en el proceso de troceado de las tarifas aéreas.

¿Qué pasa con el 'overbooking'?

El caso de United Airlines ha hecho que muchos pasajeros se pregunten por sus derechos en caso de 'overbooking', es decir, de que se vendan más billetes de las plazas de las que el avión dispone. No es una práctica prohibida por la ley, que se ampara en que hay una cantidad indeterminada de viajeros que anulan su billete a última hora y que por lo tanto no pueden revenderse, con la consiguiente pérdida económica para las compañías. La asociación internacional de aerolíneas, IATA, considera que es esto es positivo para los clientes, puesto que si no ese dinero extra repercutiría en los bolsillos de los viajeros.

Otra cosa es que los pasajeros tengan sus derechos en caso de que esto ocurra. Según la reglamentación de la Unión Europea, en primer lugar se llama a voluntarios que estarían dispuestos a revender sus billetes por un mayor beneficio u otro acuerdo con la aerolínea. En caso de que no sea así, la compensación oscila entre los 250 euros (para vuelos de hasta 1.500 kilómetros) o 600 (para los que superen los 3.500).  

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